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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.1 n.6 Washington Jun. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000600013 

La donación de ovocitos como terapia en infertilidad

 

 

Desde 1983, la donación de ovocitos a mujeres sin función ovárica se ha convertido en una práctica común. La demanda creciente de este procedimiento se debe, entre otras razones, a que las mujeres hoy día suelen postergar la edad del matrimonio y del primer embarazo, mientras su fertilidad disminuye con la edad. Las indicaciones médicas para ovodonación son fallo ovárico prematuro o menopausia precoz; disgenesia ovárica; ooforectomía quirúrgica; anomalías genéticas transmisibles a la descendencia; y mujeres con función ovárica que, debido a la edad o a factores patológicos, tienen óvulos de mala calidad que no logran ser fertilizados incluso in vitro, o que si lo son no producen embarazos normales. La donante ideal tiene menos de 34 años, ha concebido anteriormente, no tiene enfermedades genéticas ni hereditarias, y se ha sometido a estudio serológico para sífilis, hepatitis B y C y virus de la inmunodeficiencia humana.

Mientras que la receptora recibe tratamiento hormonal para que su endometrio sea receptivo, la donante se somete a hiperestimulación ovárica. También se lleva a cabo una sincronización de ciclos entre donante y receptora para lograr el momento óptimo de transferencia del embrión. Las tasas de embarazos con donación de ovocitos son más altas que las obtenidas por fertilización in vitro y alcanzan 40% o más cuando se transfieren dos o más embriones. Los resultados parecen ser mejores en las mujeres sin función ovárica que en aquellas con ciclos mensuales, quizá porque presentan un endometrio en reposo que reacciona mejor a la estimulación hormonal exógena.

No existen diferencias significativas en las tasas de embarazos de receptoras menores de 40 años y las mayores de esa edad. Los mayores riesgos son prematuridad del recién nacido y retardo del crecimiento intrauterino, especialmente en hijos de madres con hipertensión arterial. Sin embargo, los estudios indican que con un buen control de embarazo y manejo del parto, las mayores de 40 años no experimentan deterioro de la salud y la mortalidad perinatal puede alcanzar niveles similares a la de hijos de mujeres menores de 40 años.

Pasados los 50 años, todos los embarazos pueden considerarse de alto riesgo, pues se asocian con un importante porcentaje de complicaciones. En un grupo de 34 mujeres mayores de 50 años se lograron 18 embarazos (53%) incluidos uno doble y uno triple. Solo hubo un aborto, 12 pacientes dieron a luz y cinco continuaban embarazadas en el momento del informe. Dos sufrieron diabetes gestacional, dos preeclampsia moderada y tres preeclampsia grave. Los recién nacidos pesaron de 900 a 3 500 g, con un promedio de 2 430 g. La edad de la gestación en el parto fue entre 31 y 39 semanas, con un promedio de 35,5. No hubo mortalidad materna ni fetal y todas las mujeres recuperaron su estado de salud previo al embarazo.

Para prevenir complicaciones, en todas las mayores de 40 años que deseen embarazo debe practicarse electrocardiograma de esfuerzo, radiografía de tórax y de mamas, prueba de tolerancia a la glucosa, insulinemia, pruebas hepáticas, perfil bioquímico y lipídico, tiempo de protrombina y TTPK, VHS y hemograma, y estudios citológicos de frotis cervical. Es prudente tratar el embarazo y el parto con criterio de alto riesgo. Actualmente el promedio de vida de la mujer excede de los 70 años y si las condiciones de salud, psicológicas y sociales de la posible receptora y su cónyuge son satisfactorias, la donación de ovocitos no debe ser excluida solo por la edad. (Cheviakoff S. La donación de ovocitos como terapia en infertilidad. Rev Chil Obstet Ginecol 1996;61(4):276-280.)