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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.5 Washington May. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000500014 

Epidemia de enfermedades de transmisión sexual en Europa

 

 

Durante el período de 1980 a 1991 disminuyó en Europa occidental la incidencia de sífilis y gonorrea, pero desde 1991 en adelante han aumentado aceleradamente las enfermedades de transmisión sexual (ETS), especialmente la sífilis, en los nuevos Estados independientes de la Europa oriental. En la Federación de Rusia, por ejemplo, se registró una incidencia de 86 por 100 000 habitantes en 1994 y de 172,1 en 1995, lo que representa 40 veces la cifra de 1989. En otros países de la antigua URSS el aumento es de 15 a 30 veces las cifras anteriores, con incidencias que de 1990 a 1995 han aumentado desde 5 a 15 casos por 100 000 habitantes hasta 120 a 170 por 100 000. Como en otras situaciones de salud, este alarmante cambio se debe, en último término, a razones sociales y económicas. En países como Belarús, Moldova y Ucrania, la transición a un sistema de economía de mercado ha sido agitada y ha habido una continua disminución del ingreso que se refleja en desempleo, prostitución y drogadicción. En gran parte de esa zona se observan inestabilidad y desorganización de la infraestructura social; conflictos armados y problemas étnicos; migración activa y gran número de refugiados y personas sin hogar ni empleo. Todos estos factores tienen efectos muy negativos en las enfermedades "sociales" como la tuberculosis, los trastornos psiquiátricos y las ETS. Estas últimas enfermedades en particular tienen consecuencias graves para la salud reproductiva y de los neonatos. Además, son factores de riesgo en la transmisión del VIH.

La Oficina Regional de la OMS para Europa ha reunido a grupos de asesores expertos para debatir el problema y, teniendo en cuenta la información obtenida, recomienda una serie de acciones que son de interés también para los países de otras regiones: prevención de las ETS y promoción simultánea de la salud sexual; servicios clínicos más flexibles y baratos, incluso en condiciones de anonimato, para pacientes ambulatorios; manejo de las ETS por personas no especialistas; búsqueda activa y tamizaje confidencial de casos, y vigilancia centinela en las clínicas. Asimismo es necesario abrir las líneas de comunicación entre profesionales de la salud y de otras disciplinas, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y el público en general, y los grupos en riesgo especial. Las leyes actuales sobre el control de ETS no ayudan a controlar las epidemias; deben ser menos opresivas y proteger los derechos individuales de los enfermos. Por último, los países que tienen experiencia en esta materia deben compartir sus conocimientos con otros, quizá por medio de una entidad regional patrocinada por una organización de salud internacional. (Gromyko AI. Sexually transmitted diseases (STDs) epidemic in eastern Europe: a call for help! Entre Nous: The European Family Planning Magazine 1996;33(September):7-8.)