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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.4 n.4 Washington Oct. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998001000011 

¿Es el selenio una nueva arma contra el cáncer de próstata?

 

 

El selenio es un nutriente esencial que se encuentra en pequeñas cantidades en los granos, el pescado y las carnes. Este elemento entra en la cadena alimentaria por conducto de las plantas, en las cuales su concentración varía de acuerdo con la del suelo. Por esta razón, el selenio que se ingiere con la dieta varía mucho de una población a otra. Hace casi 30 años se publicó un estudio que planteaba la posibilidad de que las tasas regionales de mortalidad por cáncer en los Estados Unidos de América tuvieran una correlación inversa con la exposición al selenio (Shamberger RJ, Frost DV. Possible protective effect of selenium against human cancer. Can Med Assoc J 1969;100:682). Durante los decenios subsecuentes se ha investigado la relación entre la concentración del selenio en la sangre y el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer. Desde el punto de vista epidemiológico, los resultados han sido promisorios pero inconcretos. Se han observado correlaciones inversas del selenio con cáncer del esófago, colorrecto, estómago y pulmones, pero no con el cáncer de mama. También se ha observado en modelos animales que, a concentraciones relativamente altas, el selenio protege contra ciertos carcinógenos. Hasta hace poco no se había establecido ninguna asociación con el cáncer de próstata, pero un nuevo ensayo aleatorio ha cambiado la situación. En un estudio de pacientes con antecedentes de carcinomas de células basales y escamosas, que vivían en zonas de los Estados Unidos con bajo contenido de selenio en el suelo, los hombres que recibieron 200 µg de selenio al día por un promedio de 4,5 años tuvieron un riesgo de cáncer de próstata significativamente menor que los que tomaron placebo (P = 0,001). La reducción del riesgo se observó en presencia de cánceres en estadios A y B y más avanzados, así como en hombres con concentraciones iniciales de antígeno prostático específico menores y también mayores de 4 ng/mL. La exclusión de casos diagnosticados en los primeros 2 años aumentó el efecto del tratamiento. La administración de selenio no protegió contra el desarrollo de cánceres de la piel como resultado primario, pero la incidencia de cáncer pulmonar y colorrectal tuvo reducciones notables. El estudio descrito se llevó a cabo en zonas de los Estados Unidos donde la ingesta diaria de selenio se estimó en 90 µg al día (la recomendada oficialmente para los hombres es de 70 µg y 75 µg en el Reino Unido). Otro estudio en los Estados Unidos reveló una asociación inversa entre el cáncer de próstata avanzado y las concentraciones de selenio en las uñas de los pies, las cuales representan la ingesta de selenio a largo plazo. Las ingestas diarias de selenio estimadas sobre la base de su concentración en las uñas de los pies fueron de 86 a 159 µg.

Esos hallazgos apoyan fuertemente la suplementación de selenio para hombres que normalmente ingieren de 80 a 90 µg al día. Los resultados se observarían con toda probabilidad en 3 años o menos. La cantidad suplementaria de selenio que se requiere no es tóxica y gran parte de la población ya la ingiere por vía de la dieta normal. En el Reino Unido la ingestión de selenio ha disminuido en los últimos decenios debido a la menor importación de harina proveniente de los Estados Unidos y el consumo de harina europea que contiene mucho menos selenio. En ese período, la incidencia de cáncer de próstata y la mortalidad ajustadas por edad han aumentado notablemente en Inglaterra y Gales, si bien es prematuro concluir que se deben a la disminución de selenio en la dieta. Puesto que el consumo de este elemento en la dieta normal no puede controlarse, quizá se requiera intervención gubernamental para mejorar su concentración en el organismo en grandes segmentos de población. En Finlandia, desde 1984 se ha añadido selenio a los fertilizantes por su escasez en los suelos. (Giovannucci E. Selenium and risk of prostate cancer [comentario]. Lancet 1998;352:755-756.)