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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.5 n.2 Washington Feb. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000200011 

Los traumatismos intracraneanos y el tiempo hasta el inicio de la enfermedad de Alzheimer

 

 

Sigue siendo objeto de discusión si los traumatismos cerebrales son o no un factor de riesgo de enfermedad de Alzheimer. Las pruebas ofrecidas por estudios publicados son contradictorias. Si bien es cierto que estos estudios, en su mayoría, notifican razones de probabilidades (odds ratios) mayores de 1, muy pocas de estas razones han sido estadísticamente significativas. Un metaanálisis de siete estudios controlados ha arrojado una asociación entre la enfermedad de Alzheimer y los traumatismos cerebrales solamente en el sexo masculino. No obstante, el estudio de una cohorte de 821 personas no reveló ninguna asociación de este tipo. Aunque es posible que estas dudas no se puedan resolver en el futuro próximo, se ha postulado que podría haber una asociación entre sufrir un traumatismo cerebral y el momento en que posteriormente se presenta la enfermedad de Alzheimer. Según esta hipótesis, las personas que por motivos aún desconocidos están en mayor riesgo de padecer dicha enfermedad, un traumatismo cerebral puede acelerar el comienzo de la demencia. Esta hipótesis ha sido examinada en un estudio epidemiológico longitudinal que abarcó buena parte de la población de Rochester, Minesota, Estados Unidos de América, y del condado vecino de Olmsted.

El lapso esperado normalmente hasta la aparición de la enfermedad de Alzheimer se calculó con los datos obtenidos de otra cohorte de pacientes con esa afección pero sin antecedentes de traumatismo cerebral. Los autores encontraron que, de los 1283 casos de traumatismo cerebral hallados, 31 a la larga padecieron de enfermedad de Alzheimer, número cercano al esperado (razón de incidencias estandarizada = 1,2; intervalo de confianza de 95%: 0,8% a 1,7%). No obstante, el tiempo transcurrido entre el traumatismo y el comienzo de los síntomas fue menor que el esperado en personas que no habían sufrido ningún traumatismo (lapso mediano: 10 años frente a 18; P = 0,015). Estos resultados sugieren que un traumatismo intracraneano puede acelerar el comienzo de la enfermedad de Alzheimer en individuos que ya están en riesgo de tener esta afección.

El estudio no está libre de sesgos. Es posible, por ejemplo, que las personas hayan sufrido un traumatismo precisamente debido a una manifestación temprana muy sutil de la enfermedad de Alzheimer. Tampoco se tuvieron en cuenta en el análisis algunos factores genéticos que se consideran predisponentes, como la presencia del genotipo propio de la apolipoproteína E. Los resultados del estudio coinciden, sin embargo, con los de estudios anteriores que han revelado que la interacción entre un traumatismo intracraneano y otros factores de riesgo se traduce en un inicio de los síntomas. Aún no se ha dilucidado el mecanismo causal de este fenómeno, pero se especula, entre otras cosas, la posible mediación del amiloide b, que es el componente principal de las placas cerebrales características de la enfermedad de Alzheimer. Algunos investigadores han encontrado una asociación entre los traumatismos intracraneanos y la deposición ulterior de esta sustancia en el tejido cerebral lesionado. Ello podría servir de pista para investigar más a fondo las posibles causas del fenómeno aquí descrito. (Nemetz PN, Leibson C, Naessens JM, Beard M, Kokmen E, Annegers JF, et al. Traumatic brain injury and time to onset of Alzheimer's disease: a population-based study. Am J Epidemiol 1999;149(1):32­39.)