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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.1 Washington Jan. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000100009 

Patrones de consumo de drogas desde 1919

 

 

Tres grandes encuestas domiciliarias han permitido estimar las tasas de incidencia del consumo de drogas en los Estados Unidos de América desde 1919 hasta esta década. Los resultados, publicados en un informe reciente, se basan en el estudio de cohortes que han nacido en el presente siglo y arrojan luz sobre los antecedentes históricos de los patrones de consumo actuales.

Después de la Segunda Guerra Mundial se observó una marcada diferencia en el número de drogas consumidas y en la magnitud del consumo. Solo el tabaco y el alcohol fueron consumidos antes de los 35 años de edad por más de 6% de las personas que nacieron entre 1919 y 1940; en cambio, 10 drogas distintas fueron consumidas antes de esa edad por más de 6% de las que nacieron entre 1951 y 1955.

En los años sesenta y principios de los setenta aumentó la incidencia del consumo de todas las drogas menos el cigarrillo. Entre fines de los años setenta y comienzos de los noventa, los patrones de incidencia fueron más complejos y mostraron diferencias según la droga y el grupo de edad. Por ejemplo, la incidencia del consumo de alcohol, sustancias inhalables y analgésicos aumentó, pero casi exclusivamente en el grupo de 12 a 17 años. Bajaron las tasas de incidencia del uso de marihuana, cocaína, tabaco, sedantes y estimulantes, pero en el caso de la cocaína solo a partir de 1989.

Las características sociodemográficas de las personas que empiezan a usar drogas no han variado desde principios de siglo. La incidencia del consumo de alcohol, marihuana y drogas alucinógenas siempre ha sido mayor en hombres y personas de raza blanca, aunque los hispanos han preferido la cocaína. No obstante, también se hallaron diferencias entre la incidencia y prevalencia del uso de cada sustancia. Por ejemplo, en áreas metropolitanas grandes la prevalencia del consumo de alcohol durante el año anterior a la encuesta fue mayor que en zonas rurales o ciudades más pequeñas, pero la incidencia del consumo fue menor.

En la segunda mitad de este siglo el riesgo de una mujer de empezar a fumar ha llegado a ser igual que el de un hombre. El número anual de nuevos consumidores de marihuana ha bajado desde mediados de los años setenta, como también la edad promedio en el momento del primer consumo, y tendencias similares se han observado en el caso de la cocaína. Por otra parte el riesgo de empezar a consumir sustancias alucinógenas y sedantes sin fines terapéuticos se ha mantenido estable desde comienzos de los años setenta. Estos datos revelan la necesidad de tener en cuenta las tendencias observadas en la incidencia del consumo de drogas al idear actividades y políticas de control. (Office of Applied Studies. New report shows trends in drug incidence from 1919 to 1992. SAMSHA News. Verano de 1996:26-27.)