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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.2 Washington Feb. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000200010 

Necesidad de enseñar mecanismos para lidiar con el dolor moral

 

 

Según una amplia variedad de fuentes, hoy en día el personal de los programas para personas adictas a las drogas intravenosas, especialmente en los centros urbanos, a menudo tiene que ver a sus pacientes padecer o morir de enfermedades crónicas como el sida sin saber lidiar con el dolor moral que esto despierta en los pacientes y sus familiares y, aun más importante, en ellos mismos. Si carecen de mecanismos que les ayuden a encarar y sobrellevar su propio malestar anímico, se tornan susceptibles al estrés y a un quebrantamiento por sobrecarga psíquica.

El sida ha tenido un efecto profundo en los programas de tratamiento de la drogadicción, siendo uno de ellos la necesidad de enseñar a los asesores de pacientes a manejar el intenso dolor moral que acompaña a esta dolencia. De marzo a mayo de 1995, la Administración del Abuso de Sustancias y de Servicios de Salud Mental de los Estados Unidos de América patrocinó una encuesta telefónica de 42 centros de tratamiento en las ciudades de Nueva York, San Francisco y Chicago. Se enfocaron cuatro aspectos en particular: 1) la incidencia de infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y sida entre la clientela y los miembros del personal; 2) la incidencia de muertes por sida en estos dos grupos, 3) la opinión del personal en torno a la importancia de la capacitación sobre el manejo del dolor moral, y 4) la medida en que los profesionales habían recibido este tipo de capacitación.

Los resultados revelaron una incidencia de infección por VIH y sida de 7 y 2%, respectivamente, en clientes de los centros de Chicago; de 20 y 6% en los de San Francisco; y de 24 y 13% en los de Nueva York. La muerte de clientes con sida fue común en casi todos los centros encuestados. En cuanto a la presencia de infección por VIH o sida en miembros del personal, seis programas en San Francisco, cuatro en Nueva York y tres en Chicago declararon que sí había trabajadores infectados, aunque no dieron cifras específicas.

De los 38 centros que poseían información sobre el ofrecimiento de capacitación para el manejo del dolor moral, 26 afirmaron haberla ofrecido en algún momento y 18 de estos en los últimos 12 meses. La encuesta reveló la importancia que se concede a este tipo de capacitación, tanto para la clientela como para miembros del personal. En una escala de aprobación de 4,0 puntos, la capacitación del personal recibió un promedio de 3,8 puntos, y la de la clientela, de 3,6. Los aspectos de la capacitación en que más énfasis pusieron los trabajadores de los centros fueron los siguientes: 1) el respeto a la dignidad humana de personas con infección por VIH o sida; 2) la ayuda emocional de enfermos desmoralizados y decaídos; 3) el manejo del estrés y del quebrantamiento mental; 4) el enfrentamiento de sus propios sentimientos de pérdida, y 5) la actitud frente a la muerte y al proceso de morir. (Substance Abuse and Mental Health Services Administration. Survey of counselors finds need for grief training. SAMHSA News 1996;summer:13-14.)