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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.4 n.6 Washington Dec. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998001200012 

¿Se requiere un tratamiento específico para las mujeres con VIH?

 

 

Se acaban de publicar los resultados de un estudio de drogadictos infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) patrocinado por el Instituto del Abuso de Drogas de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos de América. El estudio de 650 sujetos, llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins, indica la posibilidad de que las mujeres con VIH-1 que han sido usuarias de drogas intravenosas requieran un régimen diferente de tratamiento antisida que el que se les ofrece actualmente. Según el estudio, entre las personas que progresaron al sida, las concentraciones de VIH eran notablemente más bajas en las mujeres que en los hombres. Esto sugiere que las mujeres drogadictas con infección por VIH progresan más rápidamente al sida que los hombres con la misma carga vírica. Por ejemplo, de acuerdo con tres diferentes métodos de cálculo, las mujeres del estudio tenían cargas víricas correspondientes a entre 38 y 65% de las de los hombres. En las personas que participaron en el estudio, ambos sexos progresaron al sida con igual rapidez una vez infectados, lo cual muestra que las mujeres usuarias de drogas por inyección desarrollan el síndrome con la mitad de la carga vírica que tienen los hombres. Además, con cargas víricas iguales a las de los hombres, las mujeres tenían un riesgo 1,6 veces mayor que los hombres de progresar al sida.

Estos resultados podrían representar el primer paso hacia una nueva comprensión del desarrollo del VIH al sida en cada sexo. Ahora será necesario seguir investigando a ver si los resultados son similares en grupos que no han usado drogas. De todos modos, si la carga vírica en las mujeres estudiadas tiene una significado clínico diferente al que tiene en los hombres, es necesario tenerlo en cuenta para encauzar su tratamiento de forma distinta. La carga vírica se midió en una primera visita y en visitas posteriores 3 años después. El estudio se diseñó con objeto de analizar la relación entre la enfermedad y el sexo de la persona enferma midiendo la carga vírica individual con tres métodos distintos. Los resultados sorprendieron a los investigadores, que esperaban que una menor carga vírica se asociara con una progresión más lenta al sida. Las razones de los resultados obtenidos aún no se han dilucidado y los investigadores están considerando las siguientes hipótesis: una dinámica diferente del VIH-1 en cada sexo, diferencias conductuales que pudieran afectar a la carga vírica y diferencias hormonales. (Farzadegan H, Hoover DR, Astemborski J, Lyles CM, Margolick JB, Markham RB, et al. Sex differences in HIV-1 viral load and progression to AIDS. Lancet 1998;352:1510-1514.)