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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.4 n.4 Washington Oct. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998001000010 

Factores de riesgo de enfermedad cardiovascular en la dieta de mujeres blancas y afroamericanas

 

 

En los Estados Unidos de América, las mujeres que pertenecen a minorías étnicas sufren con mayor frecuencia de enfermedades crónicas y tienen una esperanza de vida más corta que las blancas. La salud de la mujer minoritaria se ve afectada por altas tasas de pobreza, falta de instrucción y acceso limitado a la atención de salud. Según estimaciones de la Oficina del Censo, para el año 2050 casi la mitad de la población del país estará constituida por grupos minoritarios. Actualmente, el afroamericano es el más numeroso y en ese grupo suele haber más mujeres obesas y víctimas de cardiopatía coronaria, hipertensión, diabetes mellitus tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Postulando que las prácticas alimentarias de este grupo étnico quizá contribuyan a la aparición de esas enfermedades crónicas, en este estudio Gates y McDonald compararon los conocimientos, las actitudes y la ingesta de energía y nutrientes relacionados con el riesgo de enfermedad cardiovascular de mujeres afroamericanas y blancas. Con ese fin analizaron información de dos encuestas nacionales realizadas por el Departamento de Agricultura entre 1989 y 1991, las cuales contienen datos transversales representativos de los hogares estadounidenses. En una encuesta se recogió información sobre la ingesta de nutrientes y las características demográficas, socioeconómicas y personales. La otra fue una encuesta telefónica de seguimiento que compiló datos sobre la principal planificadora de las comidas en el hogar, su conocimiento de los alimentos y sus actitudes hacia el consumo de los mismos, las formas de comprarlos y prepararlos y la seguridad alimentaria. Se incluyeron en la muestra 2684 mujeres blancas y 449 afromericanas que respondieron en su totalidad a ambas encuestas y proporcionaron información sobre su alimentación durante 3 días. Para el análisis de nutrientes, se seleccionaron los relacionados con los niveles de colesterol y la hipertensión y las cantidades mínimas diarias de nutrientes recomendadas en el Tercer Informe sobre el Monitoreo de la Nutrición en los Estados Unidos. Se usaron pruebas t para comparar datos discretos (edad, escolaridad, ingesta de nutrientes e índice de masa corporal (kg/m2) y análisis de ji cuadrado (c2) para datos categóricos, como las percepciones de las encuestadas sobre su dieta y sus conocimientos. Además, los resultados se evaluaron mediante análisis de covarianza para ajustar las diferencias entre grupos por edad, ingreso como porcentaje de pobreza y escolaridad. Las diferencias se consideraron estadísticamente significativas al nivel de P < 0,01 para compensar el uso de datos no ponderados y los efectos del gran tamaño muestral.

Los siguientes resultados fueron estadísticamente significativos: las afroamericanas tenían menos educación formal, eran más jovenes, vivían en hogares con ingresos en el nivel de pobreza o menores y tenían un mayor índice de masa corporal que las blancas. También fue estadísticamente significativo un mayor consumo de energía y grasas saturadas en las mujeres blancas que en las afroamericanas. Menos de una tercera parte de todas las mujeres cumplían con las recomendaciones de reducir su ingesta diaria de energía a menos de 30% en grasas y a menos de 10% en grasas saturadas. Las afroamericanas consumían cantidades significativamente más altas de colesterol que las blancas, que eran más propensas a consumir menos de 300 mg de colesterol al día y a seguir las recomendaciones respecto de la ingesta de potasio, calcio y magnesio. Los análisis de covarianza mostraron que cuando los resultados se ajustaban por edad, porcentaje de pobreza y escolaridad, la raza no se relacionaba significativamente con la ingesta de energía, pero persistían las otras diferencias. En cuanto a percepciones, las afroamericanas fueron significativamente más propensas a indicar que necesitaban disminuir la ingestión de grasa total, grasa saturada, colesterol y sal. Las mujeres blancas estaban más al tanto de la relación entre el colesterol y las grasas y por lo menos una dolencia, y de que la dieta puede originar problemas de salud. Las afroamericanas fueron significativamente menos capaces de reconocer los alimentos que contienen mucha grasa y colesterol y sabían menos sobre sus propiedades, la información en las etiquetas y las fuentes de grasas y colesterol que las blancas.

Mientras que las altas tasas de enfermedades crónicas en las poblaciones minoritarias se han atribuido en parte a niveles socioeconómicos y educativos más bajos que los de otros grupos, en el estudio hubo pocas diferencias que se pudieran explicar de esa forma. Sin embargo, las mujeres afroamericanas tienden a exceder del peso normal con mayor frecuencia que las blancas y la obesidad es uno de los factores de riesgo más importantes de hipertensión y un factor de riesgo de cardiopatía coronaria y diabetes tipo 2 en mujeres. Otros estudios indican que las mujeres afroamericanas subestiman su propio tamaño y se sienten atractivas y satisfechas con su apariencia aunque pesen más de lo normal. El estudio ha revelado información relevante para iniciar programas de educación nutricional especialmente dirigidos a la mujer afroamericana. (Gates G, McDonald M. Comparison of dietary risk factors for cardiovascular disease in African-American and white women. J Am Diet Assoc 1997;97:1394-1400.)