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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.23 n.6 Washington Jun. 2008

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49892008000600010 

INSTANTÁNEAS

 

Necesidad de mejorar la detección de la insuficiencia renal crónica en América Latina

 

 

Las enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas la insuficiencia renal crónica (IRC), constituyen la primera causa de muerte en los países desarrollados y representan una enorme carga para los países de América Latina. Hasta el momento, los países latinoamericanos no han podido controlar enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial, la enfermedad cardiovascular y la IRC y es poco probable que puedan hacerlo en el futuro inmediato. La prevalencia de la IRC en estado terminal ha crecido en 6,8% anualmente en los últimos 5 años. Esta situación obliga a desarrollar programas para la detección oportuna y la prevención de los factores de riesgo cardiovascular y renal, y facilitar el diagnóstico temprano de la IRC con vista a evitar su avance.

En este trabajo se describe el tratamiento que se da en América Latina a la IRC terminal y se resume la situación actual que presentan varios países latinoamericanos con respecto a los factores de riesgo y sus políticas de prevención. Se utilizó la información disponible de los 20 países miembros de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión, en los que vive 97% de la población de América Latina.

La tasa de tratamiento de la IRC terminal ha aumentado hasta llegar a 478,2 pacientes por millón de habitantes (pmh). Al 31 de diciembre de 2005 había 147 158 pacientes en hemodiálisis permanente (44% de ellos en Brasil), 50 251 en diálisis peritoneal (65% en México) y más de 52 000 pacientes vivían con un riñón trasplantado. Simultáneamente se ha observado un aumento en la incidencia: de 33,3 pmh en 1993 a 167,5 en 2005. Las mayores prevalencias (más de 600 pmh) se encontraron en Puerto Rico, Chile, Uruguay y Argentina; seguidos de Colombia, Brasil, México, Panamá y Venezuela, con prevalencias de 300–600 pmh; y tasas significativamente más bajas (menores de 50 pmh) en el resto de los países. Solamente en Puerto Rico se encontró una tendencia a la estabilización de la tasa de incidencias (310 pmh en 2005).

La diabetes continúa siendo la principal causa de IRC terminal (30,3% de los nuevos casos), con la mayor incidencia en Puerto Rico (65%), México (51%), Venezuela (42%) y Colombia (35%).

La tasa de trasplante ha aumentado de 3,7 pmh en 1987 a 15 pmh en 2005. En 2005 se realizaron 7 968 trasplantes de riñón en los 20 países analizados. La mayor cifra acumulada de trasplante se concentra en Argentina (98 541), Brasil (43 405) y México (18 444). Existen programas de trasplante doble en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay. La proporción de donantes fallecidos se ha mantenido cercana a 50% en los últimos años, pero fue superior a 70% en Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Perú y Uruguay. En contraste, todos los donantes de El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana eran personas vivas.

Las diferencias en la situación económica de los países analizados también influyen en el nivel de acceso al tratamiento para la IRC terminal. Mientras la cobertura abarcaba a 100% de los pacientes diagnosticados en Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela, la cobertura en el resto de los países varió de 56% en Colombia a solo 25% en Perú y Paraguay.

En la actualidad se desconocen la prevalencia exacta de IRC en América Latina y la proporción de pacientes que avanzarían a su estadio terminal. En 11 de 14 países investigados funcionan programas nacionales de detección de IRC. Estos programas deben concentrar su atención en los pacientes con mayor riesgo (hipertensión arterial, diabetes y obesidad) y deben tomar algunas medidas simples, como el control de la tensión arterial y algunos indicadores bioquímicos. Para lograr el éxito, estos programas deben llegar a los servicios de atención primaria y educar a la población a través de los medios de comunicación con la participación activa de los nefrólogos. (Cusumano AM, González Bedat MC. Chronic kidney disease in Latin America: time to improve screening and detection. Clin J Am Soc Nephrol. 2008;3:594–600.)