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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.4 n.6 Washington Dec. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998001200015 

La nicotina actúa en el cerebro como las drogas adictivas

 

 

Todas las sustancias adictivas perturban el flujo normal de la neurotransmisora dopamina en el sistema nervioso central mediante su liberación en el cerebro. Se cree que esa actividad contribuye de forma significativa a la sensaciones de placer y recompensa asociadas con las drogas y, con el tiempo, a la adicción y la vulnerabilidad que causa su abstinencia. Las drogas adictivas comienzan su acción ligándose por enlaces químicos a receptores moleculares, algunos de los cuales se encuentran en las células nerviosas de la dopamina. A raíz de varias investigaciones recientes patrocinadas por el Instituto Nacional del Abuso de Drogas, se ha comprobado que la nicotina no solo es adictiva, sino que afecta al mismo mecanismo que las drogas adictivas y aumenta la concentración encefálica de dopamina. Estos hallazgos también apuntan hacia la forma en que la abstinencia de nicotina activa los sistemas de estrés del organismo. Dos equipos de investigadores han descrito cómo la nicotina, al igual que la heroína y la cocaína, activa células nerviosas que contienen dopamina en el sistema mesolímbico, que se relaciona con las emociones y el comportamiento. Otro grupo ha descubierto que la abstinencia de nicotina después de su uso crónico, produce cambios similares a los que ocurren al abstenerse de otras drogas adictivas.

La nicotina se enlaza con múltiples receptores en las células nerviosas de la dopamina o las neuronas, para activar las neuronas. Teóricamente, así empieza la respuesta que conduce a las sensaciones de placer y recompensa y por último, a la adicción. Al examinar en murinos células nerviosas de dopamina expuestas por períodos prolongados a la nicotina, se encontró que a concentraciones comparables a las que reciben los humanos que fuman, la nicotina primero activa o sensibiliza esas neuronas y luego las desensibiliza. Quizá esa desensibilización explica por qué los fumadores se vuelven tolerantes a los efectos de fumar durante el día, tolerancia que desaparece durante la noche. Podría ser la razón de que los fumadores consideren el primer cigarrillo del día el más agradable, pero a medida que pasa el día el placer se reduce. En último término, estos efectos afectan al comportamiento de las personas que fuman.

Uno de los grupos de investigadores que estudian los mecanismos del tabaquismo ha encontrado la proteína exacta a la cual se enlaza la nicotina en las células de dopamina. Una línea de murinos que carecen del gen que codifica esa proteína (denominada subunidad beta 2) resultaron indiferentes a la nicotina en contraste con los que tienen el gen. Sin embargo, estos mismos roedoes se vuelven adictos a otras sustancias como la cocaína. Tampoco se consiguió aumentar la concentración de dopamina en el cerebro de los murinos inyectándolos directamente con nicotina. Es evidente que si se elimina la subunidad del receptor nicotínico, desaparece la capacidad para estimular la liberación de dopamina. Se abre así la posibilidad de inventar medicamentos contra la adicción de nicotina dirigiéndolos a esa proteína.

También se está estudiando cómo el receptor de la nicotina y sus subunidades afectan la sensibilidad a otras drogas como la morfina, la cocaína y el alcohol. Las personas que abusan de las drogas suelen fumar, por lo que interesa conocer las interacciones entre los sistemas que median los efectos placenteros e esas sustancias. (Swan N. Like other drugs of abuse, nicotine disrupts the brain's pleasure circuit. NIDA Notes 1998; 13(3):8, 9, 12.)