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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.3 n.2 Washington Feb. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998000200012 

El consumo de pescado puede reducir sustancialmente el riesgo de muerte súbita de origen cardíaco

 

 

Según un estudio de cohorte de 11 años llevado a cabo por Albert et al., comer pescado graso por lo menos una vez a la semana puede reducir a la mitad en los hombres el riesgo de muerte súbita de origen cardíaco, es decir, la muerte que sobreviene durante la hora siguiente al comienzo de los síntomas. Esta investigación se realizó como parte del US Physicians' Health Study [Estudio de la salud de los médicos de los Estados Unidos] en 20 551 médicos varones de 40 a 84 años de edad que al inicio del estudio estaban exentos de infarto de miocardio, enfermedad cerebrovascular y cáncer. Los sujetos completaron cuestionarios sobre su salud, factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, uso de alcohol y vitaminas, consumo de ciertos alimentos y ejercicio. Todos se asignaron aleatoriamente a recibir aspirina o betacaroteno, ambas sustancias o placebo. Durante el seguimiento, la información sobre sucesos cardiovasculares se actualizó cada 6 meses durante el primer año y una vez al año de allí en adelante. A los 12 y 18 meses se les administraron cuestionarios sobre la ingestión de mariscos y pescados y, a los 5 años, un cuestionario sobre el uso actual de suplementos de aceite de pescado. La incidencia de muerte súbita se verificó por medio de registros hospitalarios e informes de los familiares.

Durante el estudio se excluyó a los médicos que fallecieron o no volvieron para completar el cuestionario de los 12 meses, a otros que no incluyeron toda la información pedida y a los que declararon que usaban suplementos de aceite de pescado. Durante todo el estudio sufrieron muerte súbita 133 sujetos. Después de ajustar por edad, tratamiento aleatorio con aspirina y betacaroteno, y factores de riesgo coronario, el consumo de pescado se asoció con una reducción del riesgo de muerte súbita. El límite mínimo perceptible correspondió a una vez por semana, que dio un riesgo relativo multifactorial de 0,48 (IC95%, 0,24 a 0,96; P = 0,4) en relación con el de los sujetos que consumían pescado menos de una vez al mes. La ingestión estimada de ácidos grasos de mariscos también se asoció con un riesgo reducido de muerte súbita pero sin una tendencia significativa en todas las categorías de consumo aumentado. No hubo ninguna asociación entre el consumo de pescado o la ingestión de ácidos grasos n-3 y la reducción del riesgo total de infarto del miocardio, de la muerte de origen cardíaco no súbita, o de la mortalidad cardiovascular en general. No obstante, el consumo de pescado tuvo una asociación significativa con un riesgo reducido de mortalidad en general.

Los experimentos en perros y primates sugieren que los ácidos grasos n-3 de pescados tienen propiedades que combaten la arritmia. En un estudio retrospectivo de casos y controles, el consumo de pescado graso solo una vez a la semana se asoció con una reducción de 50% del riesgo de paro cardíaco primario, lo que sugiere efectos antiarrítmicos aun con la ingestión mínima que se vincula con una reducción de la mortalidad por cardiopatía coronaria. No hubo, sin embargo, una clara relación dosis-respuesta y es posible que haya otros nutrientes involucrados en el efecto protector del pescado. Si ese efecto se debe a los ácidos n-3, la relación ha quedado reducida y oscurecida por un error, ya que se subestimó la ingestión de n-3 debido a falta de información sobre ácidos relacionados en el aceite de soja, aceite de canola y algunas nueces.

La relación inversa entre el consumo de pescado graso y la mortalidad total sin que hubiera una relación significativa con mortalidad cardiovascular indica que puede haber alguna asociación entre ese consumo y otras causas de muerte no cardíacas. Los ácidos n-3 son componentes importantes de todas las membranas celulares, se sabe que tienen efectos antiinflamatorios y pueden ser beneficiosos en casos de colitis ulcerosa, artritis reumatoide y asma. Este es un aspecto del presente estudio que merece investigación ulterior.

En los Estados Unidos todos los años fallecen por muerte súbita de origen cardíaco aproximadamente 250 000 personas, de las cuales 55% no tienen antecedentes de cardiopatía. La mayoría muere antes de llegar al hospital y de las que sí llegan con paro cardíaco, solo 30% sobreviven. De manera que cualquier reducción sustancial de la arritmia y de la muerte súbita requiere los esfuerzos de la población general y no solo los de individuos que tienen antecedentes de cardiopatías. Si la asociación observada en este estudio es causal, el impacto en la salud pública de comer pescado graso bien valdría la pena. (Albert CM, Hennekens CH, O'Donnell CJ, Ajani UA, Carey VJ, Willett WC, et al. Fish consumption and risk of sudden cardiac death. JAMA [en línea] 1998;279:223­228. URL: http://www.ama-assn.org/sci-pubs/journals/most/recent/issues/jama/joc71267.htm )