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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.5 n.3 Washington Mar. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000300006 

Instantáneas

 

El peligro de Staphylococcus aureus resistente a la vancomicina

 

 

Staphylococcus aureus es una de las causas más comunes de infección nosocomial o adquirida en la comunidad, la causa más común de la infección de heridas quirúrgicas y la segunda en importancia después de los estafilococos productores de coagulasa negativa en la infección nosocomial de la corriente sanguínea. Luego del éxito inicial que se logró contra S. aureus con la penicilina, comenzaron a surgir cepas del microorganismo resistentes a este antibiótico. Actualmente, de 70 a 80% de los S. aureus aislados son resistentes a la penicilina. Estas cepas se trataron con meticilina y otras penicilinas semisintéticas hasta los años ochenta, cuando S. aureus resistente a la meticilina se volvió endémico en muchos hospitales. Desde entonces, el único tratamiento efectivo contra las infecciones por estafilococos ha sido el glucopéptido vancomicina. Sin embargo, la reciente emergencia de resistencia a los glucopéptidos en estafilococos productores de coagulasa negativa ha producido gran preocupación en la comunidad médica por la posibilidad de que S. aureus también desarrolle resistencia a los glucopéptidos. En ese caso, las tasas de morbilidad y mortalidad por S. aureus podrían ascender de nuevo a cifras similares a las que existían antes de tener antibióticos.

Las primeras infecciones por S. aureus con resistencia intermedia a glucopéptidos se documentaron, una en el Japón en 1996 y dos en los Estados Unidos en 1997. Un cuarto caso descubierto recientemente en Nueva York completa el total de infecciones por S. aureus con resistencia intermedia a glucopéptidos que se han documentado. A pesar del bajo número de casos, se observan en ellos varios rasgos en común. Los cuatro pacientes tuvieron infecciones previas con S. aureus resistente a la penicilina, para las cuales fueron tratados por largo tiempo con  vancomicina. Los cuatro recibieron diálisis y, en tres, la respuesta clínica a la terapia con vancomicina fue insatisfactoria. Parecería lógico, entonces, vigilar dicha resistencia en pacientes que a menudo se tratan con vancomicina, como los de diálisis. Por otra parte, fue muy difícil erradicar la infección en los cuatro pacientes mencionados, por lo cual el Comité Asesor de Prácticas de Control de Infecciones recomienda una serie de medidas preventivas. El uso profiláctico ordinario de la vancomicina debe desaconsejarse para pacientes quirúrgicos sin alergias graves a antibióticos betalactámicos; recién nacidos de bajo peso; y pacientes en diálisis, con neutropenia y con catéteres centrales venosos. También se desaconseja para el tratamiento empírico de pacientes febriles con neutropenia que no están en riesgo de infección por bacterias grampositivas resistentes y recién nacidos de bajo peso febriles; descontaminación del aparato digestivo; y los siguientes grupos de pacientes: con serología positiva a estafilococos coagulasa-negativos; infectados por S. aureus resistente a la meticilina, con colitis por Clostridium difficile, en diálisis con infecciones que deben tratarse y con infecciones grampositivas no debidas a organismos resistentes. Para evitar la dispersión de estafilocos resistentes a glucopéptidos, se recomienda seguir las medidas de seguridad de laboratorio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, aislar al paciente en un cuarto privado; reducir a un mínimo el número de personas que lo atienden; iniciar investigaciones epidemiológicas y de laboratorio, educar al personal de salud sobre la epidemiología de S. aureus con resistencia intermedia a los glucopéptidos y sobre las precauciones convenientes, hacer obligatorio el cumplimiento de las precauciones preventivas sobre contacto con el paciente; verificar si ha ocurrido transmisión mediante el cultivo de especímenes de manos y nariz de todas las personas en contacto físico con el paciente, los que le prestan la atención de salud y los compañeros de habitación; tomar precauciones de contacto (con mascarillas, batas, guantes y jabón antibacteriano para el lavado de manos); consultar con las autoridades de salud antes de dar de alta al paciente o transferirlo a otra institución, e informar al personal encargado de recibir pacientes de la presencia de un caso de S. aureus resistente. (Smith TL, Pearson ML, Wilcox KR, Cruz C, Lancaster MV, Robinson-Dunn B, et al. Emergence of vancomycin resistance in Staphylococcus aureus. New Engl J Med 1999;340(7):493-501.)