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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.3 Washington Mar. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000300019 

¿Puede el consumo de sal en la niñez afectar a la tensión arterial del adulto?

 

 

En una reciente reunión de la Sociedad Internacional de Hipertensión que tuvo lugar en Glasgow, Escocia, se presentaron varios estudios cuyos resultados demuestran que la dieta materna durante el embarazo afecta al riesgo del neonato de padecer de hipertensión arterial en la adultez. Un grupo de investigadores holandeses encontró que mientras más bajo era el peso de un niño al nacer, mayor era su riesgo de ser un adulto hipertenso. La conclusión es que la nutrición materna afecta a la tensión arterial del neonato. Otro estudio en los Países Bajos reveló que los lactantes con una dieta baja en sal durante los primeros 6 meses de vida solían tener más baja la tensión arterial en la edad madura.

Si bien la nutrición en la etapa intrauterina predispone a la hipertensión arterial, factores genéticos y otros relacionados con el estilo de vida, tales como el estrés en el trabajo, el consumo excesivo de alcohol o de sal y la vida sedentaria, ulteriormente ejercen la influencia decisiva. Un grupo de investigadores de la Universidad de Cornell en Nueva York estudió a casi 300 trabajadores de sexo masculino y encontró que los que se sentían más agobiados por las responsabilidades del trabajo tenían más elevada la tensión arterial. Los que indicaron sentir un estrés más intenso tenían tensiones arteriales equivalentes a las de hombres 20 años mayores o que pesaban 40 libras (18 kg) más. Según una especialista de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, las presiones del trabajo suelen generar una mayor tendencia a consumir alcohol, a comer sal en exceso y a tener hábitos menos sanos en general, lo cual impide sopesar fácilmente la influencia individual de cada factor. No obstante, los resultados obtenidos por la misma investigadora coinciden con los de otros estudios, según los cuales el estrés por sí solo puede causar hipertensión. (The Caribbean Food and Nutrition Institute. High blood pressure? Blame your job, your mother. Cajanus 1996;29:153-154.)