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Revista Cubana de Salud Pública

On-line version ISSN 1561-3127Print version ISSN 0864-3466

Rev. cub. salud pública vol.42 n.1 La Habana Jan./Mar. 2016

 

COMUNICACIÓN

 

Declaración de paz

 

Peace declaration

 

 


 

 

En nuestra ciudad, tuvimos el calor de la vida familiar, los profundos lazos humanos de la comunidad, festivales que armonizaban cada estación, una cultura tradicional y edificaciones que perduraron a través de la historia, así como parajes regados por los ríos donde los niños jugaban. A las 8:15 A.M. del 6 de agosto de 1945, todo lo antes mencionado fue destruido por una sola bomba atómica. Bajo la nube en forma de hongo, yacía una madre abrazada a su niño carbonizado, incontables cadáveres flotaban en los ríos, y los edificios se quemaban hasta desaparecer en la tierra. Decenas de miles de personas resultaron quemadas en medio de aquellas llamas. Al final de ese año, 140 000 vidas irremplazables habían sido tomadas, que incluían coreanos, chinos surasiáticos y prisioneros de guerra norteamericanos.

Aquellos que lograron sobrevivir, grotescamente distorsionados, sufrieron serios daños físicos y emocionales, afectados además por una severa discriminación y por prejuicios. Muchos niños se vieron obligados a robar y a pelear repetidamente para poder sobrevivir: un pequeño niño que quedó huérfano por la bomba atómica todavía vive en solitario; una esposa fue obligada al divorcio cuando se descubrió su exposición a las radiaciones. El sufrimiento continúa.

‘’Madotekure’’, este es el grito rompecorazones de los ‘’hibakushas’’ que quieren a Hiroshima –su ciudad natal, a sus familiares, a sus propios cuerpos y mentes– que vuelvan a ser como todos eran.

Cien años después de la apertura del Salón de Exhibiciones de la Prefectura Comercial de Hiroshima y 70 años después del bombardeo atómico, el Domo de la bomba atómica todavía vigila sobre Hiroshima. Frente a este testigo de la historia, deseo que todos nosotros, encaremos una vez más, todo lo que la bomba atómica hizo y que abracemos completamente el espíritu de los hibakushas.

Mientras tanto, nuestro mundo todavía se crispa con más de 15,000 armas nucleares, y los hacedores de política en las potencias nucleares continúan atrapados en su pensamiento provinciano, repitiendo de palabra y de acción su intimidación nuclear. Conocemos ahora los innumerables accidentes e incidentes que nos han llevado al borde de una guerra nuclear o de explosiones nucleares. Hoy en día, nos lamentamos igualmente acerca del terrorismo nuclear.

Mientras existan las armas nucleares, cualquier persona puede convertirse en un hibakusha en cualquier momento. Si eso ocurriera, el daño traspasaría indiscriminadamente las fronteras nacionales. Gente del mundo, por favor, escucha atentamente las palabras de los hibakushas, y aceptando profundamente el espíritu de Hiroshima, contempla el problema nuclear como el tuyo –es de donde proviene la paz’’.

Estos conmovedores mensajes, forjados en un recipiente de sufrimiento y de penas, trasciende el odio y el rechazo. Su espíritu es la generosidad y el amor por la humanidad; su objetivo es el futuro del género Ahora es el momento para iniciar nuestras acciones al respecto. Los jóvenes han comenzado las suyas; publican sus mensajes, organizan marchas y lanzan toda una variedad de esfuerzos para lograrlo. Trabajemos todos unidos en la construcción de una enorme explosión del suelo.

En este fundamental 70 aniversario, el promedio de edad de los hibakushas es de 80 años. La ciudad de Hiroshima trabajará aún más para preservar los hechos del bombardeo, diseminándolos al resto del mundo para las futuras generaciones. Al mismo tiempo, como Presidente de los Alcaldes Para la Paz, ahora con más de 6,700 ciudades miembros, Hiroshima actuará con determinación, haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para acelerar las negociaciones internacionales con el fin de realizar una convención mundial para la abolición de las armas nucleares en el año 2020.

¿No es este el rol adecuado de los hacedores de políticas para proporcionarle felicidad a sus respectivas poblaciones basado en la generosidad y el amor de la humanidad? En las reuniones de estos hacedores de política se habla incansablemente al respecto –por lo que esto sería el primer paso hacia la abolición de las armas nucleares. El paso siguiente sería crear, a través de la confianza que fuéramos capaces de logar, amplios y versátiles sistemas de seguridad que no dependan del poderío militar. Trabajar con paciencia y perseverancia para alcanzar dichos sistemas será vital, y requerirá que promocionemos a través de todo el mundo el paso a la paz real planteada por el pacifismo de la Constitución Japonesa.

La reunión cumbre a ser celebrada en Ise-Shima, Japón, el próximo año, y la reunión previa a la misma de ministros exteriores que se llevará a cabo en Hiroshima, constituirán oportunidades perfectas para enviar un mensaje acerca de la abolición de las armas nucleares. El Presidente Obama, y otros políticos, vengan, por favor, a las ciudades que fueron destruídas con las bombas atómicas, y escuchen a los hibakushas con sus propios oídos, para que encuentren la realidad de esos bombardeos. Seguramente, ustedes serán conminados a iniciar una discusión dentro de un marco legal que incluya una convención sobre armas nucleares.

Nosotros recabamos del gobierno japonés, en su papel de puente entre los estados nucleares y no nucleares, a guiar a todas las naciones durante estas discusiones, y ofrecemos a Hiroshima como anfitrión para el diálogo y los servicios del mismo. En adición, pedimos la mayor compasión por nuestros viejos hibakushas y por tantas otras personas que sufren en la actualidad los efectos de la radiación, y que se exprese mediante mayores medidas de apoyo. En particular, demandamos expansión de las "áreas de lluvia negra".

Ofreciendo nuestras más sentidas plegarias por el descanso pacífico de las víctimas de las bombas atómicas, expresamos también nuestra gratitud a los hibakushas y a todos nuestros predecesores que han trabajado tan duro a través de todas sus vidas para reconstruir Hiroshima y por abolir las armas nucleares. Finalmente, apelamos a toda la población del mundo:

Renueven su determinación. Trabajemos unidos con todas nuestras fuerzas por la abolición de las armas nucleares y por la consecución de una prolongada paz mundial.

MATSUI KAZUMI
Alcalde de la ciudad de Hiroshima

6 de agosto de 2015