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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.2 n.5 Washington Jan. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997001100008 

Instantáneas

 

¿Heparina o prednisona para la prevención del aborto espontáneo?

 

 

Aunque el diagnóstico diferencial en el caso de abortos espontáneos recurrentes abarca un amplio espectro de anormalidades anatómicas y genéticas, la presencia de autoanticuerpos puede ser un factor causal ocasional. De estos autoanticuerpos, los antifosfolípidos han sido el tema de dos artículos publicados en The New England Journal of Medicine, según comenta un editorial correspondiente al mismo número de esa revista. Rand et al. han observado que los anticuerpos antifosfolípidos provocan un descenso de las concentraciones de anexina V, factor de superficie anticoagulante detectable en cultivos de células vasculares y trofoblásticas. Cuando estas células, después de haber sido incubadas con dichos anticuerpos, se colocan en contacto con plasma, el tiempo de formación de la fibrina se acorta. La posibilidad de que los autoanticuerpos antifosfolípidos actúen exclusivamente según un mecanismo procoagulante plasmático y de que por ese medio favorezcan la trombocitopenia y la trombosis requiere mayor confirmación.

Las tres pacientes evaluadas por Rand et al. tenían antecedentes de trombosis recurrente y de abortos múltiples. Consiguientemente, no se puede concluir que la presencia de autoanticuerpos sea causa de aborto en mujeres sin esos antecedentes clínicos ni datos de laboratorio indicadores de coagulación acelerada. No obstante, los estudios efectuados in vitro confirmaron los efectos trombógenos de los autoanticuerpos, ya conocidos anteriormente por favorecer una activación endotelial manifestada por 1) regulación intensificada de la expresión de moléculas adherentes, 2) secreción de citoquinas antiinflamatorias y 3) modulación del metabolismo del ácido araquidónico. Por otra parte, otros estudios clínicos sugieren que hay, como mínimo, un subgrupo de mujeres con abortos recurrentes y presencia de anticuerpos antifosfolípidos en quienes estaría indicada la heparina como anticoagulante.

En el segundo artículo, Laskin et al. presentan los resultados de un ensayo aleatorio en que se administró prednisona a mujeres gestantes con antecedentes de abortos espontáneos o de muerte fetal. La prednisona no dio resultado, ya que no aumentó el número de hijos nacidos vivos de las mujeres con anticuerpos antifosfolípidos.

Según Cowchock, los dos estudios proveen información válida, pero no permiten llegar a conclusiones generales sobre el tratamiento de mujeres con abortos recurrentes. Los anticuerpos antifosfolípidos serían uno de los diversos factores de riesgo que predisponen a la trombosis, junto con otras anormalidades coexistentes de la coagulación, tales como una baja concentración plasmática de proteína S y mutaciones del factor V de Leyden. No obstante, es probable que el tratamiento con heparina esté indicado cuando hay pruebas de coagulación acelerada y de su posible asociación con amenaza de aborto. En las otras mujeres gestantes se sigue recomendando el tratamiento con prednisona o inmunoglobulina, hasta tanto se compruebe o no su eficacia mediante ensayos rigurosos en grupos de mujeres con antecedentes clínicos similares, signos de trastorno placentario y pruebas positivas a autoanticuerpos. (Cowchock S. Autoantibodies and pregnancy loss. N Engl J Med 1997;337:197­198).