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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.6 Washington Jun. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000600009 

Escenarios del futuro del VIH-sida

 

 

Con cada año de convivencia con la epidemia de infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el sida se operan cambios sociales que exigen reflexionar sobre los posibles escenarios en los que se desarrollará el futuro de la enfermedad, para poder poner en marcha planes de prevención apropiados. Más que proyecciones estadísticas, se trata de comprender las transformaciones cualitativas que afectan al comportamiento de las nuevas generaciones frente a la epidemia. Fernando Conde Gutiérrez, en su reciente editorial de la Revista Española de Salud Pública, contrasta la "enfermedad acontecimiento" de los años ochenta y su fuerte carga simbólica y metafórica con la "enfermedad crónica" actual y su contexto de desigualdad social. Opina que, por lo menos en el caso de España, las prácticas de mayor riesgo relacionadas con sectores sociales periféricos (como la transmisión por jeringas contaminadas) van a pasar a un segundo plano relativo frente a la práctica sexual entre los jóvenes de las clases medias y medias bajas. Ello llevaría al VIH-sida a escenarios sociales y médicos bastante distintos de los conocidos en la actualidad. El síndrome ya ha perdido parte de sus connotaciones morales y ha adquirido matices de enfermedad concentrada en las clases sociales marginadas. En los Estados Unidos el costo del tratamiento de un enfermo de sida hasta su muerte ha evolucionado de US$ 57 000 en 1988 a $102 000 en 1992. La desigual posibilidad de acceso al sistema de salud margina a los pobres y en varios países las compañías de seguros rehúsan la participación de enfermos de sida o con seropositividad a VIH.

En cuanto al futuro, lo más probable es que, pese a la gran cantidad de información que tienen disponible, las personas de 16 a 29 años adquieran la enfermedad por vía sexual en función de sus nuevos estilos de vida y del consumo de drogas. Esos nuevos estilos se derivan de los valores socioculturales tendentes a la "precariedad" como forma de vida juvenil. Contribuyen a ello la inseguridad laboral, la sensación de no tener futuro y el nuevo uso del alcohol y las drogas centrado ya no en la búsqueda de novedades, sino de relaciones que ofrezcan un contexto de integración personal y colectiva. Cabe pensar que en 10 años predominarán los casos nuevos asociados a prácticas sexuales sin preservativos y serán residuales los debidos al intercambio de jeringas. Con ello se vería una modificación del perfil de las enfermedades que padecen los enfermos de sida, dada la gran variabilidad genética de los retrovirus. Así como en un principio los más afectados eran homosexuales o usuarios de drogas inyectables y las enfermedades más usuales eran el sarcoma de Kaposi y la neumonía por Pneumocystis carinii, y del mismo modo que en el África las manifestaciones son más digestivas y nerviosas que pulmonares y cutáneas, entre los jóvenes de las clases medias y medias bajas las enfermedades pueden presentar otras características. A este respecto cabe pensar en un incremento importante de las enfermedades de transmisión sexual. El conjunto de cambios descrito no es privativo de España; tiene su paralelo en muchos otros países y requiere abordar desde ahora mismo la tarea de formar y educar a las generaciones más jóvenes. (Conde Gutiérrez G. Escenarios de futuro del vih-sida: de la enfermedad "acontecimiento" a la cronicidad difusa, del estigma moral a las zonas más centrales de la vulnerabilidad social [editorial]. Rev Esp Salud Publica 1997; 71:1-7.)