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Salud Pública de México

Print version ISSN 0036-3634

Salud pública Méx vol.39 n.4 Cuernavaca Jul. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S0036-36341997000400003 

ARTÍCULOS

 

La epidemia de cáncer de mama en México. ¿Consecuencia de la transición demográfica?

 

OLGA LÓPEZ-RÍOS, DR. EN C.,(1) EDUARDO CÉSAR LAZCANO-PONCE, M.C., DR. EN C.(1) VÍCTOR TOVAR-GUZMÁN, M.C., M. EN C.,(1) MAURICIO HERNÁNDEZ-AVILA, M.C., DR. EN C.(1)

 

 

RESUMEN
Objetivo
. Analizar la relación entre la disminución de la fecundidad y el aumento de la mortalidad por cáncer de mama, entre los estados de la República Mexicana, para el periodo 1979-1994. Material y métodos. Se utilizaron las tasas específicas de fecundidad y las tasas de mortalidad por cáncer de mama de los estados del país. Para establecer de manera formal la relación, se utilizó el análisis de componentes principales y el análisis de clasificación. Resultados. La evolución de la fecundidad muestra una disminución importante, observándose diferencias regionales: los estados del norte tienen niveles más bajos que los del sur. Estas diferencias regionales coinciden con las diferencias, en sentido inverso, que se observan en cuanto al aumento de la mortalidad por cáncer de mama entre los estados, es decir: los del norte presentan niveles más importantes que los del sur. Conclusiones. El aumento de la mortalidad debida al cáncer de mama y su relación con la disminución de la fecundidad ponen de manifiesto la importancia del aspecto preventivo de los servicios de salud, ya que en el futuro las mujeres mexicanas tendrán un comportamiento reproductivo similar al de las mujeres de los países desarrollados.
PALABRAS CLAVES: neoplasmas de la mama; transición demográfica; México

 

ABSTRACT
Objective
. Analyze the relation between reductions in fertility and the inverse en breast cancer mortality in the differents states of Mexico for the period 1979-1994. Materials and methods. Fertility rates and beast cancer mortality rates were utilized to analyze the proposed relationship in the states of the country. Principal component analysis and classification analysis were then used in the confirmatory analysis of this relationship. Results. There is an important decrease in fertility trends overall with regional differences: the northern states of Mexico have lowest then the southern states. These regional differences are inversetly related to the observed differences in breast cancer mortality within the states: the northern states have levels of breast cancer mortality much higher than the southern states. Conclusions. The increase in mortality due to breast cancer and its relation to the decrease in fertility illustrates the importance that must be given to the preventive aspect of health services since in the near future Mexican women will exhibit reproductive behaviors similar to women in developed countries.
KEY WORDS: breast neoplasms; demographic transition; Mexico

 

 

Actualmente existe suficiente información epidemiológica que sustenta la asociación de varios factores de riesgo de cáncer de mama, en particular los relacionados con el comportamiento reproductivo: edad al primer nacimiento, lactancia materna, nuliparidad, menopausia, menarca.1 Diferentes autores han reportado que las tasas de mortalidad en las mujeres solteras, en relación con las casadas, eran mucho más altas para la mortalidad por cáncer de mama que para otras causas de muerte.2,3 MacMahon4 y Juret5 propusieron la hipótesis endócrina que postulaba, incipientemente, que la exposición prolongada a estrógenos era el principal factor de riesgo para cáncer de mama.

Varios autores6-10 han descrito la evidencia de que la paridad y la lactancia tienen un efecto protector con respecto al cáncer de mama; lo mismo sucedió con un estudio de casos y controles realizado hace poco tiempo en el área metropolitana de la Ciudad de México.11 A este respecto Wigle,12 en un estudio ecológico, postuló la hipótesis de que la disminución de las tasas de fecundidad en el Canadá, observada desde la década de los años sesenta, produciría un incremento en la incidencia de cáncer de mama, lo que efectivamente sucedió.13

En México, la evolución de la fecundidad tiende hacia un patrón en el que las mujeres tienen una descendencia finalI baja. En efecto, la tasa global de fecundidad o descendencia final ha disminuido de manera diferencial según las categorías socioeconómicas y las regiones; en el nivel nacional. La descendencia final muestra una importante disminución: en 1960 era de siete hijos por mujer y en 1996 fue de 2.7 por mujer14. En contraste con la disminución observada en la fecundidad, la tendencia de la mortalidad por cáncer de mama en los últimos 15 años se ha triplicado y se prevé que esta tendencia continúe en el futuro. Por esa razón, en este artículo se busca evaluar la posible relación entre la disminución de las tasas de fecundidad y el aumento observado en la mortalidad por cáncer de mama en México. Los resultados son relevantes pues ponen de manifiesto la necesidad de contar con una mejor organización de los servicios de salud para generar la capacidad de respuesta ante el gran aumento de la incidencia de cáncer de mama que se observa hoy en día en México, posiblemente como consecuencia de los cambios en el estilo de vida y en los patrones de fecundidad.

 

Material y métodos

Para el análisis de la evolución de la mortalidad por cáncer de mama se calcularon tasas estandarizadas por grupos de edad y entidad federativa de 1979 a 1994; los grupos de edad fueron 15-29, 30-44, 45-59, 60-74, 75 y más años, que permiten observar, además, comportamientos particulares de las mujeres como comienzo en la formación de las familias e inicio de la menopausia, entre otros. Los datos sobre defunciones provienen de la Dirección General de Estadística e Informática de la Secretaría de Salud;15 a pesar de que éstos tienen problemas de subregistro y errores de mala clasificación, la calidad de la información ha mejorado durante el periodo estudiado. Además, el cáncer de mama es una enfermedad de fácil diagnóstico por lo que las estadísticas se pueden considerar como adecuadas. Como denominador de las tasas se utilizaron las proyecciones estimadas de población más recientes del Consejo Nacional de Población (CONAPO).II

En cuanto a la fecundidad se consideraron las tasas específicas de fecundidad por grupos quinquenales de edad y por entidad federativa de 1980 a 2010. Las tasas específicas de fecundidad se calculan como el cociente entre el número de nacimientos de las mujeres de un grupo de edad y el efectivo de mujeres de ese mismo grupo, considerando a las que tienen entre 15 y 49 años de edad. Los datos sobre fecundidad provienen de las proyecciones realizadas por CONAPO,II que se obtuvieron a través de métodos indirectos y con datos de encuestas.III 

Para poder establecer la posible relación entre la tendencia de la mortalidad por cáncer de mama y de la fecundidad a nivel estatal, primero se analizaron las tendencias de estos dos fenómenos entre 1979 y 1994, así como la tendencia futura hacia el año 2010, para lo cual se llevó una proyección de la tendencia de la mortalidad por cáncer de mama con una función lineal, tomando en cuenta la proporción en la cual disminuirá la fecundidad hacía el año 2010. Se utilizó la razón de mortalidad proporcional para cáncer de mama con respecto al total de defunciones por tumores malignos, así como para el total de defunciones para los años 1970, 1980, 1990 y 1994.

Después se estudió la variación regional con el objeto de observar las diferencias y tendencias que existen entre los estados, para lo cual se constituyó una distribución regional que se obtuvo con el método estadístico de análisis de clasificación, que proporcionó grupos homogéneos a la vez que heterogéneos entre ellos, de acuerdo con las variables que se consideran: tasas de mortalidad y de fecundidad por entidad federativa. Las variables consideradas en este caso son las tasas estandarizadasIV de mortalidad de 1979 a 1994, para los 32 estados de la República Mexicana. Con este método se puede resumir la vasta información que se manejó y comprender mejor la evolución espacio-temporal, presentada por los estados en cuanto a esta problemática, ya que los grupos se obtienen precisamente en función de su evolución. De esta manera, el análisis de clasificación permite construir, tipologías con base en una técnica estadística16 y que pueden ayudar al desarrollo de hipótesis de investigación.

Se calculó, también para 1994 y mediante el método de regresión de Poisson (específico para el análisis de enfermedades raras), la razón de tasas de mortalidad por cáncer de mama para cada una de las entidades federativas, ajustando por grupos de edad y tomando como referencia la mortalidad de la República Mexicana.

Para analizar cómo se relacionan, en el nivel regional, las tendencias de la fecundidad y de la mortalidad por cáncer de mama, se utilizó el análisis de componentes principales. En este método, un conjunto de variables x1, x2, ..., xn se transforman con una función lineal en un nuevo conjunto de variables y1, y2, ..., yn, con la propiedad de no estar correlacionadas entre ellas (ortogonales). Las nuevas variables son los componentes principales y frecuentemente los primeros dos o tres componentes explican una proporción importante de la varianza de las variables iniciales, por lo que se supone que representan bien a las variables iniciales.17 El análisis permite observar, además, cómo se asocian las variables iniciales con respecto a los componentes considerados. Este tipo de análisis puede ser la base de un análisis multivariado posterior.

En el presente estudio el interés radicó en obtener los componentes que representen las tendencias de la fecundidad y de la mortalidad por cáncer de mama y después observar con el análisis de clasificación, cómo se agrupan los estados de acuerdo con estos componentes. En estos análisis se utilizaron los paquetes estadísticos STATA18 y SPSS;19 los mapas muestran las distribuciones regionales que son resultado de dichos análisis.

 

Resultados

Magnitud y evolución de la mortalidad por cáncer de mama

En México el cáncer de mama es la segunda causa de defunción por cáncer en las mujeres después del cáncer cervicouterino; en 1970 representó 3.83% respecto al total de defunciones por tumores malignos, y en 1994 se incrementó a 5.77%. En cuanto al total de defunciones, para 1970 representó 0.15%, aumentando a 0.66 % en 1994 (cuadro I).

 

CUADRO I
RAZÓN DE MORTALIDAD PROPORCIONAL POR CÁNCER DE MAMA EN LA REPÚBLICA MEXICANA 1970-1994

Año

Total

Tumor de la mama
Defunciones

RMP(1)

RMP(2)

Defunciones

Tumores
malignos

1970

485656

18415

706

0.15

3.83

1980

434379

26423

1226

0.30

4.60

1990

422803

41168

2230

0.50

5.40

1994

418908

48243

2785

0.66

5.77

(1) Respecto al total de las defunciones
(2) Respecto al total de los tumores malignos

 

Las tasas de mortalidad estandarizadas por edad entre 1979 y 1994 muestran una tendencia creciente; la de 1979 era de 6.4 por 100 000 mujeres de 15 años y más, y para 1994 aumentó a 9.6. La evolución de la mortalidad por grupos de edad muestra igualmente esta tendencia de aumento. Esta evolución permite observar, de manera clara, la vulnerabilidad creciente del grupo de 45-59 años de edad, respecto a este tipo de cáncer (figura 1): en 1979 su tasa era de 13.94 por 100 000 mujeres y en 1994 aumentó a 21.18 por 100 000 mujeres.

 

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Uno de los efectos de la transición demográfica es el cambio de la estructura por edad de la población; en México, la población "joven" (pirámide de edades con una base ancha) se está transformando en una población "vieja" (pirámide de edades amplia en las edades adultas), como ocurre en los países desarrollados. De esta suerte, los porcentajes de mujeres adultas son y serán en un futuro más importantes que los de las niñas. En 1990 las mujeres de 50 años y más representaban el 31.6%, y se espera que para el año 2030 la cifra aumente a 60.8%. Esto permite constatar la importancia que tendrá ese grupo de edad, que es, por otra parte, la población más susceptible de desarrollar una enfermedad crónico-degenerativa.

En ese sentido, de continuar las condiciones que se conocen actualmente, es decir un crecimiento lento pero constante de la mortalidad por cáncer de mama, una estimación lineal de la tendencia permite prever que hacia el año 2010 la tasa de mortalidad por este tipo de cáncer, para el nivel nacional, será de 13.5 por 100 000 mujeres de 15 años y más y el número de defunciones anuales se estima en 4 600, al considerar en la proyección la proporción en la que disminuirá la fecundidad hacia el año 2010.

La distribución regional de la mortalidad por cáncer de mama muestra, al igual que en los países desarrollados, diferencias norte-sur.8 La distribución que se ha obtenido permite distinguir cinco grupos que corresponden a diferentes niveles de las tasas estatales y a la tendencia en el periodo analizado.

El grupo 1, que comprende solamente al Distrito Federal, tiene las tasas de mortalidad por cáncer de mama más altas del país; en 1979 era de 8.6 y para 1994 se incrementó a 15.4 por 100 000 mujeres.

El grupo 2, compuesto por Jalisco, Estado de México, Nuevo León y Veracruz , le sigue en orden de importancia al Distrito Federal. Para 1979 los estados de este grupo presentaban tasas de dos a cuatro defunciones por 100 000 mujeres, y en 1994 eran de cinco a ocho defunciones por 100 000 mujeres.

Baja California, Coahuila, Chihuahua, Guanajuato, Michoacán, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas compone el grupo 3, con tasas más bajas que en el grupo anterior (entre una y dos defunciones en 1979, que aumentaron a 2.5 - 4.5 en 1994. 

El grupo 4 está formado por Aguascalientes, Chiapas, Durango, Guerrero, Hidalgo, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Querétaro, San Luis Potosí, Tabasco, Yucatán y Zacatecas, y sus tasas se encuentran en niveles bajos; para 1994 no sobrepasaban las dos defunciones por 100 000 mujeres.

Baja California Sur, Campeche, Colima, Quintana Roo y Tlaxcala conforman el grupo 5 y sus niveles son los más bajos.

Un hecho importante que debe considerarse es que la distribución regional que se observa para la mortalidad por cáncer de mama puede asociarse a la distribución regional del desarrollo socioeconómico: los estados del norte, donde las tasas son más importantes, son también aquellos donde imperan mejores condiciones socioeconómicas, que se traducen en mejores condiciones de vida. Por el contrario en los del sur, menos desarrollados y donde prevalecen aún condiciones deficitarias de vida, las tasas de mortalidad por cáncer de mama son más bajas, predominando otras causas de muerte.

Por otro lado, los resultados del análisis de regresión de Poisson muestran que los estados con un exceso de mortalidad (> de 1.00) son los del norte (cuadro II), lo cual no se observa en los estados del centro y sur del país.

 

CUADRO II
RAZÓN DE TASAS DE MORTALIDAD DE CÁNCER DE MAMA POR ENTIDAD FEDERATIVA EN LA REPÚBLICA MEXICANA, 1994

Estado

RTM

IC 9.5%

Coahuila

1.62

(1.33, 1.96)

Sonora

1.52

(1.24, 1.87)

Nuevo León

1.50

(1.28, 1.75)

Distrito Federal

1.49

(1.35, 1.64)

Jalisco

1.34

(1.18, 1.53)

Chihuahua

1.31

(1.09, 1.59)

Nayarit

1.31

(0.95, 1.82)

Baja California

1.18

(0.93, 1.51)

Aguascalientes

1.17

(0.82, 1.65)

Colima

1.11

(0.68, 1.81)

Tamaulipas

1.07

(0.86, 1.33)

Sinaloa

0.98

(0.77, 1.25)

Guanajuato

0.97

(0.81, 1.16)

Tlaxcala

0.93

(0.62, 1.40)

Estado de México

0.92

(0.81, 1.04)

Baja Calif. Sur

0.92

(0.48, 1.77)

Querétaro

0.90

(0.63, 1.29)

Durango

0.89

(0.65, 1.22)

Hidalgo

0.86

(0.66, 1.12)

Veracruz

0.78

(0.67, 0.92)

Tabasco

0.73

(0.51, 1.04)

San Luis Potosí

0.72

(0.54, 0.96)

Puebla

0.69

(0.57, 0.85)

Yucatán

0.67

(0.48, 0.94)

Morelos

0.67

(0.46, 0.95)

Zacatecas

0.66

(0.46, 0.96)

Michoacán

0.64

(0.51, 0.80)

Guerrero

0.60

(0.46, 0.79)

Quintana Roo

0.60

(0.30, 1.20)

Campeche

0.53

(0.27, 1.01)

Oaxaca

0.50

(0.38, 0.66)

Chiapas

0.49

(0.36, 0.66)

Población de referencia: República Mexicana 
RTM= razón de tasas de mortalidad

 

Evolución de la fecundidad en México

La principal característica de la evolución de la fecundidad en México en los últimos 30 años ha sido una importante disminución,15 en la misma aún cuando persisten diferencias entre grupos poblacionales, lo cual hace prever que es posible que persista dicha disminución. Esta evolución decreciente se traduce en un menor número de hijos por mujer, si bien la inercia del fenómeno demográfico (grandes grupos en edad reproductiva) ocasiona que el volumen de nacimientos no disminuya.

La tasa global de fecundidad, o descendencia final de la mujer en el país, disminuyó de siete hijos por mujer en 1960, a 2.7 en 1996. El análisis de las diferencias del comportamiento reproductivo muestra, sin embargo, que la disminución de la fecundidad no se ha dado con la misma fuerza, ni en el mismo tiempo, en todos los sectores de la población. Existen diferencias importantes entre los estados del norte y los del sur ya que la disminución de la fecundidad está estrechamente vinculada al nivel de desarrollo socioeconómico de los estados. Así en los del norte, donde se ha logrado un mejor desarrollo socioeconómico, son bajos los niveles de fecundidad, mientras que en el sur persisten niveles elevados calificados como pretransicionales.20

La distribución regional de la fecundidad con base en la tasa global de fecundidad para 1980-1996 muestra las diferencias norte-sur ya mencionadas. Los estados se agrupan en cuatro grupos: el grupo 1 está compuesto por estados del sur y del centro, que para el periodo tienen las tasas de fecundidad más altas: la tasa global varía entre 5.2 y 5.6 para 1980-84, y entre 3.3 y 3.1 para 1996. Se trata de los estados Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas.

En el otro extremo, con las tasas más bajas, que varían entre 3.3 y 3.7 hijos para 1980-1984 y entre 2.4 y 2.2 para 1996, se encuentra el grupo 4 compuesto por: Baja California, Baja California Sur, Distrito Federal, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas. Los estados de los grupos 2 y 3 presentan niveles intermedios con respecto a los de los grupos 1 y 4. Las tasas de fecundidad del grupo 2 varían en 1996 entre 2.5 y 2.7 hijos y para el grupo 3 entre 2.7 y 2.9 hijos por mujer.

A la luz del análisis de la distribución regional de la fecundidad, se puede constatar la existencia de dos niveles bajos de fecundidad que presenta el D.F. en 1996: 2.2 hijos por mujer, muy cerca ya de la tasa de fecundidad de remplazo intergeneracional que es de 2.1 hijos por mujer, en contraste con los de Oaxaca y Guerrero, que tienen una tasa global de 3.3 hijos. Cabe observar que, en el caso de la fecundidad, contrariamente a lo encontrado en el análisis de la distribución regional de la mortalidad por cáncer de mama, los estados en donde la fecundidad es más elevada las condiciones socioeconómicas son deficitarias y, aquellos por el contrario, donde la fecundidad se encuentra ya en niveles bajos, presentan las mejores condiciones socioeconómicas.

Con base en estas observaciones, cabe plantear la siguiente pregunta: ¿cómo se puede analizar la posible relación entre la disminución de la fecundidad y el aumento de la mortalidad por cáncer de mama en el nivel regional? Para encontrar una respuesta, primero se analizaron los componentes principales y después, con el análisis de clasificación, se observaron los grupos de acuerdo con las mismas variables.

En el análisis se consideraron las tasas de fecundidad de los grupos de edad de 15-19, 20-24, 25-29 y 30-34 años, ya que, de acuerdo con lo indicado en la literatura, el riesgo disminuye para las mujeres que tienen a su primer hijo antes de los 30 años: además éstas son las tasas que determinan de manera más importante el nivel de la fecundidad. En efecto, la disminución de la fecundidad se ha debido en buena parte a la disminución experimentada por el grupo de 25-29 años, por lo que el peso de la fecundidad se empieza a centrar en el grupo de 20-24 años. De manera que la evolución que tengan estos grupos de edad podría determinar los niveles futuros de la fecundidad así como el efecto que pudiera observarse sobre la mortalidad por cáncer de mama.

En cuanto a la mortalidad por cáncer de mama, se utilizaron las variables de los grupos de edad de 30-44, 45-59, 60-74 años, asimismo que se consideraron tomando en cuenta lo observado en el análisis de la evolución de la mortalidad ya descrito.

Con el fin de considerar, de alguna manera, que debe haber un intervalo de tiempo para observar un efecto del comportamiento reproductivo en la incidencia de la mortalidad, se tomaron las variables de la fecundidad para los periodos 80-84 y 85-89; las variables sobre la mortalidad corresponden a los años 1990 a 1994. Esta puede ser una manera arbitraria de considerar ese intervalo, pero la información de que se disponía no permitió ir más lejos en el tiempo. Tomando en cuenta lo anterior, será necesario que este análisis se retome en el futuro.

Como resultado del análisis de componentes principales se observa que las variables que se tomaron en cuenta pueden representarse bien a través de dos componentes: uno para la tendencia de la mortalidad y otro para la tendencia de la fecundidad, lo que representa de otra manera las tendencias opuestas de los dos fenómenos. En la figura 2, se utilizaron como ejes los componentes obtenidos, de manera que se sobrepusieron los componentes identificados y los estados del país. En esa figura también se observa cómo se agruparon los estados, de acuerdo con los dos componentes. Por otra parte, dicha figura se interpreta como sigue: el eje de las abcisas muestra la variación de la mortalidad, los estados localizados en el eje de las abcisas positivas son los que tienen los niveles más altos de mortalidad por cáncer de mama. Mientras que en el eje de las ordenadas se leen los niveles respecto a la evolución de la fecundidad, los estados con ordenadas positivas tienen niveles más altos de fecundidad. La distribución de los estados con respecto a estas dos variables sugiere una tendencia de aumento de la mortalidad por cáncer de mama que depende de la paulatina disminución que experimentará la fecundidad.

 

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Estos resultados se muestran en el mapa de la figura 3, donde se observa de manera general una división norte-sur en la cual los estados del norte tienen ya niveles importantes de mortalidad por cáncer de mama, mientras que en el sur aún permanecen bajos pero con una tendencia al aumento. Como se puede constatar en la figura 2, el Distrito Federal muestra un comportamiento muy diferente al del resto de los estados, a pesar de que Nuevo León, Jalisco, Estado de México y Veracruz, se encuentran próximos de él, en el mapa de la figura 3 ellos forman un grupo aparte.

 

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Los estados de Chiapas, Hidalgo, Guerrero, Oaxaca, que forman el grupo 5 tienen los niveles más bajos de mortalidad y más altos de fecundidad. Los otros dos estados del grupo, Durango y San Luis Potosí, tienen niveles de mortalidad semejantes a los de los otros estados, pero su fecundidad es más baja.

 

Discusión

El desarrollo económico que caracterizó al país durante los últimos cincuenta años mejoró las condiciones de vida de la población y también generó un proceso de modernización modificando los comportamientos y, por ende, las tendencias de fenómenos demográficos como la fecundidad.21 El panorama epidemiológico de la población mexicana también se transformó, de tal manera que ahora las enfermedades crónico degenerativas, como el cáncer de mama, se han convertido en un problema importante de salud pública.

Esa situación ha dado origen a estudios como el presente que llevan a conocer la posible relación entre los cambios demográficos y el estado de salud de la población. Este trabajo puede considerarse como un primer paso para abordar la problemática regional; la metodología que se aplicó permitió observar, con rigor estadístico, la asociación negativa entre la tendencia decreciente de la fecundidad y la creciente de la mortalidad por cáncer de mama.

En ese sentido también se investigó y se encontró que los estados del norte del país presentan una problemática de cáncer de mama en niveles avanzados, al igual que el Distrito Federal. Sin embargo, los estados del sur, a pesar de encontrarse en niveles aún bajos, muestran una tendencia al aumento. Asimismo es importante tomar en cuenta la situación de los estados que se encuentran en los niveles intermedios, es decir, los que de cierta manera están en una etapa intermedia de su transición.

En análisis posteriores sería recomendable incorporar, además de las variables del comportamiento reproductivo como la edad al nacimiento del primer hijo (que requieren de más tiempo para mostrar cambios), otras que pudieran mostrar los cambios socioculturales que pueden asociarse a la transición y a los procesos que la sustentan (patrones de lactancia).

De estos resultados también se hace evidente la necesidad de fomentar entre las mujeres una cultura de prevención con respecto a las enfermedades crónico-degenerativas y de manera particular, en cuanto al cáncer de mama, tanto por el costo social y económico que implica su tratamiento, como por los problemas permanentes que puede dejar cuando puede evitarse la muerte. La prevención debe ser prioritaria, puesto que con la disminución progresiva de la fecundidad, las mujeres en México tendrán un comportamiento reproductivo similar al de las mujeres de las naciones desarrolladas, esto es, con una fecundidad muy baja.

Otro aspecto que cabe destacar es la necesidad de mejorar la accesibilidad a los servicios de salud, lo cual implica la reorganización del programa de detección oportuna de cáncer de mama a fin de mejorar su eficiencia y efectividad.

La distribución de los servicios regionales deberá prever los requerimientos necesarios para satisfacer las necesidades de prevención (detección, control) y de curación de este padecimiento, considerando que existe un rezago en los servicios de atención primaria para los grupos poblacionales más desfavorecidos, mismos a los que, además, habrá que ofrecerles servicios de salud tecnológicamente avanzados, como es el uso de mamografía en mujeres consideradas de alto riesgo de enfermedad.

Por último, es necesario subrayar la importancia de generar líneas de investigación sobre los diversos factores de riesgo, así como de los procesos sociales, culturales y económicos que pueden sustentarlos, como la identificación de las mujeres en riesgo mediante pruebas de determinación del gen predisponente en mujeres premenopáusicas (BRCAI); el impacto de la suplementación hormonal de reemplazo; el fomento a la lactancia materna como práctica de salud en el binomio madre-hijo, como medida de prevención primaria; así como el incremento de cobertura de la prevención secundaria de cáncer de mama, a través del estudio de mamografía en mujeres de alto riesgo.

 

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I La descendencia final es un indicador sintético de la fecundidad que mide cuántos hijos tiene una mujer a lo largo de su vida reproductiva.

II Proyecciones de población (no publicadas). México, D.F.: CONAPO, 1996.

III Las tasas de fecundidad se calculan con base en los nacimientos reportados en las estadísticas vitales; sin embargo, a pesar de que hay un mejor registro de los mismos, persisten problemas como registro tardío y doble registro, por lo que es preferible trabajar con datos de encuestas para la estimación de la fecundidad.

IV El estándar fue la población femenina del Distrito Federal de 1990. Estimaciones del CONAPO.

(1) Centro de Investigación en Salud Poblacional, Instituto Nacional de Salud Pública, México

 

Fecha de recibido: 24 de marzo de 1997 · Fecha de aprobado: 27 de junio de 1997

Solicitud de sobretiros: Dra. Olga López Ríos. Dirección de Demografía, Instituto Nacional de Salud Pública. Av. Universidad 655, colonia Santa María Ahuacatitlán, 62508 Cuernavaca, Morelos, México