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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.1 Washington Jan. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000100012 

Nuevos cálculos de la mortalidad materna

 

 

Un estudio reciente ha revelado que las cifras tradicionales de mortalidad materna constituyen una grave subestimación. De todos los indicadores utilizados para comparar el grado de desarrollo de distintos países, la mortalidad materna es el que mejor refleja disparidades en materia de equidad. Resulta sumamente difícil, sin embargo, estimar la mortalidad materna debido a que pocos países en desarrollo registran los nacimientos y las defunciones o las causas de muerte, siendo menos aún los que anotan la presencia de embarazo en los certificados de defunción.

Desde 1987, la OMS ha estimado la mortalidad materna usando un modelo simple basado en la esperanza de vida de las mujeres. Aunque las estimaciones mundiales y regionales obtenidas de esa forma han sido aceptadas por las autoridades de salud internacionales, la OMS no ha juzgado conveniente dar uso oficial a las estimaciones nacionales obtenidas con ese modelo. En colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ha ideado una nueva estrategia en que se hacen ajustes que compensan los efectos del subregistro y se usan variables conocidas para derivar la mortalidad materna en países con escasez de datos. Durante el desarrollo del nuevo modelo se pusieron a prueba numerosas variables que influyen en la mortalidad materna, de las cuales las más importantes son la fertilidad total y el acceso a atención de salud durante la gestación. Mientras más nacimientos hay por mujer, mayor es el número de muertes maternas. Por consiguiente, la fertilidad tiene un efecto en el número total de defunciones por causas relacionadas con la maternidad. Una vez que una mujer queda embarazada, el acceso a atención de calidad se convierte en el factor decisivo en lo referente a su salud y supervivencia.

Las nuevas cifras obtenidas mediante esta estrategia son reestimaciones de las anteriores y no reflejan cambios a lo largo del tiempo. Cuantifican el problema en términos exponenciales, sin afán de precisión. De ahí que tanto la OMS como el UNICEF hayan usado razones y cifras redondeadas. Las estimaciones deben servir para orientar acciones adaptadas a las condiciones económicas y sociales que imperen en cada país. Entre ellas es imprescindible, sin embargo, incluir medidas que den mayor acceso a servicios de atención obstétrica de calidad a todas las embarazadas. (World Health Organization. New estimates of maternal mortality. Wkly Epidemiol Rec 1996;71:97-100.)