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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.6 Washington Jun. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000600010 

Terapia nutricional para pacientes de osteoporosis

 

 

En los Estados Unidos la osteoporosis es una enfermedad crónica común que se caracteriza por fragilidad de los huesos y que afecta mayormente a mujeres posmenopáusicas. Algunos factores de riesgo de esta dolencia son la presencia de otras enfermedades crónicas, los medicamentos esteroides, la menopausia prematura y el hábito de fumar. Además de representar una pesada carga para la economía del país, la osteoporosis disminuye la autonomía y la calidad de vida de los pacientes.

Las personas con osteoporosis que han tenido fracturas de cadera por lo general están desnutridas y necesitan evaluación e intervención urgentes en cuanto a sus necesidades alimentarias. En el centro de investigación sobre la osteoporosis de la Universidad Creighton de Omaha, Nebraska, un equipo integrado por un médico, una enfermera especialista, un fisioterapeuta y un dietista asesora a los pacientes y administra terapia nutricional. En la evaluación del paciente se toman en cuenta su historia clínica y situación socioeconómica y la medición de valores antropométricos y de nutrientes. Son de especial interés el peso por estatura y las concentraciones séricas de calcio, sal, albúmina y 25-hidroxivitamina D, así como el recuento de leucocitos. Cuando estos valores caen por debajo de lo normal, existe el riesgo de complicaciones y aun de muerte en pacientes hospitalizados. La desnutrición es un factor predictor independiente de mortalidad y de bajas tasas de supervivencia un año después de la fractura de cadera.

En el tratamiento de la osteoporosis se ha prestado insuficiente atención a la función de la vitamina D, que facilita el uso del calcio de la dieta para mineralizar los huesos y aminorar la pérdida de ese elemento. De 80 a 90% de la vitamina D que requiere el cuerpo se obtiene por exposición a la luz solar. También se obtiene del aceite de hígado de bacalao, del pescado graso y de alimentos enriquecidos, como la leche y los cereales. Los pacientes que no salen mucho al sol ni beben leche por intolerancia a la lactosa suelen tener una deficiencia de vitamina D. La administración simultánea de calcio y vitamina D produce mayor densidad mineral de los huesos y disminuye las fracturas. Se considera que de 600 a 800 IU diarias de vitamina D ofrecen la protección óptima a las mujeres posmenopáusicas. Cuando se estima necesario, esas pacientes pueden beneficiarse también de suplementos de calcio (1 500 mg al día si no están tomando estrógeno o 1 000 mg al día si lo están tomando). Por otra parte, es importante limitar el consumo de sal, pues aumenta la excreción de calcio por la orina. Las dietas bajas en calcio suelen ser bajas también en proteínas y otros nutrientes. La administración de proteína suplementaria a pacientes recién hospitalizados con fracturas de cadera ha resultado en una recuperación más rápida y en menos morbilidad y mortalidad que de ordinario. (Packard PT, Heaney RP. Medical nutrition therapy for patients with osteoporosis. J Am Diet Assoc 1997;97(4):414-417.)