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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.2 n.1 Washington Jul. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000700011 

El edema de miembros inferiores: causas y medidas que lo alivian

 

 

La hinchazón de las piernas, que puede afectar a cualquier persona si permanece de pie por mucho tiempo, obedece a un desequilibrio del intercambio normal de líquidos entre el espacio intracapilar e intersticial en los miembros inferiores. Este intercambio es el resultado de dos presiones que actúan en dirección contraria: la hidrostática y la oncótica. La primera, que es intravascular, empuja el líquido contra las paredes finas de los capilares; la segunda lo atrae hacia el espacio intracapilar.

Varias causas, algunas peligrosas, alteran este mecanismo de intercambio de líquidos. Entre las más benignas se encuentran las várices, o insuficiencia de las válvulas que impulsan la sangre hacia el corazón. Al acumularse la sangre en las piernas, la presión hidrostática dentro del lecho capilar aumenta hasta tal grado que supera la presión oncótica, y ello obliga al líquido a salir por las paredes de los capilares y a acumularse en los tejidos intersticiales.

También puede producirse un exceso de presión hidrostática por insuficiencia cardíaca congestiva, que es la causa más frecuente de hinchazón de las piernas. En este caso, la sangre se estanca en los miembros inferiores porque el corazón no tiene fuerza para impulsarla adecuadamente. Otra causa frecuente de hinchazón de miembros inferiores es la reducción de la presión oncótica por hipoalbuminemia de origen nutricional, hepático, renal o intestinal. Sin la acción hidrofílica de la albúmina, el líquido intravascular se escapa hacia el espacio intersticial. La obstrucción de los vasos linfáticos debido a inflamación local, la presencia de tejido cicatrizal y la compresión local por un tumor también pueden dar origen a hinchazón de las piernas y de los tobillos. Por último, cualquier persona puede sufrir un aumento transitorio de la permeabilidad vascular por alergias, quemaduras, picaduras de insecto, o  infecciones bacterianas.

Independientemente de la causa, ciertas medidas sencillas pueden mejorar el problema. La elevación de los pies con almohadas durante la noche y varias veces al día a una altura de 30 a 40 cm por encima de la cabeza proporciona alivio. También se recomienda usar medias gruesas especiales desde la mañana para no dar oportunidad a que las piernas se hinchen. Otras prácticas beneficiosas son el ejercicio diario, la pérdida de peso y un bajo consumo de sal. Si estas medidas no dan resultados, se puede considerar el uso de un diurético prescrito por un médico. En raras ocasiones, el edema de las piernas acompañado de rubor y calor locales o de dificultad respiratoria puede ser señal de infección o de un trastorno cardíaco o pulmonar urgente y en estos casos es imprescindible acudir a un médico. (Smoots ES. Peripheral edema: drying out water-logged legs. Harvard Health Letter 1997;22:6-7.)