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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.2 n.1 Washington Jul. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997000700012 

Un llamado para poner fin a la mutilación genital femenina

 

 

Las autoridades de tres agencias de las Naciones Unidas se han dirigido a la comunidad internacional y a sus líderes solicitando su apoyo a los esfuerzos tendientes a eliminar la mutilación genital femenina (MGF). Con ese fin, Hiroshi Nakajima de la OMS, Carol Bellamy del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y Nafis Sadik del Fondo de Población de las Naciones Unidas presentaron un plan orientado a lograr la mayor declinación posible de la MGF en 10 años y su completa desaparición en el curso de tres generaciones. La eliminación de una práctica tan riesgosa como injustificable ha de acompañarse de una considerable mejoría en la salud de millones de mujeres y niñas del tercer mundo, particularmente en los países africanos. A la vez, representará una importante contribución a la promoción de los derechos humanos y de la igualdad entre los sexos. Las tres agencias hacen hincapié en la conveniencia de un abordaje multidisciplinario para la constitución de equipos allí donde se practique la MGF; esos equipos, aunque financieramente sostenidos por las organizaciones internacionales, actuarán en coordinación con las entidades gubernamentales y con las asociaciones políticas y religiosas en cada país. Según el acuerdo establecido entre las tres agencias, también se asistirá a los gobiernos para la implementación de políticas nacionales que explícitamente promuevan la abolición de la MFG y, cuando así lo requieran las circunstancias, legislen su prohibición. Los equipos de trabajo centrarán sus esfuerzos en un intento por cambiar la opinión pública en aquellos países donde la práctica es tradicional, y para ello recurrirán a la población en general, a los profesionales de la medicina y a los líderes gubernamentales, políticos y religiosos, para así poder difundir una mayor información acerca de los daños físicos y psicológicos provocados por la MGF.

En ocasiones también definida como circuncisión femenina o excisión, la MGF es habitualmente realizada por personas que tradicionalmente tienen a su cargo esa función, recurriendo para ello a cuchillos, navajas y trozos de vidrio, y omitiendo la anestesia. Solo en el caso de los sectores más prósperos de la sociedad, la intervención es efectuada por personal profesional calificado. La edad a la que se practica varía según el lugar, pero usualmente se lleva a cabo en niñas de 4 a 12 años.

Las repercusiones que puede tener la MGF sobre la salud dependen del tipo de procedimiento empleado, de la destreza de quien la practica y de las condiciones higiénicas tanto de los instrumentos como del ambiente en que se efectúa. A menudo ocurren complicaciones a breve plazo, como dolor, choque, hemorragia, retención de orina, ulceración de la región genital y lesión de los tejidos adyacentes; las que aparecen a largo término corresponden a quistes y abscesos, formación de cicatriz queloide, daño uretral seguido de incontinencia urinaria, dispareunia, disfunción sexual, infección del tracto urinario, esterilidad y parto distócico.

Hoy en día, el número de niñas y mujeres que han sido sometidas a la MGF se estima en más de 130 millones, a los que deben sumarse alrededor de 2 millones de niñas que cada año estarán expuestas a ese riesgo. La mayoría de las afectadas viven en 28 países africanos, en tanto que el resto está disperso en Asia y el Oriente Medio. Los casos que se observan en Australia, Canadá , Estados Unidos de América y Europa corresponden a inmigrantes de los países en que la práctica es tradicional. (World Health Organization. UN agencies call for end to female genital mutilation. Comunicado de prensa WHO/29, 9 de abril de 1997.)