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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.5 n.1 Washington Jan. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000100006 

Instantáneas

  

Tratamiento de la criptosporidiosis en pacientes de sida

 

 

El parásito protozoario intracelular Cryptosporidium parvum es la causa frecuente de diarrea crónica en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Actualmente no se cuenta con ninguna terapia antiparasitaria efectiva para reducir la morbilidad y mortalidad por criptosporidiosis. La enfermedad se vuelve crónica cuando el recuento de linfocitos CD4 llega a menos de 180/mm3. En muchos pacientes de sida, la criptosporidiosis desaparece a medida que la terapia antirretrovírica mejora su estado inmunitario. Sin embargo, en pacientes en quienes falla la terapia y en países en desarrollo donde no hay terapia antirretrovírica disponible, la enfermedad causa diarrea y emaciación. El tratamiento ha sido problemático. La paromomicina, antibiótico aminoglucósido difícil de absorber, tiene cierto grado de eficacia en pacientes de sida. En un estudio de 300 pacientes con criptosporidiosis crónica, cerca de dos tercios mejoraron. No obstante, fueron frecuentes las recidivas y la subsecuente enfermedad biliar. Otros dos pequeños ensayos clínicos controlados con placebo han tenido resultados contradictorios.

La azitromicina, otro antibiótico usado contra la criptosporidiosis humana, ha resultado ineficaz en ensayos clínicos para tratar la enfermedad relacionada con el sida. En la práctica clínica, la azitromicina se ha usado mucho en combinación con la paramomicina para tratar la criptosporidiosis, pero no se han investigado bien la seguridad y eficacia de esa combinación. Con objeto de determinar la eficacia, la seguridad y la durabilidad de un régimen combinado de paromomicina y azitromicina en el tratamiento de la criptosporidiosis relacionada con el sida, se realizó el estudio aquí descrito.

Entre el 1 de octubre de 1994 y el 31 de marzo de 1997 en un hospital de distrito del condado Harris en Texas, se trató con la combinación de paromomicina y azitromicina a pacientes de sida con diarrea crónica (definida como tres o más deposiciones de heces líquidas más de 5 días a la semana por 3 o más semanas) y excreción de oocistos de C. parvum. Se seleccionaron 11 pacientes con resultados negativos a otros parásitos que no estaban bajo tratamiento con aminoglucósidos ni macrólidos. Se les administró un régimen de 1 g de paromocitina dos veces al día y 600 mg de azitromicina una vez al día, por vía oral durante 4 semanas y, luego, paromomicina sola por 8 semanas más. Los síntomas y excreción de oocistos se reevaluaron a las 2, 4 y 12 semanas. Los participantes llevaron un registro diario de la frecuencia y consistencia de sus deposiciones, así como de las dosis de medicamentos antimotílicos. También se monitoreó la posible toxicidad del régimen.

Con excepción de un paciente, todos habían sido tratados anteriormente con zidovudina y cuatro estaban recibiendo terapia antirretrovírica con estavudina, lamivudina e indinavir en diversas combinaciones. Los resultados muestran que a la cuarta semana del régimen de paromomicina y azitromicina, la excreción de oocistos había disminuido notablemente y siguió disminuyendo en las semanas siguientes. La disminución mediana de oocistos fue de 84% en la segunda semana, 95% en la cuarta y 99% en la duodécima. También se redujo notablemente la frecuencia de las evacuaciones. La combinación de medicamentos fue bien tolerada y solo dos de los 11 pacientes descontinuaron la azitromicina debido a dolores de estómago. Dos pacientes con diarrea persistente abandonaron la paromomicina entre las semanas 4 y 12 después de una resolución definitiva de la diarrea. En un tercero también se resolvió la diarrea leve residual y ese paciente abandonó la paromomicina después de completar el estudio. No se observaron interacciones de medicamentos, ototoxicidad ni nefrotoxicidad, ni cambios en albúmina sérica, fosfatasa alcalina, peso o calificación de Karnofsky. Los pacientes fueron seguidos por 30 meses después del estudio. Ocho de los pacientes habían mejorado en cuanto a la diarrea, pero la enfermedad biliar siguió siendo un problema. Los pacientes que continuaron con diarrea tenían coinfección con citomegalovirus o reacciones adversas a medicamentos. Los efectos secundarios fueron pocos y similares a los síntomas de la enfermedad subyacente. Dados los resultados, estaría justificado seguir estudiando el uso de otros agentes antiparasitarios o inmunomoduladores en pacientes de sida que no responden a la terapia antirretrovírica. (Smith NH, Cron S, Valdez LM, Chappell CL, White AC Jr. Combination drug therapy for cryptosporidiosis in AIDS. J Infect Dis 1998;178:900­903.)