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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.17 n.5-6 Washington May./Jun. 2005

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892005000500001 

REFLEXIONES DEL DIRECTOR

 

Calidad de vida y longevidad: un nuevo reto para la salud pública en las Américas

 

 

Mirta Roses Periago

Directora, Oficina Sanitaria Panamericana. Washington D. C., Estados Unidos de América.

 

 

Hoy en día en las Américas, más gente vive más años que en ningún otro momento de nuestra historia. Sin embargo, reducir aun más las muertes prematuras de adultos y adultos mayores implica grandes esfuerzos paralelos a los que se hacen a escala mundial por cumplir con las metas del milenio y trazar juntos un futuro en que todos puedan gozar de buena salud y calidad de vida.

A comienzos del siglo XXI, la Región de las Américas contaba con alrededor de 2 228 900 personas de 90 años o más, de las cuales 90 400 eran centenarias. Para mediados del siglo, estas cifras habrán ascendido a cerca de 13 903 000 y 689 000, respectivamente. A principios de este siglo, los nonagenarios representaban un grupo de población que por sus condiciones genéticas y de vida lograron sobrevivir, pese a una alta mortalidad infantil y a grandes epidemias de enfermedades infecciosas. Estos sobrevivientes –seleccionados por sus características genéticas y condiciones de vida– representan casos extraordinarios de envejecimiento activo hasta edades muy avanzadas. Un caso ilustrativo es el de Elizabeth "Ma Pampo" Israel, de Dominica, quien murió a la edad de 127 años. Sin embargo, las personas que serán nonagenarias entre 2025 y 2050 no habrán sido seleccionadas en función de sus dotes genéticas y condiciones de vida, sino más bien beneficiadas por los logros de la salud pública en la Región. Los centenarios del futuro sobreviviremos porque tuvimos acceso a vacunas, antibióticos, agua potable y a una red de servicios comunitarios. Los centenarios del 2025 ya se conocen: son las personas que en 2000 cumplieron 75 años y a las que dedicamos este número especial de la Revista Panamericana de Salud Pública/Pan American Journal of Public Health (RPSP/PAJPH). Dicho número nos permite analizar la situación de salud de este grupo de población y reflexionar sobre la responsabilidad que todos compartimos de evitar que la mayor esperanza de vida de estas personas se convierta en un problema o carga para las familias y la sociedad. La agenda de la salud pública y los compromisos sociales con las personas mayores y con nosotros mismos deben comprender acciones orientadas a evitar la discapacidad prematura en la vejez y a prevenir y tratar adecuadamente las enfermedades crónicas en el grupo de más alto riesgo, es decir, el de las personas que tienen 60 años o más. Esto implica la promoción de estilos de vida saludables: no fumar, alimentarse bien y mantenerse activo física, mental y socialmente a lo largo de la vida.

 

 

En abril de 2002, representantes de los gobiernos de 159 países se reunieron en Madrid, España, para la Segunda Asamblea Mundial de las Naciones Unidas sobre el Envejecimiento. Ahí adoptaron el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, que constituye un llamado a la acción para cambiar las actitudes, políticas y prácticas relacionadas con el envejecimiento satisfactorio. El fomento de la salud y el bienestar en la vejez es una de las tres áreas prioritarias del plan. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado su Marco Político sobre el Envejecimiento Activo y señala que entre los factores determinantes de la buena salud en la vejez se encuentra el acceso a servicios de atención de salud adaptados a las necesidades de los adultos mayores. La Iniciativa de una Atención Primaria de Salud Adaptada a los Mayores establece los principios generales para dar respuesta apropiada a los problemas de salud de las personas de edad. En este número de la RPSP/ PAJPH presentamos, junto con algunos trabajos de investigación sobre la salud y el bienestar de los adultos mayores, las iniciativas que la OMS y diversas agencias del sistema de las Naciones Unidas y del Sistema Interamericano están llevando a cabo, de forma coordinada, para avanzar con los compromisos establecidos en Madrid. Garantizar una vida de calidad a personas longevas es un nuevo reto regional que seguirá cobrando importancia en el contexto de la cooperación internacional y en las agendas nacionales en la mayoría de los países durante la próxima década. En el plano individual, las personas que ya cumplimos 50 años podríamos llegar a cumplir 100; por ende, nos urge reflexionar sobre la calidad de vida que queremos tener en la vejez y tomar medidas encaminadas a proteger nuestra salud y bienestar en el futuro