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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.4 n.2 Washington Aug. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998000800010 

Deben revisarse las indicaciones sobre vitamina D

 

 

Además de prevenir la osteoporosis y las fracturas óseas en la gente mayor, la vitamina D es la precursora esencial de la 1,25-dihidrovitamina D, hormona esteroide que hace falta para el crecimiento de los huesos en los niños y la conservación de hueso en los adultos. Si bien el raquitismo y la osteomalacia ¾ consecuencias de la carencia grave de vitamina D ¾ ya casi han desaparecido, cada día se hace más evidente que la deficiencia de esa vitamina es un factor de riesgo común en la fractura y pérdida de hueso en personas mayores o enfermas. Un estudio llevado a cabo en 290 pacientes (con una media de edad de 62 años) admitidos consecutivamente a los servicios médicos generales de un hospital de Massachusetts, Estados Unidos de América, indicó que la hipovitaminosis D era común aun entre quienes ingerían más de las 200 UI diarias de vitamina D recomendadas para los adultos. Recientemente, el Consejo de Alimentación y Nutrición del Instituto de Medicina estableció una nueva "ingesta adecuada", que aumenta a 400 UI diarias la que debe tomar el grupo de 51 a 70 años y a 600 UI la de personas mayores de esa edad.

La vitamina D es esencial para absorber el calcio y mantener la integridad de la estructura ósea. Al natural, la vitamina D se obtiene de la luz solar y de los alimentos. En la piel, la radiación ultravioleta estimula la conversión de 7-dehidrocolesterol a previtamina D, que se convierte espontáneamente en vitamina D. La cantidad de vitamina así obtenida es difícil de medir y sus efectos se reducen con la edad, la pigmentación de la piel, el uso de protectores contra el sol, la ropa y hasta el tipo de vidrio que cubre las ventanas. Algunos alimentos como los productos lácteos, los huevos y el pescado contienen un poco de vitamina D, pero los alimentos enriquecidos (como la leche, las fórmulas infantiles y los cereales, en los EUA) contienen mucha más. Cualquiera que sea su origen, la vitamina D se convierte secuencialmente en 25-hidroxivitamina D en el hígado y en 1,25-dihidroxivitamina D (la hormona activa) en los riñones. La medición de la 25-hidroxivitamina D en el suero es la que proporciona más información porque tiene una semivida de semanas, mientras que la vitamina D dura solo horas. Se ha observado que la concentración de 25-hidroxivitamina D disminuye con la edad y aumenta levemente con la exposición al sol y la ingestión de vitamina D. En el estudio mencionado, 164 (57%) de los 290 pacientes tenían deficiencia de vitamina D. Las concentraciones de esta vitamina tuvieron una relación inversa con las de hormona paratiroidea y la hipovitaminosis se relacionó de forma significativa con menor exposición a luz ultravioleta, terapia anticonvulsiva, diálisis renal, síndrome nefrótico, hipertensión, diabetes mellitus, meses de invierno, concentraciones más altas de hormona paratiroidea y fosfatasa alcalina, y concentraciones más bajas de calcio ionizado y albúmina. Otros factores que intervienen en la hipovitaminosis D son las enfermedades crónicas de hígado y riñones, y la terapia con medicamentos que perjudican la activación de la vitamina o que aceleran su aclaramiento, como la fenitoína, carbamazepina y rifampicina. En general, las enfermedades son un factor que agrava la carencia de vitamina D.

La hipovitaminosis D dista de ser solamente una anormalidad bioquímica. Está asociada con pruebas fisiológicas, patológicas y clínicas como el aumento de secreción de hormona paratiroidea y resorción ósea, osteoporosis y osteomalacia leve, y mayor riesgo de fracturas. Deben tomarse medidas para aumentar la ingesta de vitamina D en todos los adultos y su concentración en los alimentos enriquecidos y en combinaciones de vitaminas múltiples. Según los conocimientos actuales, la gente mayor y los enfermos ¾ y hasta posiblemente todos los adultos ¾ necesitan de 800 a 1 000 UI diarias de vitamina D. Esto deja un amplio margen de seguridad, pues la hipercalciuria y la hipercalcemia no suelen aparecer hasta que la dosis diaria llega a un mínimo de 2 400 UI. (Thomas MK, Lloyd-Jones DM, Thadhani RI, Shaw AC, Deraska DJ, Kitch BT, et al. Hypovitaminosis D in medical inpatients. N Engl J Med 1998;338:777­783 y Utiger RD. The need for more vitamin D [editorial]. N Engl J Med 1998; 338:828­829.)