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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.3 Washington Mar. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000300016 

¿Cuán beneficioso es el tratamiento de la hipertensión en la edad avanzada?

 

 

El tratamiento de la hipertensión arterial en pacientes de edad avanzada es un tema que sigue suscitando controversia. Existe la creencia generalizada de que la hipertensión en este grupo es poco peligrosa e incluso hay quienes opinan, con justificación, que en presencia de aterosclerosis avanzada cualquier medida para bajar la tensión arterial puede reducir el flujo de sangre al cerebro y provocar hipotensión postural y hasta infarto cerebral. Según pruebas recientes, sin embargo, el tratamiento de la hipertensión es más beneficioso que perjudicial, en términos generales. Se han realizado ensayos clínicos aleatorios a gran escala cuyos resultados han demostrado claramente que el tratamiento de la hipertensión moderada en pacientes ancianos reduce el riesgo general de trastornos cardiovasculares.

Uno de los objetivos principales del tratamiento en el grupo citado es proteger contra los accidentes cerebrovasculares tromboembólicos. Se calcula que de los 400 000 accidentes cerebrovasculares que ocurren anualmente en los Estados Unidos de América, más de las tres cuartas partes se asocian con hipertensión arterial. Algunos estudios de cohortes han demostrado que en este sentido la tensión diastólica es un factor determinante y que la asociación no disminuye cuando la tensión es menor de 80 mmHg. En un estudio prospectivo de 5 años en pacientes con hipertensión diastólica exclusivamente, el tratamiento antihipertensivo redujo la incidencia de accidentes cerebrovasculares en 66% y la tasa de mortalidad por todas las causas en 13%.

Ya que el riesgo de un accidente cerebrovascular es mayor en personas de edad avanzada, los resultados de estos estudios constituyen una prueba convincente de los beneficios de tratar la hipertensión diastólica y sistólica en este grupo. Aunque sería disparatado caer en generalizaciones, ya que el riesgo de accidente cerebrovascular varía en distintas poblaciones, actualmente el control de la tensión arterial es la medida más eficaz para reducir el riesgo de un accidente cerebrovascular. Es posible que también reduzca el riesgo de demencia, puesto que se ha observado una asociación entre esta y la hipertensión, pero aún no se ha confirmado ningún beneficio en este sentido. Más bien, existe el temor de que los hipotensores reduzcan la perfusión sanguínea cerebral hasta el punto de exacerbar el deterioro mental propio de la senilidad. (World Health Organization. Raised blood pressure in the elderly. WHO Drug Info 1996;10:72-74.)