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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.3 n.1 Washington Jan. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998000100007 

Instantáneas

 

Ante la prevista erradicación de la poliomielitis

 

 

La Organización Mundial de la Salud, en colaboración con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos de América, el club Rotary International y gobiernos de diversos países del mundo, está en las etapas finales del proyecto de erradicación de la poliomielitis iniciado en 1988. Si se mantienen los niveles actuales de recursos asignados y de cooperación continua, en el ya próximo 2003 ese objetivo se habrá alcanzado. En todo el mundo se registraron solo 4 000 casos de poliomielitis en 1996, lo que significa una disminución de casi 90% con respecto a los 35 000 casos notificados en 1988. La erradicación de la poliomielitis en la Región de las Américas fue certificada en 1994 y en la actualidad la circulación del virus salvaje está limitada al sur de Asia y a África. Como la cesación ulterior de medidas de control es inherente al concepto de erradicación, la posibilidad de suspender la vacunación ya ha sido planteada en el curso de reuniones de expertos llevadas a cabo en 1996 y 1997. Si así se procediera, desde el año 2003 en adelante quedaría disponible una infraestructura médica que se podría utilizar para una campaña contra el sarampión. Las existencias de poliovirus en laboratorios se destruirían, o bien su almacenamiento quedaría restringido a condiciones de extrema seguridad.

Dove y Racaniello expresan sus reservas acerca de esas perspectivas en un artículo publicado en el mismo número de Science (1997;277: 779­780), al cual se refieren los presentes comentarios de Hull y Aylward. El hecho de que la campaña de erradicación se fundamenta en el uso exclusivo de la vacuna oral de Sabin a base de virus vivos hace imposible eliminar totalmente la circulación de cepas vacunales, y es reconocido que pueden mutar hacia la virulencia. En los países desarrollados, estas son la única causa de poliomielitis (1 caso por 300 000 a 500 000 vacunados). Para Dove y Racaniello, el concepto de erradicación debería estar asociado no solo con las cepas salvajes sino también con las vacunales. Como ese objetivo es imposible de lograr con la vacunación oral (se eligió por su menor costo y por no requerir personal adiestrado ni agujas estériles), ellos proponen que se continúe hasta tanto pueda asegurarse la vacunación con cepas inactivadas (Salk). También manifiestan sus dudas acerca de lograr una completa eliminación de las existencias de poliovirus en laboratorios y esa es condición imprescindible para prevenir reintroducciones eventuales del virus en un mundo que habría dejado de estar protegido.

Con respecto a esas objeciones, Hull y Aylward responden que, precisamente ante la posibilidad de que las existencias de poliovirus en los laboratorios del mundo deban ser eliminadas, la OMS ha iniciado una consulta con productores de vacuna, organizaciones técnicas e institutos de investigación. En cuanto a la persistencia de las cepas Sabin, si bien algunos vacunados inmunocomprometidos las han excretado por 2 años o más, no parecería que puedan circular por mucho tiempo en una población general, ni tampoco causar brotes de enfermedad paralítica. En campañas masivas de vacunación en Cuba y en Hungría, solo en los dos o tres meses siguientes pudieron ser aisladas esas cepas de muestras humanas y ambientales. Con respecto al reemplazo de la vacuna Sabin por la Salk, no es una decisión que pueda adoptarse sin una rigurosa evaluación previa, ya que la capacidad de producción de vacuna inactivada es bastante limitada y tendría que ser ampliada para poder disponer de cantidad suficiente para todo el mundo. De todas formas y dada la importancia del riesgo teórico que supone el cese de la práctica de inmunización, la OMS está patrocinando estudios para determinar cómo y cuándo proceder de forma adecuada. Se están investigando, por ejemplo, la prevalencia y duración de la excreción de virus vacunales por personas inmunodeficientes tanto en países industrializados como en desarrollo. Se está estimando también el intervalo entre la administración de la vacuna y la recuperación del virus en heces, en casos de niños con enfermedad paralítica por virus vacunal.

Como han dicho Dove y Racaniello, "El control de la poliomielitis ha mejorado sustancialmente la calidad de vida en todo el mundo. Una vez concluida esa tarea, los países en desarrollo podrán orientar sus esfuerzos hacia otros problemas de salud pública. Sin embargo, para que la erradicación de la poliomielitis sea realmente exitosa, tiene que lograrse en el contexto equilibrado de una campaña más amplia para mejorar la salud y las condiciones sanitarias de la población. (Hull HF, Aylward RB. Ending polio immunization. Science 1997; 277:780; Dove AW, Racaniello VR. The polio eradication effort: should vaccine eradication be next? Science 1997; 277:779­780.)