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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.4 Washington Apr. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000400008 

La visualización del cerebro en el estudio de la drogadicción

 

 

Según el director del Instituto Nacional del Abuso de Drogas, Estados Unidos de América, los resultados de algunas investigaciones recientes están ayudando a los científicos a entender mejor los complejos procesos cerebrales y conductuales que entran en juego en la drogadicción. Estas nuevas técnicas permiten ver lo que sucede dentro del cerebro humano mientras el individuo recuerda o experimenta los efectos de un narcótico. Antes de la aparición de estos procedimientos, la visualización del cerebro se hacía mediante técnicas invasoras que limitaban la investigación científica. Actualmente, las tecnologías que permiten visualizar las estructuras neurológicas, como la tomografía a base de la emisión de positrones (PET), la resonancia magnética funcional (fMRI) y la tomografía computadorizada a base de la emisión de fotones aislados (SPECT), son como ventanas por las que se pueden observar los cambios que tienen lugar en el cerebro a medida que la droga entra y sale. También se pueden medir las alteraciones de la función cerebral que se producen a largo plazo cuando una persona abusa crónicamente de las drogas. Una ventaja adicional es que se puede entrevistar a un individuo que acaba de consumir una droga y correlacionar simultáneamente sus respuestas con los cambios cerebrales observados.

Por muchos años se ha sabido que cuando se expone a los drogadictos a ciertos estímulos, como cuando se les enseñan jeringas u otros objetos propios del mundo de las drogas, se desencadena un deseo de consumo irresistible. Mediante las nuevas técnicas de visualización, los científicos pueden observar los circuitos cerebrales que se activan durante este proceso de estimulación. Hasta ahora se han identificado tres zonas cerebrales ¾la amígdala, el cerebelo y la parte lateral de la corteza prefrontal¾ que podrían servir de blanco para la farmacoterapia u otros tratamientos contra el abuso de drogas. Las tres zonas identificadas se asocian con la memoria y la amígdala en particular reviste los recuerdos de una aureola emocional. Esto sugiere que los aspectos emotivos de la memoria, además de los cognoscitivos, tienen importancia decisiva en la farmacodependencia. En general, las nuevas técnicas de visualización no solo arrojan luz sobre la complejidad de los procesos que intervienen en la drogadicción, sino que constituyen herramientas promisorias para observar directamente los efectos cerebrales de los tratamientos farmacológicos y conductuales empleados para curarla. (Leshner AI. NIDA's brain imaging studies serve as powerful tools to improve drug abuse treatment. NIDA Notes 1996;11:3-6; Swan N. Nida brain imaging research links cue-induced craving to structures involved in memory. NIDA Notes 1996;11:10-11).