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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.2 Washington Feb. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000200014 

Efecto letal de la tuberculosis en pacientes de sida

 

 

Más personas con infección por virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) mueren de tuberculosis que de cualquier otra causa. Si se mejorara el tratamiento de esta enfermedad, los pacientes infectados por VIH cobrarían un promedio de 2 años de vida adicionales y dejarían de ser una fuente de contagio para sus parientes y amistades. "Un mundo, una esperanza", lema del Día Mundial del Sida celebrado el 1 de diciembre de 1996, refleja el tema central de la 11a Conferencia Internacional sobre el Sida que tuvo lugar en Vancouver, Columbia Británica, en julio de 1996. En dicha ocasión el director ejecutivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el Sida (ONUSIDA) afirmó que el descubrimiento de mejores tratamientos y regímenes multimedicamentosos son nueva fuente de esperanza para personas con VIH cuya situación económica les permite adquirirlos. Por primera vez desde que comenzó la epidemia de infección por VIH y sida hace 15 años, se vislumbra la posibilidad de disminuir la propagación de estas afecciones y aliviar el sufrimiento que ocasionan. Esto no implica, sin embargo, que el sida esté próximo a desaparecer. Diariamente se infectan alrededor de 8500 nuevos individuos, de lo cuales 1 000 son niños menores de 15 años, y más de 22 millones de personas en el mundo ya están infectadas. La proporción de casos en mujeres ha aumentado y actualmente representa 42% del total. En general, casi 8 millones de personas, entre ellas 1,5 millones de niños menores de 15 años, ya han contraído el sida desde que empezó la epidemia y alrededor de 6 millones de ellos han fallecido. Lamentablemente, en algunos países la epidemia apenas empieza y en otros está completamente fuera de control. Pero en medio de todo este panorama tan sombrío, hay lugares donde se ha obligado a los VIH a ponerse en alerta.

Algunos medicamentos anti-VIH, usados solos o en combinación, han logrado atrasar la progresión del sida y reducir la carga vírica en pacientes ya infectados. Uno de ellos, la zidovudina (AZT), reduce las probabilidades de transmisión de madres infectadas a sus recién nacidos, pero en general cualquier avance tecnológico es costoso y beneficia principalmente a personas pudientes en países desarrollados. Más asequibles y promisorias son las intervenciones educativas, cuyos beneficios se han documentado no solo en sociedades avanzadas sino también en países pobres. Con el respaldo de un fuerte compromiso gubernamental y de programas como el ONUSIDA, las estrategias preventivas pueden producir efectos extraordinarios. Para ganar la batalla contra los VIH, se requieren, sin embargo, una mayor solidaridad entre personas infectadas y no infectadas, así como la participación de organizaciones femeninas, grupos juveniles, las fuerzas armadas, la población de enfermos y las personas en riesgo de infectarse en virtud de su ocupación o estilo de vida. (Joint United Nations Programme on HIV/AIDS. World AIDS Day 1996: One world. One hope. Materiales de información pública, 1996. Se puede solicitar información a: UNAIDS, 20 Avenue Appia, Genève, Suiza.)