SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.4 issue6Las sesiones anatomoclínicas en México en los albores del siglo XXICalidad de aire de interiores: contaminantes y sus efectos en la salud humana author indexsubject indexarticles search
Home Page  

Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.4 n.6 Washington Dec. 1998

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891998001200017 

Publicaciones/Publications

 

LIDERAZGO EN SALUD PANAMERICANA: INFORME CUADRIENAL DEL DIRECTOR, 1994-1997
Documento Oficial 287
Washington, DC: Organización Panamericana de la Salud; 1998, 72 pp.
ISBN 92 75 37287 X

 

 

Este documento es la rendición oficial de cuentas que el Director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) presenta cada cuatro años a los Gobiernos Miembros para mantenerlos informados sobre la política de salud adoptada en la Región de las Américas según lo establecido en las Orientaciones Estratégicas y Programáticas definidas por la Conferencia Sanitaria Panamericana. El volumen comienza con la definición de la misión de la OPS y una descripción de la finalidad del informe. Luego, a manera de prólogo, el doctor George A. O. Alleyne dirige un mensaje a todos los interesados en la salud de las Américas en el que subraya los factores fundamentales que sustentan la función de liderazgo que tiene la Organización en materia de salud pública. Entre esos factores se incluyen la creación y difusión de información científica y técnica de alta calidad, las innovaciones propuestas para trabajar en campos nuevos o con nuevos enfoques, así como las alianzas con nuevos socios interesados en impulsar la causa de la salud en los distintos ámbitos de la sociedad. Asimismo, cita la capacidad de la institución para impulsar la iniciativa de la reforma del sector salud y articular sus elementos esenciales, y la flexibilidad para introducir cambios que consolidaron la transparencia programática y fiscal de la OPS, el desarrollo de sus recursos humanos y el conocimiento más cabal del significado de la cooperación técnica y de las prácticas de gestión que dan prioridad a la apertura y a la comunicación.

El informe describe la repercusión del trabajo de la OPS a lo largo del período de 1994 a 1997 inclusive y evalúa su contribución a los avances encaminados a lograr la salud para todos. Partiendo del concepto de la salud pública como un bien moral y un recurso crítico para el desarrollo humano, el documento examina a lo largo de siete secciones los compromisos contraídos hace cuatro años por la OPS, las actividades realizadas al servicio de los países de las Américas y en colaboración con ellos, y los resultados alcanzados en los campos de la salud y el desarrollo, la prevención y el control de las enfermedades, el desarrollo de los sistemas y servicios de salud, la promoción y protección de la salud, y la protección y el desarrollo del ambiente. Asimismo, el informe señala las medidas empleadas para aumentar la eficiencia y eficacia en la administración de los recursos y actividades de la institución.

4n6p12f1.gif (25079 bytes)

La sección dedicada a la cooperación para la salud en las Américas muestra que la OPS participó como elemento de enlace de la colaboración mutua entre los países de la Región y como promotora de alianzas estratégicas con organismos de financiamiento, medios de comunicación, organizaciones religiosas y un grupo numeroso de otras instituciones. Por una parte, amplió los recursos del presupuesto al complementar las cuotas de los Estados Miembros con contribuciones voluntarias de la comunidad internacional —países donantes, organizaciones multilaterales y no gubernamentales y del sector privado—; por la otra, fortaleció la coordinación de los donantes y aseguró la utilización eficaz de todos los fondos destinados a reducir las inequidades en salud.

La sección siguiente examina las actividades cumplidas y las acciones en marcha para impulsar la salud y el desarrollo humano mediante la evaluación del estado y las tendencias de la salud de las poblaciones; entre ellas se cuenta la publicación de la décima revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (Publicación científica 554) en español y portugués, y la organización de seminarios subregionales y nacionales para asegurar su aplicación correcta. También se dedicó especial atención a la salud en la frontera entre los Estados Unidos de América y México, a promover la legislación de salud y los pactos regionales, y a incorporar las prioridades de la OPS en las agendas de los cuerpos regionales de parlamentarios y de poblaciones indígenas. Para aprovechar la excelencia técnica de los Estados Miembros, se designaron 25 nuevos centros colaboradores, lo que amplió el total a 278. El tema de la violencia se siguió investigando por ser una de las amenazas más graves a la salud y la seguridad de las personas en las Américas; en especial, se dedicaron esfuerzos para capacitar a los trabajadores del sector de la salud de los países en la atención de las mujeres víctimas de la violencia doméstica y a establecer redes comunitarias para prevenirla. Por las repercusiones de las reformas sanitarias sobre la pobreza y la clara relación entre la mala salud y las desigualdades de ingreso, la OPS incrementó su colaboración con otras entidades regionales pertenecientes o asociadas al sistema de las Naciones Unidas y, en 1995, estableció la Red Interamericana sobre Economía y Financiamiento de la Salud (REDEFS) para catalizar, promover y fortalecer la importancia de la economía y el financiamiento de la salud como medio para alcanzar la equidad y la eficiencia en el sector de la salud.

En la sección sobre la prevención y el control de enfermedades, el informe señala las actividades cumplidas por la OPS en las áreas de inmunización, y producción y control de la calidad de las vacunas. En el mismo sentido, destaca los avances en la atención integrada de las enfermedades comunes de la infancia, y la prevención y el control eficientes de las enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes. Se ha logrado progresar también en el camino hacia la eliminación de la enfermedad de Chagas, el dengue, el dengue hemorrágico, la malaria y la tuberculosis. Por otra parte, el programa colectivo de acción impulsado por la OPS y coordinado por los directores nacionales de los programas contra el sida realzó el uso de la cooperación técnica entre los países para impulsar la prevención de la enfermedad. En algunos Estados, la Organización inició el proyecto CARMEN (sigla asignada al Conjunto de Acciones para la Reducción Multifactorial de las Enfermedades No Transmisibles) cuyo objetivo es establecer políticas y realizar intervenciones relacionadas con factores de riesgo como el tabaquismo, la hipertensión, la obesidad, la diabetes y el consumo excesivo de alcohol. Para apoyar la estrategia de prevención y control del cáncer de cuello uterino, la OPS respaldó la ejecución de estudios cualitativos y el control de la calidad en los laboratorios mediante una red regional de citopatología. Cooperó además para facilitar el acceso al tratamiento y desarrollar un sistema regional de información sobre los avances de los programas, análisis de costos y eficacia. Con respecto a los brotes de enfermedades transmitidas por los alimentos, el Instituto Panamericano de Protección de Alimentos y Zoonosis (INPPAZ) estableció dos sistemas regionales: uno para la vigilancia epidemiológica y otro para difundir información destinada a promover el comercio internacional de alimentos sin comprometer la salud pública. La OPS también participó en los esfuerzos para erradicar la rabia (se registraron 100 casos en toda la Región durante 1997) y la fiebre aftosa (se adelantó el programa para su erradicación definitiva, del año 2013 al año 2007).

En respuesta al compromiso de facilitar el desarrollo de sistemas y servicios de salud durante el cuadrienio, acrecentar la capacidad institucional y afianzar el liderazgo de los ministerios de salud, la Oficina acompañó los procesos nacionales de reforma mediante la ejecución de análisis sectoriales, la planificación de inversiones en salud y la evaluación de la infraestructura física, tecnológica y de información de los servicios de salud. De igual forma, preparó y ejecutó proyectos sectoriales de financiamiento, descentralización y recursos humanos. En el ámbito de los trabajadores del sector de la salud, la OPS colaboró en el esfuerzo para reducir las carencias, deficiencias e inequidades en la distribución del personal y otorgó becas para formar líderes y fortalecer las instituciones sanitarias de las Américas y otras regiones del mundo. En materia de rehabilitación de los discapacitados, salud ocular y salud oral, se realizaron actividades de prevención y participación comunitaria y se aplicaron indicadores para analizar la situación y ajustar las estrategias regionales. Ante las profundas inequidades de salud y acceso a los servicios que sufren los pueblos indígenas, la Oficina ayudó a los países a enfocar el problema desde una perspectiva integral y a concertar alianzas, poner en marcha proyectos nacionales y locales prioritarios y difundir información sanitaria. En el área de la preparación y el socorro en emergencias y desastres, la OPS inició un exitoso proyecto de gestión electrónica de desastres —en colaboración con la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) de los Estados Unidos de América y la Unión Europea (UE)— para mejorar las comunicaciones entre los administradores de programas y facilitar el acceso a la información sobre desastres por conducto de la red de Internet. También colaboró para que las comunidades que residen en el área de influencia del fenómeno El Niño se protejan contra sus posibles daños.

Con relación al compromiso de promover y proteger la salud de las personas, la OPS fomentó la constitución de municipios saludables y escuelas promotoras de la salud como cauces para que los médicos, investigadores y maestros en los países compartan experiencias e identifiquen las prácticas sanitarias más saludables. Tanto la salud de los adolescentes, las embarazadas y los ancianos, como la promoción de dietas saludables y buena nutrición, la atención al proceso de envejecimiento y la lucha contra el tabaquismo, la drogadicción y el alcoholismo fueron otros focos de las actividades cumplidas. A ellas se sumaron las acciones de cooperación técnica para integrar la salud con el ambiente y el desarrollo humano sostenible mediante el cumplimiento de compromisos políticos, el abastecimiento de agua salubre a los hogares, el control de la exposición ocupacional y ambiental a los plaguicidas, la gestión de los desechos tóxicos y el cuidado de la salud de los trabajadores.

Por último, el informe subraya las medidas que tomó la Oficina para mejorar la administración de los recursos internacionales en salud destinados a servir a los países de la Región. Entre ellas, cabe citar que la OPS simplificó el sistema de planificación y programación, hizo una revisión institucional formal de los proyectos con financiamiento extrapresupuestario y propuso coordinar las actividades de los organismos del sistema de las Naciones Unidas para brindar un apoyo descentralizado a los proyectos locales de salud.

La obra constituye una fuente valiosa de información y referencia para conocer el modo en que la institución avanza hacia los objetivos de la cooperación técnica en salud en la Región de las Américas. La organización del texto y la profusión de ilustraciones, sumadas a la excelente calidad y colorido de la impresión, permiten una lectura interesante y amena.

 

 

Este libro se publica en inglés con el título: Leading Pan American Health (ISBN 92 75 17287 0).