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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.3 n.5 Washington May. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998000500013 

Realización de los estudiantes de medicina mediante el servicio a la comunidad

 

 

Parece haber consenso general en que hoy día los estudiantes de medicina están más interesados en la seguridad laboral y la buena vida de un especialista que en la dedicación y el compromiso moral que exige el ejercicio de su profesión en una clínica de barrio. Suele opinarse que pocos tienen la vocación de ayudar al prójimo, a pesar de que la situación está cambiando y de que ha habido un aumento reciente de los graduandos que optan por hacerse médicos generalistas. E. Eckenfels, del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad Rush en Chicago, sostiene que los que así piensan están equivocados y juzgan mal a los jóvenes de nuestra época. A su parecer, estos tienen que enfrentar un gran dilema suscitado por los tres "malestares" del mundo moderno, que son, específicamente, el exagerado énfasis en el individualismo, el razonamiento instrumental basado en la eficiencia burocrática y la pérdida de acción política.

La exageración del individualismo nos hace perder la imagen del yo como parte del mundo que nos rodea. En el mundo de la medicina, esta tendencia se expresa en la prestigiosa figura del médico académico, rodeado de una jerarquía que trasciende el campo de la medicina. Esta realización exclusivamente personal tiende a convertir a los pacientes, al personal auxiliar y al entorno profesional en instrumentos de la carrera del especialista. El razonamiento instrumentalista, por su parte, está dirigido a recalcar el paradigma de la organización moderna, que consiste en conseguir una máxima y eficiente producción basada por lo general en el análisis del costo-beneficio. En los hospitales el tratamiento médico a menudo se despersonaliza y se convierte en un asunto puramente técnico y ajeno al ser humano que lo recibe. Como consecuencia del individualismo y el razonamiento instrumentalista, el médico no funciona como agente social, a pesar de tener una licencia que le exige servir a la sociedad más que a sí mismo. No suele haber en esta profesión un activismo político por el bien de todos. Más bien, las asociaciones de médicos luchan por reformar las leyes sobre la mala práctica, controlar la competencia en el mercado o lograr otras formas de proteccionismo económico. Se otorga mayor peso a la oferta que a la demanda y el hospital y los médicos tratan de imponer a los pacientes su tecnología y conocimientos en vez de discernir lo que necesitan el paciente y la comunidad. Esto, por supuesto, es lo que comunica la enseñanza en muchas escuelas de medicina, que rara vez aborda los problemas existenciales que el médico encara a diario.

En 1992 J. M. Colwill marcó un hito con la publicación de su artículo "Where have all the primary care applicants gone?" (N Engl J Med 1992;362: 387­409), en que lamenta la escasez de estudiantes que aspiran a dedicarse a la medicina general. Desde entonces se han propagado en los Estados Unidos tres programas sociales: The Health of the Public (HOP), el aprendizaje en el servicio promovido por Health Professions Schools in Service to the Nation y el Community-Campus Partnerships for Health, de creación reciente. La Universidad Rush sintetiza los fines de los tres programas anteriores con los del suyo, Rush Community Services Initiative. En estos programas, los estudiantes de medicina trabajan voluntariamente en equipos supervisados por profesores para identificar a individuos, grupos y hogares en alto riesgo. De esa forma se aproximan a las causas sociales y ambientales de las enfermedades. El deseo de participar en este aprendizaje en el servicio fue manifestado por los propios estudiantes en reuniones de la Asociación de Estudiantes de Medicina. El HOP ya se ha extendido a 33 centros académicos, lo cual ilustra la popularidad y aceptación de estos programas, tanto por el público como por los estudiantes. Se celebran discusiones con estudiantes de diversas edades sobre prevención; educación sexual; atención pediátrica y del escolar pequeño; cuidado de personas pobres sin seguro de enfermedad; servicios a grupos étnicos de inmigrantes; presentaciones en escuelas, centros comunitarios y otras organizaciones; ayuda a las personas de mayor edad, y muchas otras actividades. Estas experiencias en el arte de la atención primaria están afectando profundamente a los futuros médicos. Su trabajo con grupos de personas pobres y de inmigrantes es una forma de activismo social y los ayuda a respetar y entender otras culturas y a reflexionar sobre las injusticias que observan en la sociedad. Esta inmersión en un espacio de aprendizaje existencial nutre sus valores de solidaridad humana. El profesor Eckenfels atestigua que los estudiantes sufren un profundo cambio cuando participan en estos programas. Aprenden a ver el mundo de forma diferente y asumen profundos compromisos personales que satisfacen su necesidad de hacer "algo de valor". Cuando se le preguntan sus recomendaciones al respecto, este médico docente contesta que las escuelas de medicina son bien conocidas por su resistencia al cambio y que no es factible ni deseable establecer programas obligatorios de esta naturaleza, ya que ello los despojaría de su mayor ventaja e importancia: el hecho de haber nacido voluntariamente de los estudiantes. (Eckenfels EJ. Contemporary medical students' quest for self-fulfillment through community service. Acad Med 1997;72:1043­1050.)