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Bulletin of the World Health Organization
versión impresa ISSN 0042-9686
Resumen
GWATKIN, D.R. Desigualdades sanitarias y salud de los pobres: ¿Qué sabemos al respecto? ¿Qué podemos hacer?. Bull World Health Organ [online]. 2000, vol.78, n.1, pp. 3-18. ISSN 0042-9686. http://dx.doi.org/10.1590/S0042-96862000000100002.
Los artículos presentados en esta sección temática del Boletín dedicada a las desigualdades sanitarias tienen una doble finalidad: - presentar los resultados de una nueva generación de investigaciones iniciadas en respuesta a un renovado interés por las desigualdades en materia de salud; y - estimular la adopción de medidas orientadas a corregir los problemas identificados en esas investigaciones. A lo largo de los últimos dos o tres años, un renovado interés por las desigualdades sanitarias y la salud de los pobres ha propiciado varios hallazgos importantes, que se describen en cinco artículos técnicos de este número del Boletín. En la presente Reflexión Crítica se proponen dos primeras medidas para mitigar el problema; otras sugerencias en este sentido son las formuladas por quienes participan en el debate de la Mesa Redonda que también se publica en este número del Boletín. Aparecen aquí asimismo, junto con un comentario al respecto, fragmentos de los escritos de una autoridad del siglo XIX en salud pública, William Farr, ampliamente reconocido como pionero del estudio científico de las desigualdades en salud. El interés suscitado por las desigualdades sanitarias y la salud de los pobres ha venido oscilando. Entre mediados de los años setenta y mediados de los ochenta esos temas fueron objeto prioritario de atención, coincidiendo con la promoción que hizo la OMS de la «Salud para todos» y las iniciativas de atención primaria, así como con la «revolución para la supervivencia infantil» que entonces propugnaba el UNICEF. A continuación se pasó a hacer hincapié en las reformas sanitarias orientadas a la eficiencia. Actualmente el péndulo ha empezado a desplazarse de nuevo hacia las desigualdades sanitarias y la salud de los pobres, y ese interés seguirá siendo alto probablemente en un futuro próximo. Sin embargo las perspectivas a largo plazo siguen siendo inciertas, pues todo dependerá del ritmo de avance hacia una distribución equitativa del desarrollo social y económico, incluidas las mejoras de salud. Aunque el papel del sector de la salud en tal desarrollo sea reducido, es en ese terreno donde mayor puede ser la contribución de los profesionales de la salud, lo cual justifica que trabajen activamente tanto dentro como fuera de ese sector. Se presentan seguidamente dos propuestas de acción intrasectorial. • El reconocimiento, por parte de los profesionales de la salud que conceden alta prioridad a los objetivos - distintos pero relacionados - de mitigación de la pobreza, reducción de las desigualdades y fomento de la equidad, de que su común preocupación por los aspectos distributivos de las políticas de salud es mucho más importante que cualquiera de las diferencias que puedan separarles. En determinadas circunstancias, la opción de interesarse exclusivamente por la salud de los pobres y la opción de intentar reducir las desigualdades en salud entre pobres y ricos podrían dar lugar a distintas líneas de acción. Sin embargo, en general, el hecho de que los interesados en reducir las mencionadas desigualdades procedan a ese efecto a mejorar la salud de los pobres (no a reducir la salud de los ricos) significa que las diferencias entre ellos y quienes se preocupan exclusivamente de la salud de los pobres no pueden ser importantes. • La segunda propuesta es que los planificadores de la salud sigan el ejemplo brindado por los planificadores de la economía y empiecen a definir sus objetivos en términos distributivos. Los planificadores económicos orientados a los sectores pobres han abandonado hace tiempo la idea de aumentar el promedio de los ingresos por habitante de los países y se dedican a intentar reducir el número de personas situadas por debajo del umbral de pobreza en los países o a reducir las diferencias de ingresos. Los planificadores de la salud, sin embargo, siguen cifrando sus objetivos en aumentar la esperanza de vida promedio o reducir la tasa promedio de mortalidad infantil en el conjunto de la población. Las metas más corrientes en cuanto a la mortalidad de lactantes, como las de la OCDE, que propugna una reducción de dos tercios de la mortalidad de lactantes y niños en cada uno de los países en desarrollo para 2015, pueden alcanzarse más fácilmente persiguiendo reducciones más rápidas entre los ricos que entre los pobres, con el consiguiente agravamiento de las desigualdades entre unos y otros. Es necesario reemplazar esa meta por otra más específica, como es la de lograr una reducción de dos tercios de la mortalidad de lactantes en el tercio más pobre de la población, o una reducción de un tercio en la diferencia de mortalidad de lactantes entre los tercios más pobre y más rico de la población
Palabras llave : health policy; health services accessibility; health status; policy-making; poverty; social justice; socioeconomic factors.









