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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.2 Washington Feb. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000200012 

El matrimonio: ¿medida sensata para la buena salud?

 

 

Es un hecho bien documentado en numerosos estudios que los adultos casados gozan de mejor salud general y tienen menos morbilidad y mortalidad que los solteros. Para explicarlo se han propuesto dos hipótesis. Según la primera, la salud se beneficia del apoyo moral y económico conferido por el matrimonio. De acuerdo a la segunda hipótesis, las personas sanas ya de por sí son más propensas a casarse y posiblemente a permanecer casadas. Por otra parte, las personas enfermas no son tan apetecidas como compañeras de vida y su estado de salud puede, además, causar tensiones dentro del matrimonio que aumentan las probabilidades de un divorcio. Ambas hipótesis se pusieron a prueba en un estudio prospectivo basado en una encuesta nacional de mujeres que tenían de 24 a 34 años de edad al comienzo de dos períodos consecutivos de 5 años.

Los resultados del estudio revelaron un efecto patente de tipo protector, pero solo entre mujeres sin empleo. En este grupo, las casadas gozaron de mejor salud que las solteras durante ambos períodos de seguimiento. El análisis prospectivo de los datos también demostró un ligero efecto de selectividad. Es decir, las mujeres que desde un principio estaban en mejores condiciones de salud mostraron una mayor disposición a casarse y se divorciaron con menos frecuencia, pero solamente cuando no tenían un empleo de jornada completa y solo en el primer período de seguimiento.

En general, estos datos sugieren que el marcado efecto beneficioso que tuvo el matrimonio en mujeres sin trabajo se debió tanto a un fenómeno de protección como al efecto de la selectividad. Ninguno de los dos se documentó en mujeres que trabajaban a tiempo completo. Las mujeres solteras y sin empleo mostraron un estado de salud mucho más precario que todas las demás y a ello se sumaban otras desventajas, como la estrechez económica y la presencia de rasgos sociodemográficos que contribuían a la dificultad para conseguir empleo. (Waldron I, et al. Marriage protection and marriage selection¾prospective evidence for reciprocal effects of marital status and health. Soc Sci Med 1996;43:113-123.)