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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.2 n.6 Washington Dec. 1997

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891997001200012 

Características epidemiológicas de la conducta suicida en niños y adolescentes

 

 

Tanto en México como en otros países, los suicidios en niños y adolescentes se han incrementado notablemente en las últimas décadas, según indican las estadísticas. Se trata, indudablemente, de un problema enfrentado con frecuencia por pediatras y médicos de servicios de urgencia, así como por expertos en salud mental (psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales).

Dado que los niños que intentan suicidarse suelen ser ingresados por los servicios de urgencia, Sauceda-García et al. llevaron a cabo una investigación en 21 pacientes atendidos consecutivamente durante 1995 en el Hospital de Pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXII, perteneciente al Instituto Mexicano del Seguro Social, en México, D.F. Los casos fueron estudiados clínicamente y con escalas psicométricas para determinar variables sociodemográficas, circunstancias del intento, métodos empleados y tipos de trastornos psicológicos, partiendo de la hipótesis de una preponderancia de la impulsividad en un trasfondo depresivo.

Se estudió a 21 pacientes entre las edades de 7 y 15 años, con un predominio de mujeres (razón de mujeres:hombres, 6:1) y de primogénitos. Los factores precipitantes más comunes fueron los conflictos familiares, que ocurrieron siempre en contextos de disfuncionalidad. Se trató de un primer intento en 13 pacientes y del segundo en los ocho restantes. Entre los métodos utilizados predominaron las intoxicaciones medicamentosas (con benzodiacepinas en primer término) y químicas (dos muertes se debieron a complicaciones tardías por ingestión de ácido muriático y de talio). De los 21 pacientes, 10 padecían de depresión, seis mostraban tendencias impulsivas y agresivas, y los cinco restantes tenían síntomas compatibles con dos o más diagnósticos psiquiátricos.

Las respuestas de los 20 progenitores que respondieron al interrogatorio revelaron que 17 pacientes (85%) tenían antecedentes de síntomas clínicos. Al aplicarse la prueba de ji cuadrado no se encontró ninguna diferencia estadísticamente significativa entre la depresión y la conducta impulsiva o agresiva como factor conducente al intento de suicidio, aunque fue mayor el número de pacientes deprimidos. En todos los pacientes se había establecido un diagnóstico psiquiátrico, lo cual confirma que el riesgo de suicidio en este grupo es 200 veces mayor que en la población en general.

Los autores concluyen que la determinación clínica de los estados depresivos e impulsivos subyacentes en pacientes que han intentado suicidarse tiene relevancia desde el punto de vista terapéutico, una vez que se hayan tratado las lesiones físicas provocadas por el método empleado. Aunque en todo niño o adolescente que intenta suicidarse se impone un tratamiento psicológico, los deprimidos graves pueden beneficiarse de la administración de fármacos antidepresivos, y los que sufren de im-pulsos agresivos, del uso de medicamentos psicoestimulantes o reguladores de la agresividad. (Sauceda-García JM, Montoya-Cabrera MA, Higuera-Romero FH, Maldonado-Durán JM, Anaya-Segura A, Escalante-Galindo P. Intento de suicidio en la niñez y la adolescencia: ¿síntoma de depresión o de impulsividad agresiva? Bol Med Hosp Infant Mex 1997;54:169–175).