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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.3 n.3 Washington Mar. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998000300012 

La Comisión de Derechos Humanos aprobó una resolución sobre la alimentación

 

 

En su 53a sesión celebrada en Ginebra, Suiza, del 10 de marzo al 18 de abril de 1997, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó una resolución sobre el derecho a la alimentación. En el preámbulo de dicha resolución se recuerda la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la que se expresa que todas las personas tienen el derecho a un estándar de vida adecuado para la salud y el bienestar propio y de su familia, incluida la alimentación. Se citan además la Declaración Universal sobre la Erradicación del Hambre y la Malnutrición; las disposiciones del Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales en las que se reconoce el derecho fundamental de cada persona de satisfacer el hambre; la Declaración de Roma sobre Seguridad Alimentaria y el Plan de Acción de la Cumbre Mundial de la Alimentación, de 1996. En la resolución se reconoce que los problemas del hambre y de la inseguridad alimentaria son de alcance mundial. Debido al crecimiento esperado de la población y la mayor demanda de los recursos naturales, es probable que esos problemas sean no solo duraderos sino cada vez mayores en algunas regiones, a menos que se inicien acciones concertadas y urgentes. También se llama la atención a que un ambiente político, social y económico de paz y estabilidad es un fundamento esencial para que los Estados otorguen la prioridad adecuada a la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza. Se reitera, como en la Declaración de Roma, que los alimentos nunca deben usarse como instrumento de presión política o económica. En este sentido se reafirma la importancia de la cooperación y la solidaridad internacional y la necesidad de evitar medidas unilaterales que no estén de acuerdo con la legislación internacional y la Carta de las Naciones Unidas y que pongan en peligro la seguridad alimentaria. Cada Estado debe adoptar una estrategia afín con sus recursos y capacidad para lograr sus metas individuales al ejecutar las recomendaciones de la Declaración y el Plan de Acción de Roma y, a la vez, prestar cooperación regional e internacional con el fin de contribuir soluciones colectivas a los problemas alimentarios de un mundo cada vez más interrelacionado por sus instituciones, sociedades y economías.

La resolución luego manifiesta que el hambre constituye un ultraje y una violación de la dignidad humana y, por lo tanto, requiere la adopción de medidas urgentes para eliminarla a nivel nacional, regional e internacional. Todas las personas tienen derecho a un abastecimiento de alimentos seguros y nutritivos coherente con el derecho de librarse del hambre para desarrollarse plenamente y conservar su capacidad mental y física. Es intolerable que más de 800 millones de personas en todas partes del mundo y especialmente en países en desarrollo no tengan suficiente comida para satisfacer sus necesidades nutricionales básicas, situación que viola sus derechos humanos fundamentales.

Es, por lo tanto, necesario movilizar y lograr la óptima asignación y utilización de recursos técnicos y financieros de diverso origen, incluido el alivio de la carga de la deuda externa de los países en desarrollo, para reforzar las actividades nacionales en la ejecución de políticas encaminadas a lograr una seguridad alimentaria sostenible. La Comisión alentó al Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales a prestar atención en sus actividades a los derechos reconocidos en el artículo 11 del Convenio Internacional. Se suscribió también a lo solicitado en el Plan de Acción de la Cumbre Mundial de la Alimentación dirigido al Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Dicho Plan pide que este, en consulta con los suscritos al tratado y en colaboración con organismos especializados y programas del sistema de las Naciones Unidas, mecanismos intergubernamentales y organizaciones no gubernamentales, defina más claramente los derechos relacionados con la alimentación en el artículo 11 del Convenio Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y proponga formas de hacer respetar esos derechos para lograr los compromisos y objetivos de la Cumbre Mundial de la Alimentación, teniendo en cuenta la posibilidad de que se formulen voluntariamente directrices para lograr la seguridad alimentaria para todos. Por último, la Comisión invitó al Alto Comisionado para los Derechos Humanos a informar sobre la ejecución de la resolución en la 54a sesión de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. (World Health Organization. United Nations Commission on Human Rights adopts resolutions and decisions on health-related matters. Int Dig Health Legis 1997;48:429­430.)