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Revista Cubana de Salud Pública

Print version ISSN 0864-3466

Rev. cub. salud pública vol.34 n.3 La Habana Jul./Sep. 2008

http://dx.doi.org/10.1590/S0864-34662008000300015 

HISTORIA

 

Rafael Argilagos Ginferrer. ¿El primer médico combatiente internacionalista cubano?

 

Rafael Argilagos Ginferrer, was he the first cuban internationalist fighting physician?

 

 

Rosaralis Santiesteban Freixas

Investigadora y Profesora Titular. Instituto de Neurología y Neurocirugía "Rafael Estrada González". La Habana, Cuba

 

 


RESUMEN

Introducción: La cooperación médica entre países y en especial la ayuda de los galenos cubanos en la lucha de liberación de otros pueblos, en ejercicio de su profesión y también en combate, ha sido rasgo característico de los hijos de la nación cubana, lo que debe de haber comenzado en el siglo xix, durante las guerras de independencia de América, pero es poco conocido quienes fueron los primeros que tomaron esta actitud.
Objetivos:
Destacar la figura de Rafael Argilagos Ginferrer, uno de los primeros en este bregar.
Métodos:
Se revisaron los archivos históricos de las ciudades de la Habana, Camagüey y Santiago de Cuba y otros documentos en busca de más información sobre la vida de Rafael.
Resultados:
Nace en la ciudad de Puerto Príncipe, el 11 de octubre de 1835. Hijo de terrateniente catalán y criolla. Cursó estudios secundarios y universitarios de ingeniería militar en España; concluyó la carrera en París como ingeniero civil y luego la de médico, en 1860. Regresó a Cuba y en 1864 parte a incorporarse como médico a las huestes de Benito Juárez, en México, alcanzando en esa contienda los grados de comandante. Allí dirigió el Hospital Militar de Córdova como médico cirujano en jefe, y fue ayudante del jefe del ejército, General González Ortega. Regresó a Cuba en 1867 y un año después se incorporó a la primera guerra de independencia cubana. Murió luchando bajo el mando del General Manuel de Quesada, en 1870, con los grados de Brigadier ganados por su trabajo como médico, su excelente técnica militar y valentía en el combate.

Palabras clave: Médicos internacionalistas, médico de la guerra de independencia en Cuba, la medicina cubana.


ABSTRACTS

Introduction: Medical cooperation and in particular the help of Cuban physicians to the independence war of other countries, by practising their profession and also by participating in the struggle, has been a characteristic of the Cuban nation's sons and daughters. This should have begun in the 19th century during the independence wars waged in the Americas, but little is known about the first people who had adopted this attitude.
Objectives: To emphasize the personality of Rafael Argilagos Ginferrer, one of the first Cubans in this field.
Methods The historical records from Havana, Camaguey and Santiago de Cuba and other documents were reviewed in search for more information about Rafael's life.
Results: He was born on October 11, 1835 in Puerto Príncipe. He was the son of a Catalan landowner and a Cuban woman. He studied secondary school and military engineering in Spain and also graduated as civil engineer in Paris and then as physician in 1860. He returned to Cuba but in 1864, he left the country to work as physician for Benito Juárez's army in Mexico. He was promoted to the rank of Commander in this war. He led there the Military Hospital of Cordova as chief medical surgeon and was also an assistant to the Chief of Army named General Gonzales Ortega. He came back to Cuba in 1867 and one year later, he decided to participate in the first Cuban independence war. He died in battle in 1870 under the command of General Manuel de Quesada. At that time, he had already been promoted to the rank of brigadier general because of his work as physician, his excellent military technique and courage at the battlefield.

Key words: Rafael Argilagos Ginferrer, internationalist physicians, physician in the Cuban independence war, Cuban medicine.


 

 

Cuba se ha caracterizado por el aporte de sus médicos en tareas de ayuda para mejorar la salud de otros pueblos, tanto en momentos de guerras justas, cuando ha peligrado la vida de estos profesionales, como en la paz, también, con riesgos pero menores. Dicha labor ha sido reconocida por organizaciones internacionales que han elogiado esta política por llevar a cabo numerosos programas de ayuda a los pueblos más necesitados del mundo. ¿Quién o quiénes fueron los primeros cubanos en dar un paso al frente en este terreno de sacrificios y sacerdocio del internacionalismo cubano?

Rafael Argilagos Ginferrer parece estar entre los primeros que decidieron esta conducta. Fue mucho antes de que hubiéramos ganado por las armas el derecho a ser una nación respetada y mucho antes de que existiéramos como nación.

Biografiando a su hermano Francisco, quien fuera el primer oftalmólogo mambí e inventor del filtro de luz aneritra para la oftalmoscopia,1 se encontraron los documentos que atestiguan que Rafael Argilagos Ginferrer puede haber sido el primer médico que partiera de Cuba a luchar y ganara un alto lugar como médico y combatiente internacionalista. Eso ocurrió en México sirviendo como médico militar bajo las órdenes del presidente de esa república, Don Benito Juárez, entre 1864 y 1867, quien luchaba contra una potencia extranjera que trataba de sojuzgar el país, que ya se había liberado medio siglo antes del yugo español.2,3

¿Quién era Rafael y cómo se colocó en tan alto sitial?

Médico y cirujano graduado en París, en 1860, quien de regreso de México, diez años después, cayera combatiendo a los soldados del ejército español que ocupaba a Cuba, su patria, al frente de las tropas que él comandaba como Brigadier, en su provincia natal.

Rafael nace el 11 de octubre de 1835, en Camagüey en una familia de terratenientes;4 de madre criolla, María Soledad Ginferrer de Socarrás y de padre catalán, Juan Argilagos Millet. Este fue un hombre que amó a Cuba como a su propia tierra, amor este a la patria que inculcó, junto a su esposa Soledad, a sus nueve hijos, como en aquel triste día y hora en que fusilaban a Joaquín de Agüero y otros compatriotas, en el que hizo arrodillar a la familia y a sus esclavos para rogar, ¡porque se pueda algún día vengar tanto agravio a la patria!5-7

Fueron sus hermanos Froilán, Antonio y Juan; sus hermanas Panchita, Margarita, Juanita y Manuela, esta última era la mayor y madre de Amalia y Matilde Simoni. De ellos se derivaron las familias Argilagos Loret de Mola,Argilagos Agramonte, Guerra Argilagos, Simoni Argilagos, Iraola Argilagos, Casanova Argilagos y Montané Argilagos 6,8

Es probable que Rafael se formara en la tradición catalana y religiosa de las Escuelas Pías de Camagüey donde Francisco, su inseparable hermano, menor en dos años, se conoce que estudió desde 1843 a 1851.7

A los 15 años Rafael es enviado por sus padres a estudiar en Barcelona, en el colegio Carreras, donde alcanzó los títulos de Bachiller en Ciencias y Letras. Pasó luego a la Academia de Ingenieros de Madrid para cursar estudios militares del referido cuerpo, donde llegó a ganar la primera posición por su destacado desempeño como alumno.2,3

Fue expulsado de ese centro por haberse batido en duelo de espadas, en uno de los patios del propio establecimiento militar, con uno de sus condiscípulos, hijo de familia perteneciente a la rancia nobleza madrileña, por rivalidades académicas. Marcha entonces a París, donde termina de estudiar y se gradúa de ingeniero. Sin ejercer esa carrera se matricula en medicina y cirugía, lo que estudia en París al lado de su hermano Francisco, quien había cursado el bachillerato en esa ciudad.

Rafael termina sus estudios el 31 de agosto de 1860 con notas excelentes y la tesis doctoral de La lepraGriega, lo que le valió elogios de sus profesores (Gavarret, Wurtz, Jobert de Lamballe, Cruveilhier) y la corona de laurel designada para el mejor, que se le entregó en acto solemne en esa universidad.2,3

Poco después su hermano Francisco defiende su tesis doctoral Sobre la eclampsia obstétrica. Las dotes de publicista e inventor de este hermano se manifiestan desde entonces y es tanta su fama como joven talento que llega a ser el primer secretario de la Primera Sociedad Universal de Oftalmología, electo por voto secreto y directo.9-15

En Europa los hermanos Argilagos alcanzan una profunda cultura general y política; aprenden varios idiomas, practican la cirugía en excelentes centros de salud y afianzan así sus conocimientos.

No pudo ser más propicio el contexto social y científico de la formación de estos dos hermanos, lo que se sumó a la formación de cuna que traían. Se cuenta que eran niños cuando el fusilamiento de Joaquín de Agüero y Agüero en Camaguey, pero que ese hecho marcó sus vidas. Por ello se explica la actitud de los dos hermanos, aún estudiantes de medicina en París, cuando estuvieron ayudando a preparar expediciones libertarias y conspirando a favor de su patria, junto a Don José Elías Hernández y el Dr. Aurelio Arango en New York, en la expedición del "Africain"o Early, aunque no lograron su propósito.5-7

Los jóvenes hermanos Rafael y Francisco Argilagos brillan en la medicina y la oftalmología francesa de esa época, pero a pesar de todos sus triunfos Rafael abandona París para volver a Cuba, donde no logra revalidar sus títulos y al año debe volver a Europa a examinarse otra vez como médico, pero en Madrid, título que si es aceptado por la metrópoli española en Cuba. En 1862 ya están de vuelta los dos hermanos y son reconocidos como experimentados cirujanos formados en el sitio de más alto desarrollo de la medicina de esos tiempos.

Regresan a la casa paterna en San Juan número 16, al lado de donde vivió Gertrudis Gómez de Avellaneda, la afamada poetisa, calle que actualmente lleva su nombre. Sus ideas liberales crean rechazo de las autoridades de esa ciudad que a su vez los admiran y solicitan sus servicios por sus actualizados conocimientos. En sus años de juventud en Camagüey entre ágapes, poesías y risas, los hermanos Argilagos no dejan de conspirar y preparar la conciencia para propiciar la libertad de su patria.16 Después de estancias como médicos en Camagüey y Santiago de Cuba es cuando Rafael decide marchar a luchar y actuar como médico en México, mientras Francisco queda conspirando y escribiendo.17

No se sabe aún por que vía Rafael se sumó a la contienda bélica libertadora de Benito Juárez, contra la invasión francesa del Emperador Maximiliano, donde estuvo trabajando como médico y combatiente desde 1864 a 1867. Es probable que Rafael haya hecho contacto con el santiaguero Pedro Santa Cilia, quien también marchara a México y fuera luego secretario y yerno de Benito Juárez. (Comentario de la doctora Olga Portuondo, historiadora en Santiago de Cuba). Con ellos también marchó el camagüeyano Manuel de Quesada Loynaz.

En México Rafael llegó a alcanzar el grado de Comandante Efectivo del Ejército Nacional, y a dirigir el Hospital Militar de Córdoba, como médico cirujano en jefe, cargo que desempeño por tres años. Allí fue también ayudante del jefe del ejército, General González Ortega. Se hace necesario para la historia del internacionalismo cubano profundizar sobre esa parte de su vida en México.2,3

La enfermedad y muerte de su padre lo obligan a regresar a Camagüey, en 1867, donde ya se conspira en grande y se prepara la guerra. Es de los primeros que se alzan en armas, inmediatamente después de Francisco, quien lo hace el 4 de noviembre de 1868, en Las Clavellinas, lo que está recogido en el complejo monumentario que hoy se alza en la Plaza Ignacio Agramante, de Camagüey. Combaten juntos entonces tres de los hermanos, Rafael, Francisco y Juan.18

Francisco días antes del alzamiento había ido a gestionar la primera expedición armada que llegaría al Camagüey recién levantado en armas, lo que ocurrió en diciembre de 1868. Juan fue el primero en derribar un soldado español en territorio camagüeyano en la guerra de 1868 y destacó como perfecto y por su labor en los hospitales de sangre en esa guerra.5-7 Froilán, otro de sus hermanos, perseguido, hubo de salir hacia el exilio, donde siguió cooperando en la guerra de 1868 y luego con la de 1895.

Juan, Rafael y Francisco Argilagos Ginferrer participaron en la Junta de Las Minas, el 26 de noviembre, donde Napoleón Arango, entonces jefe del movimiento revolucionario en Camagüey y algunos cubanos alzados en armas pretendían abandonar la guerra recién comenzada. Napoleón Arango traiciona la causa independentista gestionando con Valmaseda el cese de las acciones armadas. Ignacio Agramonte Loynaz aboga en esa reunión a favor de continuar la lucha, y se hace líder de los insurrectos que se avienen a ello; entre los que están a su lado para continuar la guerra se ven a sus tíos políticos, los hermanos Argilagos.5-7

Aunque tirotean a la columna de Valmaseda, es el día 27 de noviembre que se produce la primera gran batalla de los camagüeyanos contra la tropa española, lo que sucede en Monte Bonilla, batalla en la que se infringe la primera derrota al enemigo en esa provincia, en un combate desigual de un cubano por cada diez españoles.19 En ella participa Rafael, quien es uno de los principales jefes de grupos insurrectos, que actúan contra la columna enemiga, ya que trae experiencia bélica de la formación de la escuela militar donde estudió en Barcelona y de su acción armada en México.

Desde el inicio de la lucha Rafael y Francisco hacen las funciones de médico, además de combatientes, y Francisco las de periodista, que nunca abandonará en su vida; esta última actividad estuvo plasmada en la acción de desenterrar una imprenta que tenían escondida en Sibanicú, publicar el primer parte de guerra y una proclama que, al reconocerlo Valmaseda, le valen la amenaza, que envía con un prisionero liberado, que no dejará piedra sobre piedra de sus propiedades y apellidos de los Argilagos, lo que después cumple al quemar las posesiones familiares, eliminar a Rafael y perseguir incansablemente a Francisco, aun cuando ya está fuera de Cuba.5-7

Desde su alzamiento, en la primera guerra de independencia, Rafael sobresale por sus conocimientos militares, su actividad asombrosa, su temerario arrojo, sus órdenes breves y contundentes, por su certera puntería con su rifle Winchester y su caja de instrumentos quirúrgicos al lado, que al igual que Francisco nunca abandona para comenzar con su labor de cirujano en cuanto termina el combate. Rápidamente está al frente de numerosos grupos de hombres y los resultados son premiados con sucesivos ascensos hasta alcanzar Rafael los grados de Brigadier. 2,3

Los hermanos Argilagos se valían de su astucia para entrar a la ciudad de Puerto Príncipe, atacar y asaltar, cuerpo a cuerpo, a las avanzadas españolas que custodiaban la ciudad y hasta le llegaron a poner cerco. La frase repetida por Rafael era "Nuestra ocupación la guerra. A guerrear pues". Suya y no de otro jefe es la breve frase de respuesta cuando se le preguntaban sobre el sitio para la posible retirada en un combate y contestaba "El cementerio". Y así hizo cuando le tocó luchar en su último combate, pero ni ese lugar le fue dado a alcanzar, pues sus restos no tuvieron sepultura.2,3

La aniquilación del sanguinario Conde de Valmaseda se le había convertido a Rafael en una obsesión y en varias oportunidades estuvo cerca de cumplir su objetivo. Cuenta su propio hermano Francisco en un artículo enviado al "Herald" de New York, el 28 de febrero de 1870, ocho días después de su muerte y el escritor Gastón B. Hernández, en su libro "Alma Cubana" (Episodios históricos de la guerra de 1868. La cruzada de héroe),2,3 que el 20 de febrero de 1870, en una mañana brumosa sale al campo la columna española del General Lesca, perfectamente armada a buscar la partida de insurrectos que por allí se decía que operaban; los acompañaba el Conde de Valmaseda. Los vecinos de San Miguel de Bagá así lo contaban.

Las tropas cubanas por allí asentadas eran las del entonces General de División Manuel de Quesada, el compañero de lucha de Rafael en México, quien tuvo noticias de la salida de sus campamentos y el avance de las tropas españolas. Ordenó Quesada a sus dos Generales de Brigada, Bernabé de Varona (Bembeta) y Rafael Argilagos Ginferrer, para que le salieran al encuentro y presentaran combate a las tropas de Valmaseda.

Al convencerse que era imposible la acción por la desproporción de fuerzas, Bembeta da la orden de retirada disparando la retaguardia cubana a la vanguardia española que venía pisándoles los talones, orden que de inmediato fue cumplida excepto por Rafael, quien acompañado de un pequeño número de soldados hecha rodilla en tierra en el lugar conocido por "Concepción de Arenillas" y desconcierta al enemigo al hacerle frente, por la efectiva puntería y las bajas que le ocasionan a la vanguardia española. No es hasta que termina con el último tiro de su fusil y descarga todo su revólver, que se le logran acercar los soldados españoles, cada vez más numerosos y dos balas enemigas lo hieren en el pecho. Allí permanece rodeado por los cadáveres de los soldados mambises que lo acompañaban y por su fiel teniente, el negro Cesáreo Ramírez, quien está a su lado muy mal herido, pero sobrevive milagrosamente para contar esta historia, aunque con graves secuelas neurológicas. Rafael aún respira cuando comienza una orgía de sangre sobre el cuerpo de aquel valiente mambí que destrozan y llevan sus pedazos en la punta de sus bayonetas como trofeos, así como sus orejas, todo lo cual exhiben en marcha triunfal en la Ciudad de Nuevitas, junto a su caja de instrumentos quirúrgicos, como muestra de haber vencido a aquel temido general mambí. Lo que quedó de sus restos nunca fue encontrado.(Figura)2-6

Francisco trató de vengarlo en temeraria acción de la que lo salvó el propio Julio Sanguily. Aunque sin lograr la victoria, este hermano honró su memoria con su vida dedicada por completo a luchar por la libertad de su patria, lo que inculcó a sus hijos, comandantes del estado mayor en la guerra de 1895, y con la guerra casi particular que el mismo Francisco inició en 1899 contra la intervención norteamericana y el entreguismo de la patria que llevaba a cabo el primer presidente, Tomás Estrada Palma.2,3 Por eso es que Francisco, el septuagenario mambí, destacado médico, periodista y escritor, presidente del Partido Liberal en Oriente, principal partido opositor, y catalogado por Máximo Gómez como hombre de "Valor a toda prueba", muere en la pobreza y sin el reconocimiento debido para él, su familia y especialmente para su hermano Rafael.2,3

Sólo Carlos Juan Finlay fue capaz de ayudar a morir dignamente a su viejo colega Francisco, restituyéndolo como médico y dándole trabajo como Jefe de Salubridad del Caney. Su herencia para Cuba lo constituyeron su ejemplo, sus libros, algunos de los cuales se publicaron póstumamente20-22 y los cientos de documentos que guardó celosamente sobre su vida y la de su hermano Rafael, en poder hoy del Archivo Histórico Provincial de la Ciudad de Santiago de Cuba,3,4 lo que permite probar estos hechos y sentirnos orgullosos de antecesores como los hermanos Argilagos.

Ha llegado la hora de que se haga justicia con estos hombres mediante el reconocimiento de su obra para revivir el ejemplo y reforzar nuestro sentimiento de cubanos universales.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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3. Hernández Gastón B. Alma Cubana. Episodios históricos de la guerra de 1868. La cruzada de héroe. Revista Luz, p 1-8. Archivo Histórico Provincial de la Ciudad de Santiago de Cuba, Fondo Francisco Argilagos Ginferrer. Legajo 28, expediente 294, carpeta 2.         [ Links ]

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Recibido: 9 de enero de 2008.
Aprobado: 23 de enero de 2008.

 

 

Rosaralis Santiesteban Freixas. La Habana, Cuba. Teléf.: 8326945. E-mail: lis@infomed.sld.cu