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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.4 n.2 Washington Aug. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998000800015 

Regeneración de músculos atrofiados mediante trasplantes de médula ósea

 

 

Un equipo de investigadores italianos ha ofrecido pruebas preliminares de que algún día se podrán regenerar los músculos atrofiados con células nuevas de una fuente inesperada: la médula ósea del propio paciente. Hasta ahora, los experimentos se han realizado solamente en ratones, pero abren toda clase de posibilidades terapéuticas mediante la introducción de células de la médula ósea en músculos degenerados por distrofias, para convertirlas en nuevas células musculares.

Los resultados obtenidos por biólogos de Milán y Roma contradicen el dogma de que los músculos forzosamente dependen de células locales para reparar las lesiones. La idea surgió hace 2 años, cuando casi todos los investigadores pensaban que las llamadas células satélites que rodean a las fibras musculoesqueléticas eran las únicas capaces de desempeñar regularmente la función de sanarlas. Sin embargo, el hecho de que pueden crecer en una zona lesionada muchas más células nuevas que las satélites allí presentes hacía sospechar que hubiera otras células involucradas, si bien nadie había podido descifrar cuáles eran. El grupo italiano obtuvo resultados sorprendentes mientras experimentaba en ratones para averiguar si los fibroblastos, además de formar tejido conectivo, podían formar músculo. Como controles, inyectaron otros tipos de células, incluidas las de médula ósea exentas de fibroblastos. Luego indujeron lesiones musculares en todos los ratones con la esperanza de que acaso se formaran células premusculares nuevas en los ratones que recibieron los fibroblastos. En cambio, los mejores resultados se vieron en los que recibieron médula ósea sin fibroblastos. En realidad, dos equipos de investigadores estadounidenses habían anteriormente demostrado in vitro que podía inducirse a las células del estroma medular a convertirse en precursoras de células musculares. Para averiguar si lo mismo podía ocurrir en animales, los científicos italianos recibieron ayuda de colegas en el Instituto Pasteur, de París, en la forma de una nueva línea de ratones transgénicos portadores de un gen marcador que hace, al activarse, que los núcleos de las células se tornen azules. Puesto que esto ocurre solo en las células de los músculos, sirve para distinguir las células de médula que hayan migrado a un músculos lesionado para convertirse en células musculares nuevas. En los experimentos realizados en Italia, se transplantó médula con gen marcador a ratones cuya médula había sido destruida por radiación. Después de varias semanas, se inyectó a los ratones una toxina que les lesionó los músculos de las patas. Dos semanas más tarde se comprobó que en nueve ratones las zonas lesionadas no solo mostraban signos de recuperación sino que tenían numerosos núcleos azules: los núcleos de células medulares que se transformaron en músculo. Se ha planteado el posible problema de que en los ratones transgénicos haya células satélites funcionales, lo cual no sucede en seres humanos con distrofia muscular. Es decir, no se sabe si la regeneración puede ocurrir sin esas células. Actualmente, el equipo italiano está repitiendo el transplante de médula ósea, pero en ratones que tienen el mismo defecto genético que las personas con distrofia muscular de Duchenne. Sería un gran adelanto si en estos ratones se lograra la transformación de células de la médula en células musculares. En último término, un paciente podría donar una pequeña cantidad de médula a la cual se añadirían copias normales del gen de la distrofia muscular. Una vez que las células se multiplicaran, se inyectarían de nuevo en los pacientes para formar músculo nuevo y sano. Pero eso todavía no está a la vuelta de la esquina. (Ferrari G, Cusella-De AG, Coletta M, Paolucci E, Stornaiuolo A, Cossu G, et al. Muscle regeneration by bone marrow-derived myogenic progenitors. Science 1998;279:1528­1530 y Pennisi E. Bone marrow cells may provide muscle power. Science 1998;279:1456.)