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Gaceta Sanitaria

Print version ISSN 0213-9111

Gac Sanit vol.21 n.1 Barcelona Jan./Feb. 2007

http://dx.doi.org/10.1590/S0213-91112007000100018 

CARTAS AL DIRECTOR

 

Epidemiología como método y como ciencia

Epidemiology as method and as science

 

 

Sr. Director:

Las reflexiones que puede generar Luque1 nacen, más que de una toma de postura, de los múltiples planos que 700 palabras permiten introducir en un debate. Una primera labor que se impone es delimitar tales planos para facilitar una discusión más allá de la semántica.

Pues, ¿ciencia se contrapone a método, o más bien el método forma parte de la definición de ciencia? ¿O la ciencia se define por los rasgos de una disciplina académica? ¿Qué relación hay entre medicina, salud pública y epidemiología? ¿Y qué relación entre epidemiología y estadística? ¿Son los problemas que la estadística frecuentista tiene para definir la significación o los tamaños muestrales el origen de su inconsistencia para abordar los problemas complejos? ¿La epidemiología se limita a la tarea de caracterizar la frecuencia y la distribución sin ser capaz de dar el salto analítico o interpretativo? ¿La necesidad de conjugar distintos saberes para interpretar o intervenir sobre problemas complejos reduce el estatuto metodológico o científico de cada saber específico? Y una salva final: ¿es la epidemiología un método científico positivista? ¿Es la epidemiología «el método» científico de las ciencias biomédicas? ¿Los usos definen la esencia?

No bastan, claro, 700 palabras para abordar tales cuestiones, pero quizá sí para intentar ponernos de acuerdo en un sustrato básico desde el que poder posteriormente discutir, consciente de que la neutralidad conceptual no existe.

Para empezar por lo más fácil, podemos acordar utilizar el término disciplina para denominar cierto cuerpo académico reglamentado, sea o no científico. En este sentido, la filosofía, la medicina o la arquitectura serían disciplinas, y la epistemología, la física cuántica, la epidemiología o la medicina tropical especializaciones, con o sin correlato profesional (que es otro asunto distinto).

Definir lo que sea una «ciencia», sin embargo, es tarea que ha ocupado siglos y debates. Que la física es una ciencia nadie lo duda. Pero, ¿y la sociología, la política la economía, el marxismo, el psicoanálisis o la filología? Podríamos acordar sobre 3 rasgos de lo científico: un método o conjunto de procedimientos normalizados, el papel de la experiencia o de lo empírico como lugar de la observación y/o del contraste y la constelación objetividad-intersubjetividad-reproducibilidad. Adicionalmente, cada uno de estos rasgos es polémico en su concepción teórica y adquieren especificaciones propias en cada ciencia material. En este punto también parece necesario destacar, por su amplia repercusión en el debate epidemiológico, el criterio de demarcación de Popper, esto es, restringir el calificativo de científicas a las proposiciones que sean susceptibles de ser falsadas empíricamente.

Y definir el «método epidemiológico» tampoco es tarea fácil, pues incluye un amplio abanico de procedimientos que van desde los meramente descriptivos a los procedimientos experimentales más sofisticados, pero sí puede afirmarse que la epidemiología dispone de procedimientos ya muy caracterizados y estandarizados y a ese conjunto de técnicas bien podemos acordar denominarlas en conjunto método epidemiológico.

Avanzando un poco en el debate, que la epidemiología deba necesariamente entrar en diálogo constructivo con otras ciencias o enfoques, sobre todo cuando se trata de decidir intervenciones, no impide que, en su terreno, su pretensión sea holista, pues intenta explicar fenómenos, encontrar (o construir) leyes, y en particular leyes causales, aunque sea de tipo probabilístico, y justificar intervenciones. Y también cabe destacar que se enfrenta a los problemas comunes de toda ciencia: cómo medir, cómo demostrar y/o contrastar hipótesis, cómo matematizar, cómo no caer en el error (la atención sistemática a los sesgos y a la pregunta por la validez externa) o cómo lidiar con sus propios límites.

Precisamente la larguísima reflexión habida sobre los sesgos, en particular sobre el sesgo de confusión, el más intrincado, seguramente por tener una de sus principales raíces en lo biológico, señala un rasgo característico de la epidemiología en tanto ciencia, y es su carácter reflexivo y no automático. Confundir ciencia con ciertos automatismos es uno de los más nefastos yerros históricos y prácticos en los que ha caído una parte de la mentalidad contemporánea, que en epidemiología se manifiesta en el lerdo imperio de la estadística o en derivas cientififormes o reduccionistas, como la medicina basada en la evidencia. Pues la ciencia siempre ha sido reflexiva y ha puesto el método, el rigor y la matemática al servicio de su reflexión, y no al contrario.

Discutir sobre todo ello en términos teóricos, pero también en términos prácticos (p. ej., sobre las implicaciones en la medicina actual del concepto epidemiológico de factor de riesgo) es tarea bien atractiva, pero habrá que dejarla para otra ocasión.

 

Félix Miguel García
Técnico de salud de atención primaria,
Gerencia de Atención Primaria Valladolid Oeste, Valladolid, España.

 

Bibliografía

1. Luque MA. Epidemiología: disciplina o método. Gac Sanit. 2006; 20:412-3.