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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.3 n.6 Washington Jun. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998000600007 

Instantáneas

 

Los edificios modernos y sus efectos sobre la salud

 

 

Un nuevo tipo de edificación ha surgido en nuestro medio en los últimos 30 años: el edificio sellado cuyo ambiente interno se mantiene homogéneo por medio de aparatos que regulan la humedad y la temperatura. Estos ambientes laborales modernos, donde millones de personas pasan diariamente largas horas, pueden afectar a la salud como consecuencia de los individuos que los ocupan, de las actividades que se llevan a cabo en su interior, de los contaminantes externos que penetran en ellos y de sus materiales, plantas, mobiliarios y sistemas de ventilación. En la mayor parte de los casos, las condiciones ambientales están bajo la vigilancia de uno o dos técnicos que no tienen manera de medir las concentraciones de sustancias contaminantes y que tienen poco contacto con las personas que ocupan el edificio.

Este nuevo ecosistema no industrial propio de los complejos de oficinas ha generado una serie de problemas de salud ¾ las llamadas "enfermedades asociadas con los edificios", algunas de las cuales tienen carácter general y otras carácter específico ¾ que abarcan desde las rinitis hasta algunas afecciones infecciosas, inmunológicas, alérgicas o irritativas. El hacinamiento y la mala circulación del aire facilitan la propagación de agentes infecciosos. En algunos casos un mismo agente puede producir un cuadro grave o relativamente inocuo. Sirven de ejemplo dos enfermedades provocadas por la bacteria Legionella pneumophilia: la enfermedad de los legionarios, que suele poner en peligro la vida, y la fiebre Pontiac, que apenas produce síntomas catarrales leves. La neumonitis por hipersensibilidad también abarca un amplio espectro de manifestaciones, aunque las más comunes son tos, disnea, anomalías de la función pulmonar y alteraciones radiográficas. En raras ocasiones se han producido brotes de asma en edificios de oficinas, sin que se haya podido identificar el agente causal. La exposición al polvo, a ciertas plantas y a algunos alérgenos transportados pasivamente pueden presentarse en cualquier edificio habitado y, según ciertas pruebas efectuadas con fines de investigación, las emanaciones de las fotocopiadoras y las hojas de papel para calcar pueden producir reacciones de hipersensibilidad, entre ellas urticaria, edema laríngeo y faringitis. Diversos materiales no alérgenos, como las fibras de vidrio artificial, pueden causar dermatitis, conjuntivitis e irritación de vías respiratorias bajas. Por otra parte, el llamado envenenamiento por monóxido de carbono oculto ¾ producido por la entrada del humo de automóviles y del humo de tabaco ¾ puede elevar la carboxihemoglobina en sangre lo suficiente para causar deterioro cognoscitivo, alteraciones de la atención, cefalea y mareos. La acumulación de dióxido de nitrógeno y de formaldehído también puede conducir a síntomas respiratorios, aunque aún no se ha documentado ningún brote relacionado con la exposición a esta última sustancia.

Existen también algunas "enfermedades asociadas con los edificios" que no son de carácter específico y que se presentan con mayor frecuencia que los brotes provocados por agentes conocidos. La explicación en estos casos está dada por 1) la gran variedad en el umbral de sensibilidad de cualquier población, 2) el amplio espectro de respuestas inducidas por cualquier sustancia o material, y 3) la variabilidad de los niveles de exposición dentro de un complejo de oficinas. Hay suficientes pruebas indirectas de los posibles estímulos causales para poder emitir las siguientes recomendaciones: mantener un volumen de aire exterior de más de 10 litros por segundo por persona; escoger los muebles y materiales de construcción y decoración que despidan menos sustancias nocivas; llevar buenos servicios de mantenimiento y limpieza; evitar el uso de materiales que alberguen microbios o acáridos.

Las personas que trabajan en edificios de oficinas constituyen más de la mitad de la fuerza de trabajo de países industrializados y un porcentaje importante y cada vez mayor de la de países en desarrollo. En vista de ello y de la escasez de conocimientos sobre las afecciones que pueden ser ocasionadas por este tipo de ambiente, hay una necesidad urgente de efectuar investigaciones al respecto. Es imprescindible hacer estudios de sensibilidad a sustancias contaminantes, aisladas y en combinación, y poner a prueba las intervenciones contempladas mediante buenos ensayos basados en una definición de casos estandarizada, encuestas a los empleados y técnicas para medir las concentraciones de contaminantes ambientales. (Menzies D, Bourbeau J. Building-related illnesses. New Engl J Med 1997; 337(21):1524­1531).