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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.2 Washington Feb. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000200016 

Carta en pro de los derechos sexuales y reproductivos

 

 

En la Asamblea de Miembros de la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) que se celebró en noviembre de 1995 en Manila, Filipinas, se adoptó una nueva Carta de Derechos Sexuales y Reproductivos a fin de dar mayor definición a la labor de la Federación en las décadas venideras. La Carta es una defensa firme y elocuente de la libertad de todos los seres humanos en el campo de la sexualidad, independientemente del contexto político, económico o cultural en que se desenvuelvan. Doce derechos fundamentales fueron claramente enumerados en la Carta. El primero, que es el derecho a la vida, comprende la prerrogativa de una mujer de no colocar su vida en riesgo por razones de procreación. Le sigue el derecho a la libertad y a la seguridad personales, aun en el ámbito de la vida sexual y reproductiva, que lleva implícita la noción de que ninguna mujer debe ser sujeta al embarazo, a la esterilización o al aborto contra su voluntad.

En la Carta se reconoce el derecho a la igualdad y a estar libre de toda forma de discriminación, particularmente en el campo de la sexualidad. También se proclaman los derechos a la vida privada, a la libertad de pensamiento, a la información y educación, a elegir el estado civil y a decidir el número de hijos y el momento adecuado para tenerlos, aun dentro del matrimonio. Por último, la Carta defiende el derecho a la atención y protección de la salud; a cosechar los frutos del progreso científico, especialmente en términos del acceso a tecnologías reproductivas modernas, seguras y aceptables; a la libertad de reunión y a la participación política, y a no sufrir torturas ni tratos denigrantes. Esto incluye el derecho de los niños a ser protegidos de la explotación y del abuso sexual.

El contenido de la Carta se inspira en otros instrumentos de ética y derechos humanos reconocidos mundialmente. Aunque garantizar estos derechos constituye un desafío para todos los países, la adopción de la Carta como instrumento fundamental en el campo de las políticas reproductivas augura cambios de actitud y práctica fundamentales sin los cuales se dificulta todo progreso en el área de la planificación familiar. (Carta de IPPF de Derechos Sexuales y Reproductivos. En: Federación Internacional de Planificación de la Familia. Informe Anual 1995-1996. IPPF; 1996:6.)