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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.3 n.5 Washington May. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998000500011 

¿Pueden erradicarse los VIH escondidos?

 

 

A principios de marzo de 1998, un grupo de científicos se reunió en una comunidad de Massachusetts con el fin de proponer formas de erradicar el VIH de las personas infectadas. Hace solo 3 años, esa intención hubiera sido pura fantasía. Sin embargo, el éxito notable de la combinación de varios medicamentos anti-VIH (la llamada terapia antirretrovírica de gran actividad [TAGA]) ha alentado a los investigadores a pensar en eliminar los últimos rastros de virus del organismo y en la manera de hacerlo. Durante las discusiones, se destacó la inmensa dificultad de la tarea vislumbrada. El obstáculo principal es que, aun en personas cuya carga viral es indetectable, el virus se mantiene agazapado en diversas células. Se esconde, a salvo del alcance del sistema inmunitario y en de los medicamentos antivirales, dentro de células sanguíneas con infección "latente" en el cerebro, los ojos, los testículos, el timo, la espina dorsal y otros tejidos. Entre las estrategias discutidas figuraron la de inyectar al paciente con mensajeros del sistema inmunitario que desalojaran al virus, de tal modo que el propio sistema del paciente pudiera alcanzarlo, y la de buscar maneras de meter furtivamente los medicamentos más allá de las fronteras protectoras que le impiden entrada, como la barrera hematoencefálica. El escondite más vulnerable a los tratamientos actuales son las células sanguíneas con infección latente, que llevan el genoma viral entretejido en su propio genoma pero no producen copias activas del virus. Alguien propuso mantener a los pacientes en tratamiento con TAGA para controlar el virus hasta que mueran todas las células infectadas (macrófagos y linfocitos T). Se calcula que los macrófagos morirían primero y las células T a los 5 años o menos. Sin embargo, es mucho tiempo para ser tratado con TAGA, que requiere docenas de píldoras diarias y que tiene efectos secundarios graves. La supervivencia de los macrófagos puede ser mucho más larga, señalaron varios participantes. En el Instituto Scripps de La Jolla se ha encontrado que la infección por VIH alarga la vida de esas células en murinos. También se mencionó la presencia de macrófagos un año después de haberse iniciado la TAGA. Hubo también dudas sobre cómo respondería el sistema inmunitario una vez que la TAGA se suspendiera. ¿Terminaría de eliminar los pocos virus restantes?

Un tema muy debatido fue la posible vacunación con VIH para fortalecer el sistema inmunitario, puesto que la misma disminuye la diseminación de los virus, pero no puede impedirla. Sugirieron algunos investigadores que la erradicación en la sangre no es necesariamente el camino indicado y que es preferible procurar que sea el sistema inmunitario el que controle los virus por largos períodos. Se mencionó un tratamiento cíclico para fortalecerlo. No obstante, aunque se pudiera eliminar el virus de la sangre, es probable que pueda eliminarse por completo debido a su predilección por el sistema nervioso central. Un científico expresó inquietud por la presencia de un reservorio viral en el cerebro, pues no hay forma de medir con precisión la concentración del VIH en el tejido cerebral, donde estimula la producción de toxinas que causan demencia y está protegido por la barrera hematoencefálica. Este mecanismo impide la entrada de las células inmunitarias y de los medicamentos. Si estos consiguen llegar al cerebro, son una espada de doble filo, ya que penetran en cantidades ínfimas que solo provocan el desarrollo de resistencia en el virus. Se propuso aprender más sobre los sitios del organismo que ponen barreras similares efectuando necropsias en pacientes con VIH que mueren relativamente saludables en accidentes. También se sugirió crear un banco de tejidos de esos sitios. Esta reunión marcó una nueva fase en los esfuerzos por erradicar el VIH del organismo humano. (Cohen J. Exploring how to get at ¾ and eradicate ¾ hidden HIV. Science 1998;279: 1854­1855.)