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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.4 n.6 Washington Dec. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998001200011 

La crisis mundial de finanzas aumenta el riesgo de infecciones letales en los niños

 

 

Los días 9 y 10 de noviembre de 1998 se celebró en Ginebra la conferencia internacional bienal del Grupo Consultivo de la Iniciativa en pro de la Vacuna Infantil (IVI). Esta es una coalición mundial de organizaciones públicas y privadas formada en 1990 con el fin de que todos los niños de todos los rincones del planeta reciban las vacunas que necesitan para protegerse contra las infecciones que hacen peligrar su vida. La IVI se reúne cada dos años para evaluar los progresos y buscar las formas de vencer los obstáculos que impiden su objetivo, y la actual crisis mundial de finanzas constituye un grave obstáculo. Los representantes de algunos países informaron que hay dificultades y retrasos para conseguir suficientes vacunas debido a las reducciones impuestas por sus gobiernos en los presupuestos destinados a la inmunización infantil. En algunos países se ha colapsado la moneda y el presupuesto no les permite comprar vacunas que tienen que pagar en divisas. En otros países que han podido comprar vacunas, se teme que pronto haya carencias que impidan inmunizar a todos los grupos susceptibles. La situación es especialmente precaria en los países que dependen de la ayuda extranjera o de divisas para comprar vacunas y administrar los programas de vacunación, en particular, países asiáticos y africanos. Sin embargo, también están en peligro algunos países grandes de América Latina. Sería una tragedia que los esfuerzos de los últimos 20 años de crear un sistema eficiente para la gran mayoría de los niños del mundo sufriera como resultado de una crisis financiera de corto plazo.

Por otra parte, aun sin la crisis hay muchos niños que no están recibiendo las vacunas que necesitan. Por lo menos 20% de los niños del mundo no están inmunizados con las vacunas básicas y los países más pobres todavía no pueden comprarlas. Esto podría explicar por qué, según las estimaciones del IVI, todavía mueren anualmente unos 4 millones de niños por infecciones que pueden prevenirse mediante vacunación. La mayor parte de esos niños pertenecen a los países más pobres, donde la entrega de vacunas no es suficientemente eficiente para lograr la cobertura necesaria, sobre todo en los lugares más remotos. De esos 4 millones de niños, 2 millones están muriendo porque no reciben vacunas elaboradas ya hace años, contra el sarampión, el tétanos, la rubéola y la fiebre amarilla. Otro millón de defunciones se debe a infecciones por virus de la hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo B (causa común de influenza y meningitis). Muchos asistentes a la conferencia culparon la brecha entre ricos y pobres por estas muertes innecesarias. Esa brecha se está agrandando cada vez más y la crisis agrava la situación. Cualquier niño que nace en un país en desarrollo tiene un riesgo 1 000 veces mayor de contraer sarampión y morir por esa causa que un niño nacido en un país industrializado.

La vacunación de los niños no es solo cuestión del presupuesto nacional. También es afectada por problemas sociales, como indica el brote reciente de poliomielitis an Albania (el primero en 18 años) y el de difteria en los países que constituían la antigua Unión Soviética. La vida de los 4 millones de niños que mueren todos los años por falta de vacunación podría salvarse si se cumplen dos condiciones, concluyeron los asistentes a la conferencia de la IVI. En primer lugar, los gobiernos tienen que dar la absoluta primera prioridad a las vacunas y la vacunación y no gastar en cosas menos costo-eficaces, como los hospitales de alta tecnología. Segundo, el mundo tiene que doblar la cantidad anual que gasta (US$ 10 000 millones) en todos los aspectos de vacunación, desde la investigación hasta el desarrollo y la distribución. Hoy día esa cantidad corresponde a US$ 1,80 por persona, mientras que se gastan US$ 139 por persona en equipo militar.

Del lado positivo, se señaló que las vacunas pediátricas tradicionales (contra tuberculosis, poliomielitis, difteria, sarampión, tétanos y pertussis) llegan a 80% de los niños del mundo, frente a 5% hace solo 20 años. Los servicios ordinarios de vacunación de todo el mundo están salvando anualmente las vidas de 3 millones de niños y previniendo la ceguera, la parálisis y la discapacidad mental de otros 750 000 a un costo de menos de US$ 15 por niño en los países más pobres. Las nuevas vacunas recién desarrolladas —contra neumonía, meningitis y rotavirus— podrían salvar a otros 2 millones. La investigación sobre vacunas nunca ha sido tan activa ni tan promisoria, con 250 nuevas vacunas en distintas etapas de investigación y desarrollo. Mientras tanto, las comunidades están intentando simplificar los programas de vacunación para lograr una cobertura mayor. La poliomielitis actualmente está limitada al sur de Asia y el África subsahariana. Por último, alrededor de 100 países usan regularmente la vacuna contra la hepatitis B, frente a 20 países en 1990. En muchos de esos países, la vacunación ha reducido la proporción de portadores del virus de 10-15% a menos de 2%. En algunos casos, las tasas de cáncer de hígado en los niños se han reducido a la mitad desde que se implantó el uso de esa vacuna. (Organización Mundial de la Salud. Global financial crisis increases risk of deadly child infections, Children's Vaccine Initiative says. Comunicado de prensa WHO/83, 10 de noviembre de 1998.)