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Gaceta Sanitaria

Print version ISSN 0213-9111

Gac Sanit vol.26 n.3 Barcelona May./Jun. 2012

http://dx.doi.org/10.1016/j.gaceta.2012.03.004 

EDITORIAL

 

eSalud y vídeos online para la promoción de la salud

eHealth and online videos for health promotion

 

 

Elia Gabarróna y Luis Fernández-Luqueb,c

aNST, Norwegian Centre for Integrated Care and Telemedicine, University Hospital of North Norway, Tromsø, Noruega
bNorthern Research Institute, Tromsø, Noruega
cMedical Informatics & Telemedicine Group, Department of Computer Science, University of Tromsø, Tromsø, Noruega

Dirección para correspondencia

 

 

Introducción

Millones de personas buscan a diario información sobre salud en los miles de sitios web dedicados específicamente a este tema. Por ello, no es de extrañar que Internet se haya convertido en la principal fuente de información en salud1,2, y que incluso esté reemplazando a los médicos en esta función3. De entre todos los sitios web, servicios y plataformas online disponibles, las redes sociales están sirviendo para cambiar la forma en que las personas interactúan y se comunican, y esto también sucede en todo lo relacionado con la salud4. La creciente popularidad y el mayor uso de las herramientas 2.0, como YouTube, Facebook, Twitter, blogs, wikis, etc., está consiguiendo empoderar a los pacientes para que busquen ayuda online, encuentren información sobre aspectos relacionados con su salud o la de algún ser querido, se unan a otras personas con inquietudes o problemas similares4, e incluso creen sus propios contenidos5,6. Y cada vez más aplicaciones móviles para la salud están siendo integradas en estas redes sociales7.

En todas estas redes sociales los vídeos se están convirtiendo en un recurso en pleno auge, y aunque originalmente en su inmensa mayoría eran vídeos caseros creados por los propios usuarios, mostrando experiencias personales o dando consejos a otros pacientes8,9, hoy día existe un creciente número de instituciones u organismos oficiales que están creando canales de comunicación 2.010 y utilizan estas potentes plataformas para divulgar información sobre salud, y sus vídeos están siendo cada vez más visualizados por los pacientes/consumidores que buscan información de calidad procedente de fuentes fidedignas9,11.

La difusión de información sobre salud en plataformas de vídeo online presenta ventajas indiscutibles, como su bajo coste, su enorme potencial de hacer llegar información rápidamente a un amplio sector de la población o el hecho de facilitar la interacción con los usuarios12, pero también tiene desventajas, ya que en muchos casos no puede identificarse al autor de los vídeos, no se citan fuentes, se muestran opiniones personales como si fueran hechos científicos12 o algunos aspectos quedan sin respuesta, por lo que puede ser difícil para el usuario valorar la calidad de sus contenidos.

Cualquiera que desee comunicar contenidos sobre salud debe tener en cuenta que, sea cual sea el tema que se quiera transmitir, éste puede encontrarse presente en las redes sociales4, y que debido a su uso cada vez más popular y su capacidad de influenciar, las redes sociales se están convirtiendo en una poderosa herramienta educativa13. Los que creen en estos nuevos modos de comunicación consideran, además, que la red permite estar en contacto con los más jóvenes mejor que a través de otros medios14.

 

Uso de vídeos por parte de organismos oficiales

Los profesionales de la salud, gestores sanitarios, instituciones y organismos oficiales deberían reconocer la importancia de estas redes sociales y su utilidad a la hora de divulgar información sanitaria12,13, conocer qué información hay disponible online para poder estar preparados ante preguntas, dudas o consultas de pacientes y usuarios15, y ser los primeros en dar respuestas a los temas de salud16.

Actualmente tenemos varios ejemplos de grandes instituciones sanitarias de reconocido prestigio que utilizan plataformas de vídeos sociales para comunicarse con pacientes17, entre las que podemos destacar dos organizaciones de salud americanas, la Food and Drugs Administration (FDA) y los Centers for Control and Prevention of Diseases (CDC)18, que se unieron para mostrar a través de canales de vídeos y otras redes sociales datos sobre productos retirados del mercado durante un brote de Salmonella typhimurium16, o informar de la pandemia del virus de la gripe A (H1N1)11. También en Estados Unidos, la institución responsable de la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la investigación respecto al virus de la inmunodeficiencia humana y el sida (AIDS.gov) y los CDC están llevando a cabo concursos, blogs y perfiles en las redes sociales para empoderar a la gente y convertirlos en defensores de la salud16. Y el National Center for Biotechnology Information (NCBI), con cerca de 500 millones de registros, ha puesto en marcha un servicio por el cual distribuye toda su información a través de Facebook, Twitter y YouTube19.

En Europa contamos con algunos ejemplos similares, como el National Health Service (NHS) de Reino Unido y el Instituto Karolinska de Suecia, que están utilizando YouTube y Facebook para comunicarse con el público14. En España podemos mencionar al Ministerio de Sanidad y Política Social, que ya ha publicado cerca de un centenar de vídeos online, y algunos hospitales, fundaciones y particulares también lo están empezando a hacer.

Una consulta realizada en YouTube para conocer el estado actual de los vídeos sobre salud online en español mostró la existencia de 6032 vídeos, con un total de 17.707.193 visualizaciones, 12.123 suscripciones y 1.691.151 visitas a estos canales. En la tabla 1 se muestran los 20 primeros canales en español sobre temas de salud con más visualizaciones, y por tanto los que potencialmente están despertando un mayor interés entre los usuarios y tienen mayor capacidad de influenciar al público. Es interesante observar que entre estos 20 primeros canales se encuentran tanto empresas privadas de los sectores de la alimentación y de los seguros médicos, como organismos oficiales, hospitales y asociaciones de pacientes, tanto de España como de Latinoamérica (tabla 1).

 

Educar en salud a través de plataformas de vídeos sociales

El mensaje a transmitir en los vídeos sociales tiene que ser cuidadosamente seleccionado en todos sus aspectos, debe ser positivo para el público objetivo y evitar herir sensibilidades20. Existe un Manual de Acreditación de Páginas Web Sanitarias en el cual se incluyen recomendaciones para crear contenidos en redes sociales y aspectos de calidad de vídeos online21.

Hoy día, cualquier persona es capaz de autoeducarse en temas de salud consultando las miles de páginas web disponibles o viendo vídeos colgados en la red. Y hay, además, grandes posibilidades de que las páginas web consultadas sean compartidas en las redes sociales, consiguiendo así llegar a más gente20. Una persona que acaba de ser diagnosticada de cáncer, lo más probable es que se dirija a Internet para saber más, y si busca en YouTube vídeos en español con la palabra «cáncer» podría encontrarse con los resultados que se muestran en la tabla 2. Entre las diez primeras páginas de resultados sólo aparecen ocho vídeos en español, de los cuales sólo uno pertenece a una institución de reconocido prestigio, como la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), cuyos vídeos tienen muchas menos visualizaciones que otros pertenecientes a canales donde es difícil identificar al emisor y valorar a priori la posible calidad de sus contenidos (Tabla 2).

A pesar de la cantidad de recursos disponibles, hay que ser conscientes de que la educación de los usuarios es crítica para que éstos puedan discernir sobre la calidad de la información. Y es que también se encuentran vídeos que promueven conductas negativas, por ejemplo fomentando la anorexia como un estilo de vida (Figura 1).

 


Figura 1. Ejemplo de vídeo promoviendo conductas negativas.

 

Conclusiones

El hecho de que las redes sociales online sean accesibles a cada vez un mayor número de personas convierte a este medio de comunicación en una poderosa herramienta para divulgar y educar a los usuarios en temas sanitarios de interés general, con la cual lo mismo puede enseñarse a hacer la maniobra de reanimación cardiopulmonar22 que informar sobre la donación de órganos23, hacer campañas para dejar de fumar24,25 o fomentar la utilización de protección solar26, entre muchas otras cuestiones.

Sin embargo, para que los contenidos sean realmente accesibles debe tenerse en cuenta a los usuarios con limitaciones sensoriales o cognitivas. En el caso de los vídeos online, el uso de subtítulos facilitaría el acceso a personas con problemas auditivos, y un diseño más sencillo, con menos enlaces y botones, facilitaría el acceso a las personas con problemas cognitivos o menos familiarizadas con Internet. El diseño de sistemas que consideren a la población más vulnerable y menos capacitada tecnológicamente es importante para evitar la brecha digital con los usuarios menos formados en las tecnologías de información y comunicación o en la eSalud. Muchos autores abogan por la eHealth Literacy, es decir, por la capacitación de los pacientes para un mayor disfrute de la eSalud. Los desarrolladores de sistemas informáticos han de tener también en cuenta estos núcleos de población e intentar diseñar para todos.

Es crucial que los organismos y los individuos que quieran usar vídeos online para promover la salud sigan las guías y recomendaciones al respecto (como la de Andalucía21 o la de los CDC27). El contenido es clave, pero si el mensaje no es claro y atractivo, difícilmente llegará a la población objetivo. Finalmente, hay que insistir en que todo lo que hay en la red no es bueno y en que queda mucho por hacer, por parte de las grandes instituciones y de los organismos sanitarios, a la hora de educar, dar respuestas a temas de salud o abrir vías de comunicación más directas con los usuarios. Políticos y gestores sanitarios deberían entender que nos enfrentamos a una nueva generación de usuarios y pacientes con acceso a información, y que liderar y gestionar adecuadamente esta situación debe verse como una oportunidad para reconvertir nuestro sistema sanitario en un nuevo modelo más colaborativo, accesible, transparente y sostenible.

 

Contribuciones de autoría

Ambos autores han participado en la concepción, la escritura del artículo y la aprobación de la versión final para su publicación.

 

Financiación

Ninguna.

 

Conflictos de intereses

Ninguno.

 

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Dirección para correspondencia:
Luis.Luque@norut.no
(L. Fernández-Luque).