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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.4 Washington Apr. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000400014 

¿Existen alimentos que protejan contra los trastornos coronarios?

 

 

Los procesos ateroscleróticos, y especialmente la cardiopatía coronaria, guardan relación con varios factores de riesgo que aumentan las concentraciones séricas de colesterol, como la obesidad y la falta de ejercicio. De 1 a 2% de la población estadounidense tiene hipercolesterolemia de origen genético, pero en países desarrollados la elevación del colesterol en sangre se debe casi invariablemente a una alimentación inadecuada. Varios estudios epidemiológicos han demostrado que la cardiopatía coronaria y la trombosis son menos frecuentes en poblaciones cuyo régimen alimentario es bajo en grasas y en colesterol.

Es un hecho comprobado que las concentraciones del colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad (colesterol-LDL) se asocian con el riesgo de cardiopatía coronaria. Las grasas saturadas elevan las concentraciones totales de colesterol. El consiguiente bloqueo de la actividad de los receptores de LDL, que dificulta la eliminación de estos lípidos, hace que suba la concentración de colestrol-LDL. Los ácidos grasos que más elevan las concentraciones de este tipo de colesterol son el ácido palmítico y el ácido mirístico; en cambio, los ácidos esteárico y oleico producen un aumento menos marcado. A ello se atribuye que la población de España y de otros países donde se consume mucha carne de cerdo, que es rica en ácido esteárico, tengan concentraciones de colesterol menores de lo que cabría esperar. Sucede lo contrario en poblaciones que consumen mucha mantequilla, por ser esta más rica en ácidos mirístico y palmítico. El ácido láurico también produce hipercolesterolemia, pero en menor medida. Ni los ácidos grasos de cadena mediana ni los carbohidratos o las grasas monoinsaturadas elevan el colesterol sanguíneo y deben reemplazar a otros ácidos grasos más peligrosos.

Las partículas de HDL facilitan el transporte de colesterol hasta el hígado, donde se metaboliza. Por lo tanto el colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (colesterol-HDL) reduce el riesgo de cardiopatía coronaria. La razón de colesterol-LDL a colesterol-HDL es un indicador fiable del riesgo de padecer trastornos de las coronarias. En poblaciones donde los individuos tienen altas concentraciones de ambos tipos de colesterol, las personas en quienes esta razón es alta están en mayor riesgo de cardiopatía coronaria. Aunque los genes ejercen su influencia en esta relación, la dieta es un factor determinante. El consumo de ácidos grasos saturados es dañino porque produce un aumento de la concentración de colesterol-LDL. (Gutiérrez Fuentes JA. ¿Qué alimentos convienen al corazón? Foro Mundial Salud 1996;17:164-171).