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Gaceta Sanitaria

Print version ISSN 0213-9111

Gac Sanit vol.22 n.4 Barcelona Jul./Aug. 2008

http://dx.doi.org/10.1590/S0213-91112008000400004 

ORIGINALES

 

Consumo de cannabis en los estudiantes de secundaria de Barcelona: inicio en el consumo, efectos experimentados y expectativas

Cannabis consumption among secondary school pupils of Barcelona [Spain]: initial use, reported effects and expectancies

 

 

Eva Moralesa,b, Carles Arizaa, Manel Nebota, Anna Péreza, Francesca Sáncheza

aServicio de Evaluación y Métodos de Intervención, Agencia de Salud Pública de Barcelona, España;
bUnidad Docente de Medicina Preventiva y Salud Pública IMAS-UPF-ASPB, Barcelona, España.

Este estudio estuvo parcialmente financiado por el Plan Nacional de Drogas (convocatoria 2005) y la Fundación «Viure i Conviure» de la Obra Social de Caixa Catalunya.

Dirección para correspondencia

 

 


RESUMEN

Objetivos: Describir las circunstancias del inicio del consumo, las razones para hacerlo, los efectos experimentados y las expectativas relacionadas con el consumo de cannabis en adolescentes de Barcelona.
Métodos: Encuesta transversal realizada a una muestra de escolares de 3.º de ESO en 2005. El cuestionario era confidencial y autocumplimentado. Se dispone de datos de 2.043 alumnos de 47 centros escolares de Barcelona.
Resultados: El 37,5% de los escolares declaró haber probado el cannabis, de los cuales un 10% lo hizo en el último mes. El consumo fue superior en centros públicos que en concertados-privados (p < 0,001). El 60,3% probó el cannabis en el parque o en la calle. El 88,4% lo obtuvo de un compañero o amigo, y el 92,3% lo consiguió sin pagar. La principal razón para iniciar el consumo fue la curiosidad, y para continuarlo sentirse mejor y olvidar problemas. Los efectos experimentados más frecuentes fueron pérdida de memoria, tristeza y dificultades para estudiar o trabajar. El consumo de cannabis se relacionó positivamente con las expectativas de que relaja y facilita las relaciones sociales y sexuales, y negativamente con las creencias de que puede producir alteraciones intelectuales y del comportamiento, y tener efectos negativos para la salud.
Conclusiones: El cannabis fue muy accesible: 9 de cada 10 escolares lo obtuvo de un compañero o amigo y sin pagar. Dos de cada 3 adolescentes reconocieron presentar efectos negativos debidos a su consumo. El conocimiento de las expectativas podría ayudar a explicar y prevenir el consumo de cannabis en adolescentes.

Palabras clave: Cannabis. Adolescencia. Estilo de vida. Centros escolares. Efectos. Expectativas.


ABSTRACT

Objectives: To describe the circumstances of initial use of Cannabis, as well as the reasons for consumption, reported effects and expectations related to cannabis use, among adolescents in Barcelona.
Methods: A cross-sectional survey was conducted in a sample of pupils in the third year of compulsory secondary education in 2005. The questionnaire was confidential and self-completed. Data were gathered from 2,043 secondary school pupils from 47 schools in Barcelona.
Results: A total of 37.5% of students reported cannabis consumption at some time, and 10.0% of these students had used cannabis in the previous month. Cannabis use was more common in public schools than in subsidized or private schools (p < 0.001). More than half the adolescents (60.3%) smoked cannabis for the first time in parks or on the street. Most (88.4%) of the adolescents obtained cannabis from a classmate or friend and 92.3% did so without paying for it. The main reason for initial consumption was curiosity, and reasons for continuing use were a desire to feel better and to forget problems. The most frequently reported effects were memory loss, sadness and difficulties in studying or working. Cannabis use was positively related to the expectation that the drug induces relaxation and aids social and sexual relations, and negatively to the beliefs that the drug can impair intellect and behavior and has negative effects on health.
Conclusions: Cannabis was easily accessible to secondary school pupils and 9 out of 10 obtained the drug from a classmate or friend without paying for it. Two out of 3 adolescents reported negative effects as a consequence of cannabis use. Knowledge of expectations could help to explain and prevent cannabis consumption during adolescence.

Keywords: Cannabis. Adolescence. Life style. School. Effects. Expectations.


 

Introducción

El cannabis es la droga ilegal más consumida en Europa y el número de consumidores se ha incrementado, especialmente entre los jóvenes, debido a la baja percepción de riesgo y a su precio asequible1. En España, la prevalencia de consumo reciente en jóvenes de 15-18 años se duplicó entre 1994 y 2004, pasando del 18,2 al 36,6%, y la edad media de inicio disminuyó de 15,1 a 14,7 años2. En Barcelona, el consumo experimental de cannabis se ha incrementado tanto en chicos como en chicas de 14 y 16 años en los últimos años: en 2004 el consumo experimental en chicas de 14 años era casi 3 veces más frecuente que en 19963,4.

El inicio del consumo de cannabis antes de los 15 o 16 años puede conllevar la aparición de problemas neuropsicológicos y dependencia5,6, aumento del absentismo escolar, abandono prematuro de los estudios y pobre rendimiento escolar, mayor conflictividad, accidentes de tráfico y conductas sexuales de riesgo7-10. Además, algunos estudios han indicado que esta sustancia puede actuar facilitando el consumo de otras drogas, ya que casi todos los adolescentes que han probado la cocaína y la heroína han consumido previamente alcohol, tabaco y cannabis11,12.

Diversos estudios han descrito los factores asociados al inicio del consumo. El sexo y la edad se han relacionado ampliamente con el inicio del consumo de cannabis13,14. Entre los factores sociodemográficos estudiados se incluyen vivir en una familia monoparental, un escaso rendimiento académico y el abandono de la escuela15-18. El consumo de tabaco y alcohol también se ha descrito como un factor predictor del consumo de cannabis15,19,20.

Aunque diversos estudios han analizado los factores sociodemográficos y personales relacionados con su consumo en los adolescentes, son escasos los que han descrito las circunstancias en las que se inicia, las razones, los efectos experimentados y las expectativas sobre su consumo. Las expectativas representan variables cognitivas que conectan la memoria y la conducta, y reflejan el conocimiento sobre la relación entre sucesos y objetos21. Un mejor conocimiento de estos factores podría ser de gran utilidad para comprender la etiología y la progresión del consumo, así como para el desarrollo de estrategias de prevención e intervención más específicas en los adolescentes.

En Barcelona se realizan intervenciones preventivas del consumo de drogas en los centros escolares desde hace varios años. Para evaluar la efectividad de una nueva intervención con contenidos y recursos específicos sobre la prevención del consumo de cannabis, se inició un estudio con la participación de los centros que habían implementado el anterior programa de prevención. Ello posibilitaba que al inicio del estudio todos los escolares hubieran estado sometidos a un tipo de estrategias preventivas similares. En este trabajo se presentan los datos de las conductas relacionadas con el consumo de esta sustancia en los escolares incluidos como grupo control de la nueva intervención.

El objetivo de este estudio es conocer las principales circunstancias del inicio del consumo de cannabis, las razones, los efectos experimentados y las expectativas relacionadas con el consumo, en una cohorte de adolescentes escolarizados de Barcelona.

 

Métodos

Muestra

Se ha estudiado un total de 2.043 escolares de tercer curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) de 47 centros escolares de la ciudad de Barcelona. Estos centros representan el grupo control del estudio diseñado para evaluar una intervención de prevención del consumo de cannabis en estudiantes de secundaria. Para asegurar la comparabilidad respecto a la exposición previa a programas preventivos, se seleccionaron las 96 escuelas que habían realizado un año antes el programa de prevención de sustancias adictivas «Decidex», las cuales representan el 40% de todos los centros escolares de la ciudad de Barcelona. Para seleccionar la muestra se estratificó por titularidad del centro y nivel socioeconómico del barrio de escolarización.

Cuestionario

Entre enero y marzo de 2005 se administró un cuestionario confidencial y autocumplimentado, basado en el de los estudios FRESC de Barcelona, validado y adaptado previamente para el estudio específico del consumo de cannabis en los adolescentes4. El cuestionario fue administrado en horario lectivo por personal de los equipos de salud de la Agencia de Salud Pública de Barcelona sin ninguna vinculación con el centro donde estudiaban los alumnos, y sin la intervención de los docentes del centro.

Variables

La frecuencia de consumo de cannabis fue categorizada en consumo ocasional (haberlo probado alguna vez o en los últimos 12 meses, pero no en el último mes) y consumo habitual (haberlo probado en los últimos 30 días).

Tal como se presenta en la tabla 1, el cuestionario incluyó las siguientes variables sociodemográficas: sexo, edad, tipo de centro escolar, nivel socioeconómico, situación familiar, nivel académico autodeclarado y dinero semanal recibido. Los centros escolares fueron clasificados según su titularidad en públicos y privados-concertados. Como aproximación al nivel socioeconómico se utilizó el índice de capacidad económica familiar (ICEF) del barrio de residencia de cada alumno. Este índice ha sido utilizado en estudios previos como indicador socioeconómico y se categoriza normalmente en alto, medio y bajo22,23. La situación familiar fue clasificada en familias con padre y madre, monoparentales y otra situación. Respecto al nivel académico se les pidió a los escolares que se compararan con sus compañeros y opinaran en qué grupo de su clase (alto, medio o bajo) se encontraban. Para conocer la disponibilidad de dinero semanal se les preguntó cuánto dinero recibían a la semana (≤ 10, 10-30 y > 30 euros).

Se estudiaron las frecuencias de consumo de tabaco y alcohol. La variable consumo de tabaco fue recodificada según las respuestas del cuestionario en no consumidores, fumadores ocasionales (menos de un cigarrillo a la semana) y fumadores regulares (al menos un cigarrillo a la semana). El consumo de alcohol fue cuantificado en función de los antecedentes de borracheras y clasificado en «nunca», «1-2 veces» y «más de 2 veces».

Las variables relacionadas con el inicio del consumo de cannabis estudiadas fueron: la edad en que se consumió por primera vez, quién se lo proporcionó y si pagó por ello (coste), así como el lugar y con quién se producía el primer consumo. Asimismo, se preguntó a los adolescentes las razones para iniciar el consumo.

La evaluación de las expectativas sobre los efectos del consumo de cannabis se midió a través de los 6 ítems de la versión corta traducida al español del Marijuana Effect Expectancy Questionnarie24. Se preguntó cuál era la opinión de los adolescentes respecto a las consecuencias esperadas del consumo de cannabis sobre: las funciones intelectuales y el comportamiento, la relajación y la reducción de la ansiedad, la facilitación de las relaciones sociales y sexuales, la capacidad cognitiva y perceptiva, los efectos negativos globales sobre la salud y el síndrome de abstinencia24. Cada ítem fue convertido en una variable dicotómica mediante la combinación de las respuestas en acuerdo, y de la combinación de las respuestas neutras y en desacuerdo25.

Finalmente, se preguntó a los escolares las razones para continuar el consumo, y los efectos experimentados debidos al cannabis.

Análisis estadístico

El análisis descriptivo de los datos se realizó usando parámetros estadísticos habituales: porcentaje, media y desviación estándar. Todos los porcentajes fueron calculados sobre el número de casos con información, ya que en todos ellos, excepto para el ICEF, los valores perdidos eran inferiores al 5%. Como pruebas de significación estadística se utilizaron la χ2 para la comparación de porcentajes y la t de Student para la de medias. El análisis se realizó con el paquete estadístico SPSS versión 12.0 (SPSS Inc., Chicago, IL).

 

Resultados

La prevalencia de consumo de cannabis alguna vez en la vida fue de un 37,5%, y un 10% de los adolescentes declaró haberlo consumido en el último mes. En la tabla 1 se presentan las principales características sociodemográficas y de consumo de otras sustancias en la población de estudio. Un 35,9% de los escolares estudiaba en un centro público y un 83,9% refirieró un nivel académico medio o alto. Un 21,6% convivía sólo con su padre o madre, y un 30% pertenecía a familias con un ICEF bajo. Uno de cada 3 escolares declaró haberse emborrachado al menos alguna vez, mientras que las prevalencias de consumo ocasional y regular de tabaco fueron del 41,7 y el 18,4%, respectivamente.

El patrón de consumo de cannabis fue similar en chicos y chicas, y aunque el consumo habitual fue ligeramente superior en las chicas, no se observaron diferencias estadísticamente significativas (tabla 2). Tanto el consumo ocasional como habitual de cannabis fueron superiores en los centros públicos que en los privados-concertados (p < 0,001). Se observó una relación inversa entre el consumo de cannabis y el nivel académico autodeclarado (p < 0,001). Una mayor disponibilidad de dinero se relacionó positivamente con un mayor consumo (p < 0,001). También se observaron diferencias estadísticamente significativas según la situación familiar, y se producía un mayor consumo en escolares de familias monoparentales. Las prevalencias de consumo ocasional y habitual de cannabis fueron más altas en los escolares fumadores regulares de tabaco y en los que habían referido haberse emborrachado (p < 0,001).

La edad media del inicio de consumo fue 13,4 años (tabla 3). Los consumidores habituales presentaron una edad de inicio de consumo menor en comparación con los consumidores ocasionales (p < 0,001). El 60,3% de los escolares probó el cannabis por primera vez en el parque o en la calle, seguido de un 16% que lo hizo en casa de amigos. Un 88,4% de los escolares obtuvo el cannabis de un compañero o amigo, y sin pagarlo en el 92,3% de los casos. Sólo un 5,5% de los consumidores ocasionales pagó por consumir, frente al 11,2% de los consumidores habituales. La principal razón para iniciar el consumo fue la curiosidad en el 83,6% de los casos. Los consumidores habituales refirieron con mayor frecuencia como razones de inicio de consumo la búsqueda de sensaciones nuevas (p = 0,013) y la diversión (p < 0,001), en comparación con los consumidores ocasionales.

En la tabla 4 se describen las expectativas sobre los efectos según el consumo de cannabis. Éste se relacionó positivamente con las expectativas de que relaja (p < 0,001) y facilita las relaciones sociales y sexuales (p < 0,001), y negativamente con las creencias de que puede producir alteraciones intelectuales y del comportamiento (p < 0,001) y tener efectos negativos para la salud (p < 0,001). El patrón de consumo no se relacionó con las creencias de que el cannabis puede potenciar las capacidades de entender y percibir, así como producir síndrome de abstinencia.

Las principales razones para continuar el consumo de cannabis fueron sentirse mejor y olvidar problemas, bailar o divertirse, y la búsqueda de nuevas sensaciones (tabla 5).

Los efectos experimentados más frecuentemente por los escolares que habían consumido cannabis fueron la pérdida de memoria (22,5%), tristeza o depresión (19,1%), dificultades para estudiar o trabajar (16,7%), conflictos o discusiones (12,1%), faltar a clase (8,4%),y peleas o agresiones físicas (5,5%). Todos estos efectos fueron referidos con mayor frecuencia por los consumidores habituales en comparación con los ocasionales (tabla 6).

 

Discusión

La prevalencia de consumo de cannabis en estudiantes de secundaria de Barcelona fue de un 37,5%, y un 10% declaró haberlo consumido en el último mes. El 60,3% probó esta sustancia en el parque o en la calle, y 9 de cada 10 escolares lo obtuvo de un compañero o amigo y sin pagar por ello. Las principales razones para iniciar el consumo fueron la curiosidad, sentirse mejor y olvidar problemas. El consumo de cannabis se relacionó positivamente con las expectativas de que relaja y facilita las relaciones sociales y sexuales, y negativamente con las creencias de que puede producir alteraciones intelectuales y del comportamiento, así como tener efectos negativos para la salud. Los efectos experimentados más frecuentes fueron pérdida de memoria, tristeza o depresión, y dificultades para estudiar o trabajar. Según nuestros datos, éste es el primer estudio que analiza los efectos experimentados tras el consumo de cannabis por los adolescentes y las expectativas sobre sus efectos.

Como ya se ha descrito previamente15,16,26, vivir en una familia monoparental y asistir a un centro escolar público se relacionaron con un mayor consumo de cannabis entre los escolares, no así el nivel socioeconómico. Además, los adolescentes que declararon haber probado el cannabis consumían con más frecuencia tabaco y alcohol que los no consumidores. El consumo de cannabis puede preceder al uso de sustancias más potentes y peligrosas27, aunque sólo una minoría de consumidores termina utilizando otras drogas. Según la hipótesis secuencial establecida por Kandel et al12, el cannabis es la puerta de entrada para el consumo de otras drogas. Sin embargo, otros autores sostienen que el consumo de cannabis y luego de otras sustancias es más bien la expresión de un síndrome común según el cual hay ciertas personalidades que acaban generando una serie de actividades antisociales, y el que unas conductas precedan a otras es una cuestión básicamente de la edad28,29. Muy posiblemente la realidad sea una mezcla de los 2 modelos que interaccionan. Por otro lado, dada la tolerancia social del cannabis, también se ha descrito el inicio de su consumo sin haber pasado previamente por el de otras sustancias legales, como el tabaco y el alcohol30. En el presente estudio, sólo un 2,2% de los escolares que afirmaron haber probado el cannabis se declararon no fumadores, y este porcentaje disminuía al 1,5% entre los consumidores habituales de cannabis.

La edad media del inicio del consumo de cannabis de los escolares de Barcelona fue de 13,4 años, lo que nos indica que los adolescentes comienzan a consumir a una edad muy temprana, aunque conviene matizar que estos resultados se deben en parte a la escasa edad de los participantes del estudio. La edad de inicio de consumo puede determinar la aparición y la gravedad de las consecuencias negativas, que son más pronunciadas entre los que inician el consumo antes de los 16 años, probablemente relacionadas con cambios neurobiológicos provocados por el cannabis durante el desarrollo del cerebro31,32. Se ha sugerido que el inicio temprano del consumo de esta sustancia se relaciona con un consumo problemático de ésta u otras drogas en edades posteriores y con una mayor dificultad para abandonar el consumo, así como con problemas de déficit neuropsicológicos, que en los adolescentes pueden conllevar un peor rendimiento escolar y el abandono prematuro de los estudios. De hecho, en nuestro trabajo se pone de manifiesto que los escolares más precoces en el inicio realizaban un consumo habitual en el momento de la realización de la encuesta.

Uno de los factores que más consistentemente se ha asociado con el consumo de drogas es la disponibilidad33. De hecho, nuestros resultados mostraron que 9 de cada 10 adolescentes obtuvo el cannabis sin pagar por ello, y les fue facilitado por sus amigos o compañeros, lo que nos indica una fácil accesibilidad a esta sustancia.

Nuestros resultados son consistentes con la teoría de la mediación21,24,34, en la que las expectativas sobre los efectos de la droga están relacionadas con los patrones de consumo. Dos de las expectativas se relacionaron negativamente con el consumo de cannabis (deterioro de las funciones intelectuales y del comportamiento y efectos negativos sobre la salud), dos positivamente (relajación y facilitación de las relaciones sociales o sexuales), y otras dos tuvieron un valor neutro (capacidad de entender y percibir y síndrome de abstinencia). Las expectativas sobre el deterioro intelectual y los efectos negativos para la salud podrían ser factores preventivos en el inicio del consumo de cannabis en la adolescencia34. En nuestro estudio, uno de cada 5 adolescentes consideró que el consumo de cannabis puede producir efectos negativos para la salud. Si bien considerar esta conducta como peligrosa no limita que los adolescentes decidan experimentar con cannabis, sí podría prevenir su uso continuado después de haber experimentado los efectos, ya que sólo un 9,2% de los que opinaron que tiene efectos negativos para la salud eran consumidores habituales. Parece razonable reforzar la idea de que las drogas dañan la salud, ya que éste parece ser un motivo importante de los adolescentes para no consumir cannabis (el 82,3% de los no consumidores opinaron que el cannabis puede tener efectos negativos para la salud).

Las razones de naturaleza personal para iniciar el consumo de cannabis, como la curiosidad y sentir nuevas sensaciones, fueron más comunes que las razones sociales, como consumir porque lo hacían sus amigos. Las razones para continuar el consumo de cannabis no fueron necesariamente las mismas que para su inicio. Las principales razones para continuar el consumo fueron para sentirse mejor y olvidar problemas, para divertirse y como relajante. Estos resultados sugieren que los adolescentes consideran el consumo de cannabis como una forma de diversión y de hacer frente al estrés35.

Dos de cada 3 adolescentes reconocieron haber experimentado efectos negativos debidos al consumo de cannabis. Dicho consumo puede producir deficiencias en la memoria, en la atención, la capacidad psicomotora y la velocidad de procesamiento de la información36, lo que está en concordancia con nuestros resultados. Las consecuencias indirectas podrían conllevar un descenso en el rendimiento académico o laboral y un deterioro de las habilidades comunicativas.

Deberían tenerse en cuenta algunas limitaciones metodológicas a la hora de interpretar los resultados. La falta de representatividad de la muestra impide la generalización de los resultados encontrados. Los datos se obtuvieron mediante un cuestionario autocumplimentado, lo que posiblemente los hace susceptibles de un sesgo de información. Sin embargo, se ha demostrado que las encuestas de este tipo presentan una aceptable validez y fiabilidad en nuestro entorno37,38. Por otro lado, dada la naturaleza transversal del estudio, son necesarios diseños longitudinales para poder establecer una relación causal con los factores analizados.

En conclusión, el cannabis es una droga muy accesible, 9 de cada 10 escolares lo obtuvo de un compañero o amigo y sin pagar por ello. Dos de cada 3 escolares reconocieron presentar efectos negativos derivados de su consumo. El conocimiento de los factores relacionados con el inicio y las expectativas del consumo pueden facilitar y mejorar las actividades de prevención y cesación frente a esta sustancia.

 

Agradecimientos

Queremos expresar nuestro agradecimiento a todas las personas de los Equipos de Salud Comunitaria de los distritos de Barcelona que han colaborado con el estudio, así como a todo el personal docente y a los propios escolares, sin cuya participación no hubiera sido posible el estudio.

 

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Dirección para correspondencia:
Carles Ariza.
Servicio de Evaluación y Métodos de Intervención.
Agencia de Salud Pública de Barcelona.
Pl. Lesseps, 1.
08023 Barcelona. España.
Correo electrónico: cariza@aspb.es

Recibido: 18 de abril de 2007.
Aceptado: 12 de septiembre de 2007.