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Salud Pública de México

Print version ISSN 0036-3634

Salud pública Méx vol.44 n.1 Cuernavaca Jan. 2002

http://dx.doi.org/10.1590/S0036-36342002000100012 

NOTICIAS

 

 

Alvan R Feinstein.
In memoriam

 

 

Probablemente, la primera reacción al saber de la muerte de ARF fue pesar por no haber escrito más con él, tristeza porque a pesar de todo lo que le aprendí me quedo con la sensación de haberme faltado aprender más, que todavía había muchas cosas que él podía enseñarme.

No solamente me enseñó epidemiología clínica y estadística; también algo que a veces parece casi en desuso y que él llamaba "ética académica". Sus características fueron el amor a la enseñanza, al trabajo y una actitud crítica, pero, al mismo tiempo, constructiva. Siempre decía que no sólo se debe criticar sino simultáneamente construir; si se destruye algo, ¿qué se va a construir en su lugar? Cuando criticábamos algo siempre preguntaba ¿y tú, qué propones?

De su trabajo, queda constancia en sus libros. Cuando a los investigadores clínicos los deslumbraba la medición de fenómenos duros, "científicos", propuso la medición de fenómenos clínicos relevantes para los pacientes. En el centro de sus propuestas estuvo el lado humano, el bienestar de los pacientes.

Y si su trabajo académico lo tenemos en sus libros, conservamos su lado humano en muchos detalles con los que deslumbró a quienes tuvimos el privilegio de estudiar y trabajar con él.

Me gustaría compartir tres muestras de lo que fue ARF como persona: su sencillez, su capacidad de trabajo y su sentido del humor.

Su sencillez: cuando me firmó el libro "Multivariable Analysis", del que era autor, comentó que lo hacía con mucho gusto y que en 200 años ese libro sería… un libro muy viejo.

Su capacidad de trabajo: en una sesión, revisando los trabajos de investigación que se presentarían en una reunión científica, alrededor de las 6 de la tarde, después de muchas horas de trabajo continuo, cuando los que estábamos ahí ya no veíamos errores ni podíamos criticar nada por el cansancio, él seguía reconociendo errores y haciendo sugerencias; recuerdo a John Concato, diciendo: "no es posible, cómo puede hacer eso".

Su sentido del humor: comentaba que en Chicago, donde obtuvo su master en matemáticas, aprendió a pensar y que en Yale aprendió a vestirse. Lo recuerdo de traje y corbata, siempre formal. El 31 de octubre, esperándolo para iniciar la clase, de repente vimos entrar a un ¡monstruo!: ante nuestra sorpresa, al quitarse la máscara, vimos que se trataba del Dr. Feinstein!, con esa sonrisa tan suya, que nunca olvidaremos.

ARF, te quisimos y te vamos a extrañar.

 

María del Carmen Lara Muñoz.
Facultad de Medicina,
Universidad Autónoma de Puebla,
Instituto Nacional de Psiquiatría
Ramón de la Fuente.