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Revista Cubana de Salud Pública

Print version ISSN 0864-3466

Rev. cub. salud pública vol.36 n.3 La Habana Jul./Sep. 2010

http://dx.doi.org/10.1590/S0864-34662010000300014 

COMUNICACIÓN BREVE

 

Elogio de un alumno a su maestro salubrista

 

Praise of a student for his health professor

 

 

Luis Suárez Rosas

Profesor Titular. Escuela Nacional de Salud Pública. La Habana, Cuba.

Traigo mi Isla debajo del brazo
y todos me preguntan:
¿Es un cocodrilo verde?
Yo digo que sí. Y, me sonrío.


 

 

 

Los recuerdos que guardo en mi memoria sobre el Dr. Mario Escalona Reguera se corresponden con las imágenes que el poeta guantanamero Ernesto Víctor Matute refleja en sus versos.

Escalona vivió, siempre con su isla y cubanía muy cercanas a él y una sonrisa y un fino humor en sus palabras y sus gestos.

Muy joven, siendo residente de la lamentablemente extinguida Especialidad de Organización y Administración de Salud Pública que se cursaba en el también desaparecido Instituto de Desarrollo de la Salud (IDS), la vida me dio la increíble oportunidad de incorporarme como profesor en el Departamento de Administración de Salud bajo la dirección del Dr. Escalona en ese momento y compartir entonces experiencias con profesores de la estatura moral, científica y humana del propio Escalona, Roberto Capote Mir y el uruguayo Hugo Villar Teijeiro, todos integrantes del Tribunal Estatal de la Especialidad que me examinó y del cual formó parte también el Dr. Francisco Rojas Ochoa.

Recuerdos imborrables de esa etapa se agolpan en mi memoria y acuden a tropel cada vez que en mi vida, que ya ha entrado en la tercera edad, he sido actor o espectador de situaciones que en aquel momento se debatían en el seno del Departamento y que con cierto carácter cíclico se han repetido y se repiten en el terreno de la salud pública.

El IDS, bajo la conducción del Dr. Rojas Ochoa, otro maestro histórico del salubrismo cubano con el cual compartí y todavía comparto penas y glorias en nuestra esfera de acción, editó el folleto "XI Congreso Médico Nacional. Memorias. Mayo 23 al 28, 1955". Con Mario, cuya oficina y buró me ofreció para compartir juntos, debatí muchos de los artículos de esta edición que todavía guardo con celo en mi biblioteca personal y donde aparecen subrayados por Escalona aspectos que consideramos medulares para la historia de la Salud Pública Cubana. Siempre me quedó marcada la afirmación hecha por el Dr. Julio Sanguily que aparece subrayada en la página 45 del folleto de referencia: "…Cuba tiene su característica propia como un país donde existen muchas leyes, muchos reglamentos, pero nadie se considera obligado a cumplirlos."

El Dr. Mario Escalona transmitió a sus alumnos sus experiencias como médico y jefe de la primera misión internacionalista cubana que con carácter permanente permaneció en Argelia durante más de un año a partir de 1963; y también las propias de su participación en la gesta de la República Popular de Angola donde fue Asesor y Sub-Director del Hospital Militar General de Luanda cuyo nombre llevó a partir de su labor en esa institución el del Dr. Idilio Rodríguez, médico internacionalista cubano caído en la lucha contra el apartheid y el divisionismo en esa tierra africana.

Con entusiasmo y fervor participé en las disertaciones que en horas nocturnas nos impartía Escalona en el IDS como parte del grupo al cual se le había dado la misión de realizar el primer Análisis de la Situación de Salud en la República Popular de Angola, a punto de partida de la primera visita que hiciera a esa nación el Comandante en Jefe Fidel Castro. En el cumplimiento de esa misión, en una oscura y fría noche del mes de Agosto de 1977, una bala perdida en una escaramuza en la zona de Pango Aluquem en la Provincia Cuanza Norte, fue a impactarse "prosaicamente", como hubiera dicho Rubén Martínez Villena, en el tobillo de mi pie derecho. Evacuado hacia el Hospital Militar General "Dr. Idilio Rodríguez" de Luanda, fui atendido en una primera instancia por el para mí inolvidable Dr. Jorge Agostini Surís, médico cubano internacionalista caído el 11 de noviembre de ese propio año 1977. Por los misterios de la mente humana, sentí al entrar en el hospital la presencia del Maestro Escalona y también la de mi padre, otro batallador incansable por la verdadera Revolución Cubana compañero de luchas del mártir Jorge Agostini Villasana, padre del Dr. Agostini Surís, y de todas sus prédicas y acciones prácticas en favor de los pobres de la tierra, no importa donde estuvieran.

Ya de regreso en Cuba, continuamos trabajando juntos en forma estrecha tanto en la impartición de la docencia de Administración de Salud a los residentes y maestrantes del IDS como coordinando trabajos de campo para los mismos en el territorio de la provincia La Habana de la cual fui Vice director Docente en el período en que el Dr. Escalona se desempeñó con igual responsabilidad en el IDS.

"La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida", sentenció el Héroe Nacional de Cuba, José Martí.

El Dr. Mario Escalona Reguera cumplió la obra de su vida con creces en el tiempo que estuvo en este mundo. Recuerdos de sus fieles alumnos nunca le han faltado tanto en la "vieja escuela de los framboyanes", como califica el profesor Rojas Ochoa al asentamiento material que tuvo la Facultad de Salud Pública en la zona de los antiguos albergues del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón" en el oeste de la capital cubana, como en el policlínico que lleva su nombre en Alamar y en la actual Escuela Nacional de Salud Pública.

Estando bajo mi cargo el decanato de la Facultad de Salud Pública en los años finales de la década del ochenta del pasado siglo "en la vieja escuela de los framboyanes", se honró la memoria del Dr. Mario Escalona Reguera con la inauguración de un Aula Metodológica a la cual se le puso su nombre, develándose una tarja de mármol contentiva del mismo y situándose allí un óleo con su imagen en una ceremonia a la cual asistieron la siempre presente y solidaria Dra. Nisia Agüero y también la Dra. Melba Hernández junto a numerosos familiares, amigos y alumnos eternos.

Escalona murió, siempre con su isla y cubanía muy cercanas a él y una sonrisa y un fino humor en sus palabras y sus gestos.

Traigo mi Isla debajo del brazo
y a nadie se la entrego.
¡Quién ha visto que un hombre con orgullo
quiere vender un cocodrilo verde!

Noviembre 5 de 2008

 

 

Recibido: 14 de noviembre de 2008.
Aprobado: 24 de marzo de 2009.

 

Luis Suárez Rosas. Escuela Nacional de Salud Pública. Calle I No.202 e/ 11 y Línea. El Vedado10400. La Habana, Cuba.