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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.4 Washington Apr. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000400012 

Contribución del sistema de salud cubano al bienestar de la población

 

 

En los últimos 35 años, la situación de salud en Cuba ha cambiado favorablemente, según demuestran los indicadores de salud poblacional, que en la actualidad se asemejan a los de países más desarrollados. Hoy en día se sabe que el estado de salud de cualquier sociedad se ve determinado por el estilo de vida social e individual, el medio ambiente, la constitución genética y biológica de los habitantes y la disponibilidad de los servicios de salud. En el caso de Cuba, la salud del pueblo ha mejorado gracias a las consecuencias socioeconómicas de un proyecto social basado en los conceptos de justicia y equidad y al consiguiente mejoramiento de las condiciones de vida de los estratos pobres. Los servicios de salud han aumentado su cobertura y mejorado notablemente en organización y calidad. Iniciativas tales como el Programa de Atención Integral a la Familia, que se basa en un enfoque de riesgo, combina las actividades curativas tradicionales con las de tipo preventivo y con la promoción de la salud. A la combinación coherente y sistemática de estos dos enfoques se suma la reorientación de los servicios de salud, que recién cobra relevancia en la literatura internacional en el campo de la salud pública.

Las intervenciones de tipo poblacional atacan los problemas de salud desde la raíz y por lo tanto disminuyen su incidencia. Aunque son menos beneficiosas en términos individuales y se dirigen indistintamente a personas con diferentes niveles de riesgo, surten un gran efecto en la sociedad en general, puesto que fomentan comportamientos que a la larga mejoran el estado de salud colectivo. Por su misma naturaleza, tales intervenciones requieren la participación de varios sectores.

Las estrategias basadas en el riesgo individual son, por otro lado, fundamentalmente médicas y por lo tanto son responsabilidad del sector de la salud. Suelen gozar de aceptabilidad entre sus destinatarios y entre el personal de salud que las aplica, ya que sus beneficios son más patentes. Permiten, además, enfocar los recursos en los individuos en mayor riesgo de enfermar. Su principal desventaja es que suelen ser costosas, que dependen de la identificación de las personas y grupos en riesgo y que no alteran el comportamiento de las comunidades.

En Cuba, las dos estrategias antedichas se acompañan de una descentralización de los servicios de salud. La estructura provincial y municipal de las asambleas y de los consejos de salud populares facilitan el desarrollo de intervenciones comunitarias dictadas por el diagnóstico de salud y las necesidades verdaderas de cada localidad. (Espinosa Brito A. A propósito de la constitución de la Red Cubana de Municipios por la Salud. Rev Cubana Salud Publica 1995;21:113-118).