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Revista Panamericana de Salud Pública

Print version ISSN 1020-4989

Rev Panam Salud Publica vol.5 n.3 Washington Mar. 1999

http://dx.doi.org/10.1590/S1020-49891999000300008 

Tratamiento de bajo costo frena la transmisión vertical de VIH

 

 

Un extenso estudio en el que participaron tres países africanos ha brindado las pruebas más convincentes hasta ahora de que un tratamiento relativamente sencillo y barato puede reducir la transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) de las embarazadas infectadas a sus hijos. El estudio, que se conoce por la sigla PETRA, mostró también que una variación del tratamiento es ineficaz, conclusión a la que los investigadores solo pudieron llegar comparando tres regímenes diferentes con el de placebo.

El estudio fue patrocinado y financiado principalmente por el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el Sida (ONUSIDA) e incluyó a 1792 embarazadas positivas a VIH de Suráfrica, Tanzania y Uganda, que convinieron voluntariamente en poner a prueba la capacidad de prevenir la transmisión de los medicamentos anti-VIH que se conocen como AZT y 3TC. En la 6a Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas celebrada en Chicago del 31 de enero al 4 de febrero de 1999, se presentó un análisis preliminar de las pruebas llevadas a cabo en 1 326 niños a las 6 semanas de edad, el cual mostró que dos tipos de tratamiento habían sido efectivos. La estrategia más intensiva -de tratar a las madres con los dos medicamentos desde la semana 36 del embarazo hasta una semana después del parto y al bebé por una semana- redujo el riesgo de transmisión en 50%. Solamente 8,6% de los recién nacidos se infectaron, comparados con 17,2% en el grupo que recibió placebo. Cuando se aplicó el mismo tratamiento al comienzo del parto, la tasa de transmisión se redujo a 10,8%, una reducción del riesgo de 37%. Este avance es de gran importancia para los países en desarrollo, donde las mujeres pobres no buscan asistencia hasta que empieza el parto. En un ensayo más pequeño llevado a cabo en Tailandia en 1998, el tratamiento de la madre por 4 semanas antes del parto redujo la transmisión en 50% (Science, 27 de febrero de 1998, p. 1299).

En 1997, el ensayo PETRA fue censurado por personas que lo tildaron de poco ético debido al uso de placebo. Los críticos adujeron que un estudio realizado en los Estados Unidos y Francia en 1994 había convertido el uso posterior de placebo en una acción inmoral. El estudio indicaba que si se trataba a la madre con AZT por un promedio de 11 semanas antes del parto, se le administraba el mismo medicamento por vía intravenosa durante el parto y se trataba al bebé por 6 semanas después de nacido, la transmisión se podía reducir de 22,5% en el grupo de control a 8,3%, disminución de casi 70%. Aunque los críticos del PETRA estuvieron de acuerdo con que esta intervención era muy costosa y complicada para aplicarla en los países pobres, alegaron que debía usarse como criterio con el cual comparar otros regímenes más sencillos (Science, 16 de mayo de 1997, p. 1022). Los investigadores de PETRA señalan, sin embargo, que ese comportamiento hubiera llevado a conclusiones erróneas y peligrosas. Una tercera parte del estudio, en la cual la madre recibía tratamiento desde el inicio del parto y el bebé no recibía ninguno, dio una tasa de transmisión de 17,7%, mejor que la de 25,5% del grupo no tratado. Si ese estudio hubiera constituido el único punto de comparación, se podría haber llegado a la conclusión de que el tratamiento aplicado al comenzar el parto funcionaba muy bien. En el estudio PETRA, la tasa de transmisión en el grupo de placebo fue casi igual a la del grupo de mujeres que recibieron ese tipo de tratamiento. Así, sin el grupo control de placebo nunca se habría podido observar que el tratamiento durante el parto solamente no tiene efecto. Aun así, los detractores del estudio piensan que pudo haberse llegado a la misma conclusión de una forma que protegiera más a las pacientes. Unos alegan que debió saberse de antemano que el tratamiento durante el parto no tendría efecto porque los medicamentos contra VIH tardan varios días en acumularse lo suficiente para surtir efecto. Otros contestan que el AZT se transmite rápidamente de la madre al feto y, aunque tarde varios días en llegar a una concentración máxima, siempre tiene algún efecto desde el principio.

El estudio PETRA continuará. Cerca de 70% de las madres participantes amamantan a sus hijos, lo que constituye otra ruta de transmisión del virus. Los investigadores volverán a analizar las tasas de transmisión cuando los niños cumplan 18 meses de edad. (Cohen J. Cheap treatment cuts HIV transmission. Science 1999;283:916-917.)