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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.6 Washington Jun. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000600012 

Métodos de vigilancia de la diabetes mellitus

 

 

Se ha acumulado una gran cantidad de información que señala la factibilidad de aplazar o aun prevenir muchas de las complicaciones que suelen acompañar a la diabetes mellitus. Para lograrlo es primordial normalizar la concentración de glucosa en la sangre. Sin embargo, la determinación del control de la glucemia es difícil, porque no se puede medir de un momento a otro la concentración de glucosa en la sangre de pacientes ambulatorios. Se ha buscado, por lo tanto, alguna forma de determinar una medida sucedánea de la exposición glucémica. Esto se ha alcanzado estableciendo la valoración de productos sanguíneos glucosilados, como la hemoglobina A1C, la albúmina glucosilada y la fructosamina. Cada uno de estos productos se comporta de acuerdo con sus propias características cinéticas. Hay datos razonablemente persuasivos de que estos productos no reflejan la media simple sino la media ponderada de la concentración previa de glucosa en plasma durante un período que se aproxima a los 100 días en el caso de la hemoglobina A1C, 40 días en el de la albúmina glucosilada y 30 días en el de la fructosamina.

La medición de la albúmina glucosilada y de la fructosamina ha sido útil en entornos clínicos y experimentales en los cuales es preferible valorar el control glucémico a intervalos cortos. Sin embargo, ninguna de ellas es tan práctica como la medición de la hemoglobina A1C , que tiene varias ventajas importantes para la valoración a largo plazo del control de la glucemia. No es necesario que el paciente ayune y en condiciones ordinarias la recolección es independiente de fluctuaciones originadas por estrés, ejercicio, temperatura o estabilidad química. Debido a que tiene una vida media larga en el plasma, no requiere medirse con frecuencia. Además, hay muchos datos que muestran una correlación entre los niveles de hemoglobina A1C y las complicaciones diabéticas. A medida que se progrese en la estandarización de esta medida, más nos acercaremos a una prueba de oro para la vigilancia del control glucémico a largo plazo. Es muy probable que, una vez estandarizada, esa medida se convierta en un instrumento importante del diagnóstico de la diabetes.

No obstante las ventajas expuestas, sigue siendo evidente que el monitoreo de la glucosa en la sangre por el propio paciente en su hogar es la forma que les permite a las personas con diabetes tomar decisiones más independientes y responsables sobre su salud. La única manera de evaluar y corregir la hipo o la hiperglucemia es por medición de la glucosa en la sangre con una tira/metro. Esta tecnología ha progresado enormemente y se están llevando a cabo muchos estudios para hacerla aun más fácil de emplear por los pacientes. (Gavin JJ. Methods of monitoring in diabetes mellitus: the current status. West Indian Med J 1997;46(Suppl 1):27.)