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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.3 n.6 Washington Jun. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998000600012 

Centellografía mamaria para diagnosticar el cáncer de mama

 

 

Cada año se diagnostican en los Estados Unidos de América alrededor de 180 000 casos nuevos de cáncer de mama, que es la primera causa de mortalidad por cáncer no pronosticable en ese país. La detección de lesiones tempranas depende principalmente del autoexamen mamario acompañado del examen físico por un profesional de la salud y mamografía. La experiencia acumulada a través de los años ha revelado, sin embargo, que esta última técnica no tiene la confiabilidad que en un principio se le atribuía en lo que concierne al diagnóstico de cáncer. En algunos casos la lesión no se visualiza y en otros no se puede distinguir con facilidad entre lesiones benignas y malignas, por no observarse las calcificaciones que son un signo casi patognomónico de malignidad. El valor predictivo de la mamografía en los Estados Unidos es de alrededor de 15 a 30% cuando se compara con los resultados de la biopsia, que sirve de "estándar de oro". En casos de incertidumbre se recurre a uno de dos tipos de biopsia: la que se efectúa con aguja fina (fine needle aspiration) y la que se hace con aguja gruesa (core biopsy). Ambas, en mayor o menor medida, son técnicas invasoras que dejan cicatrices y en ocasiones deformidades mamarias. Tienen el inconveniente adicional de interferir con la interpretación de mamografías posteriores, que también se ve menoscabada por factores tales como la densidad excesiva del tejido glandular, las secuelas de la radioterapia, la lactancia materna y la ubicación profunda de la lesión.

El 99mTc-Sestamibi, compuesto catiónico usado ampliamente en cardiología nuclear, ha sido objeto de interés reciente por su posible aplicación para la detección de tumores mamarios. Este compuesto penetra en las células por difusión pasiva por las membranas plasmática y mitocondrial, proceso que se ve determinado por la intensidad del flujo sanguíneo local. Un grupo de investigadores argentinos estudió los resultados obtenidos con esta técnica en 17 mujeres mayores de 26 años sin antecedentes quirúrgicos mamarios y con tumores de mama (palpables o no palpables) diagnosticados por mamografía en las últimas 8 semanas. Doce de las pacientes tenían lesiones con características de cáncer, una tenía una lesión ambigua y cuatro tenían lesiones que parecían benignas.

La centellografía mamaria reveló 14 lesiones cancerosas y tres benignas. Aplicada en la región axilar, la centellografía suscitó la sospecha de metástasis regionales en cinco casos que habían parecido normales en la mamografía. El examen anatomopatológico reveló dos casos positivos falsos y ningún caso negativo falso, a la vez que mostró metástasis axilares en ocho pacientes, entre las cuales figuraban las cinco detectadas con la centellografía. El análisis estadístico reveló una sensibilidad de 82,3%; una especificidad de 76,9%; un valor predictivo positivo de 85,7% y un valor predictivo negativo de 14,3%. Aunque el número de pacientes estudiadas fue pequeño, la centellografía mamaria con 99m Tc-Sestamibi promete ser una técnica eficiente como complemento de la mamografía para la detección de neoplasias mamarias malignas. (Croci A, Corbeta J, Vivante H, Orsi H, Romanella J. Centellografía mamaria en el diagnóstico del cáncer de mama. Prensa Med Argent 1998;85(1):33­41).